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Red Internacional
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¿Qué mueve a las y los estudiantes de secundaria?

Conversamos con representantes electos de la Federación Nacional de Estudiantes de Secundaria (FNES), quienes recientemente han sido parte de la ola de movilizaciones contra el gobierno de Chaves. La reivindicación central -es conocido- es la eliminación de las pruebas estandarizadas para obtener el título de secundaria. Sin embargo ¿Qué más hay?¿Qué opinan estas representaciones del país y del futuro que se prevé? ¿Qué piensan y sienten los jóvenes?

Jueves 24 de agosto de 2023

Movilización estudiantil por el presupuesto a la educación, en Casa Presidencial Zapote 22/08/2023

Movilización estudiantil por el presupuesto a la educación, en Casa Presidencial Zapote 22/08/2023

La Izquierda Diario tuvo la oportunidad de conversar con representantes estudiantiles. Presentamos acá un crónica de dicho encuentro con Kenia García, Yeiner Sánchez y Juan Miranda.

Kenia García, una lideresa de la FNES, deja claro de entrada que es muy importante luchar contra las pruebas estandarizadas en secundaria. En primer lugar por el desorden con que el gobierno de Chaves y su ministra de educación, Katherine Müller, han presentado, defendido y cambiado su propuesta de pruebas estandarizadas.

El desorden, por lo demás, es claro. No resulta extraño que las políticas de Chaves- Müller (al ser un presidente sin programa político y con un partido en formación que tampoco tiene programa político) sean fruto de la improvisación y de las creencias de Chaves y su personal de gobierno. Eso sí, que no quepa duda que esa improvisación y creencias están contra el salario, contra los derechos de las mujeres, demuestran ideas muy atrasadas de estudiantes de secundaria, de migrantes, de las comunidades originarias, de la comunidad LGBT, etc.

Para la FNSE, con el cambio en el Gobierno, Müller hace la propuesta (más bien imposición) de unas pruebas estandarizadas para las que ningún estudiante de último año de secundaria está preparado. Además en la propuesta original del gobierno las nuevas pruebas iban a tener un valor del 40% de la nota final, lo que significa que las y los estudiantes, que han hecho su educación formal en buena medida en pandemia, con la baja en la formación que eso conllevó, ahora, por ocurrencia de la Ministra, deberían jugarse su futuro en pruebas que, además, no está claro con qué criterios se realizarían ni quién las evaluaría, aplicadas virtualmente en un país donde la educación virtual falló y donde las desigualdades sociales se expresaron brutalmente a través del acceso o no a internet y a la educación.

Las alarmas de decenas de miles de jóvenes se encendieron y entonces ha iniciado un proceso de movilización y organización que en buena medida ayudó a romper el clima de pasividad nacional de la clase trabajadora y demás sujetos sociales en el primer año de Chaves, del cual la FNES es resultado.

Ante las movilizaciones, Chaves no ha hecho más que acelarar su improvisación, acelerando el desorden y llegando al ridículo público ¿No es ridículo acaso un presidente que pide pruebas estandarizadas para medir la calidad de la educación y a la vez dice que han habido tres guerras mundiales porque él cree que la guerra de Corea fue la tercera guerra mundial? Esto último lo hizo en rueda de prensa y junto a la jefa del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson. Otro tanto cuando el presidente salió a recibir una de las movilizaciones de secundaria y ante el señalamiento de un estudiante secundario, de que Corea del Sur tiene condiciones económicas totalmente diferentes para la implementación de una prueba estandarizada, el presidente tuvo que guardar silencio, demostrando lo que él no sabe. No sobra decir que esto sucedió un par de días después de que Chaves llamó a todos los estudiantes del país “esbirros”, tras una multitudinaria movilización universitaria contra los recortes al presupuesto público de la educación. Tampoco sobra mencionar la lección de dignidad de la base estudiantil que se negó a saludar a Chaves, mucho más de lo que han hecho representantes oficiales de trabajadores, por ejemplo.

Todo lo anterior es conocido ampliamente por la izquierda, la clase trabajadora, la juventud, etc. Sin embargo ¿Qué más hay detrás?¿Qué sienten y piensan estos jóvenes dirigentes?

Lo primero, que tal vez haya que remarcar, es que han sufrido ataques de los ejércitos de trolls del gobierno, de sus seguidores y de la prensa amarillista. Los ponen desde delincuentes y vagos (sí, la derecha no es muy hábil para hacer nuevos insultos) hasta prácticamente marionetas del Frente Amplio. Estos ataques procuran desmoralizar a una dirección que ha creado una organización nacional con representantes, acuerdos democráticos y acciones independientes por la base. Todo un peligro para el statu quo.

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Según nos comentan la FNES es una organización que combina gobiernos estudiantiles de colegios y/o grupos que se han formado en las bases, en los colegios. De este nivel de base emerge un espacio de representantes elegidos de manera democrática, mismos que ejercen el rol de representantes de toda la FNES y que presentan propuestas a los representados, mismas que son decididas por la base si se aplican o no. Cada colegio además tiene libertad para realizar acciones de protesta cuando así lo prefieran. Tal vez en la FNES lo sepan o no, pero este método de organización es la antípoda de la crisis de representación que azota al país desde hace años y que es uno de los elementos más profundos de la crisis de hegemonía política de Costa Rica, es un método de democracia de la clase trabajadora la que están poniendo en pie las y los estudiantes.

Es decir, han hecho una organización que bien podría ser un ejemplo para la democratización de todo el movimiento sindical y del movimiento estudiantil universitario, de mujeres, etc. que la mayoría de las veces se caracterizan por decisiones a puerta cerrada y sin consultas a la base y, si hay consultas, muchas veces es solo para detener los diferentes movimientos, tal como con la huelga del 2018 contra el Combo Fiscal del FMI. Incluso es un método que podría ir más allá.

En parte por esto critican a las y los representantes de secundaria, porque apuntan hacia formas más democráticas de acción política. Sánchez, del CTP de Dos Cercas, en este sentido aclara que no todos son militantes del Frente Amplio, como ha insinuado la prensa amarillista o que el Frente Amplio les dice lo que tienen que hacer. Quienes militan políticamente son uno más de todos los organizados, con libertad a tener propuestas pero no dirigen el espacio de manera burocrática. En este sentido también, sépanlo o no, la FNES está rompiendo con una larga tradición antidemocrática heredada del PC, donde en sindicatos, organizaciones comunales, etc. solo se hacía lo que orientaba el CC del PC y las otras corrientes eran virulentamente perseguidas. Todavía en APSE o en SINDEU se pueden apreciar estos manejos anti democráticos por ex militantes del PC, que en algunos casos se han pasado al FA. En el caso del SINDEU incluso llegaron a expulsar de facto al presidente electo del SINDEU debido a que quería formar una seccional de interinos en la UCR, tal como deseaban precisamente las y los interinos.

Ya solamente crear un espacio democrático en el cual hay libertad de tendencias debería ser celebrado. Y también por ello mismo defendido, al menos para quienes tengan valores de izquierda efectivos como la democracia y la auto organización. Pero no es solo esto.

La FNES agrupa estudiantes de San José, Heredia, Guápiles, Turrialba, Aguas Zarcas, Alajuela, Puntarenas, colegios nocturnos, educación para adultos (CINDEA). Esto da cuenta de que, aún cuando se haya formado hace relativamente poco, la tendencia apunta a la organización auténticamente nacional. También por esto los ataca la derecha, por el miedo que sienten los dueños del país al ver a decenas, sino centenas o miles, de hijos e hijas de la clase trabajadora que están cuestionando el contenido específico de la educación pública estatal.

Con esto llegamos al fondo, al motivo por el cual se organizan y se movilizan las y los secundarios. Kenia García señala abiertamente: “nos quieren como mano de obra barata”. En esa frase, que a veces se utiliza de manera un tanto trillada por dirigentes timoratos, en boca de García parece sintetizar una concepción desde el “mundo del trabajo” que se expresa en secundaria, que comprende que el “productivismo” no ofrece ningún futuro ni ningún sentido, o sea, la idea de que la economía y la vida social se mejora si nos convertimos en máquinas para la explotación del capital, si nos perdemos como humanos en relación con el trabajo asalariado capitalista y nos perdemos entre humanos por la dinámica capitalista ya no solo de la producción sino también de distribución (el consumismo capitalista desigual) y el acceso a derechos democráticos, como el aborto, la salud, la educación, etc. Sin olvidar que este “productivismo” es la concepción madre de los grandes empresarios y las transnacionales, concepción que lleva a la destrucción del medio ambiente, que lleva profundizar el aprovechamiento capitalista del trabajo reproductivo de las mujeres y con ello el patriarcado. “Productivismo” que también está en el origen de los males de salud mental, como la depresión y el quemado, pero también en las enfermedades coronarias y respiratorias, principales causas de muerte a nivel mundial.

Las pruebas estandarizadas son para estos dirigentes una aplanadora que pretende utilizar el gobierno para llevar estas ideas de productivismo a centenas de miles de estudiantes. El miedo y la incertidumbre sobre las pruebas, atizadas por el desorden de Müller, son una incertidumbre más ante una generación que dramáticamente ve el cambio climático, ve cómo aumenta la precarización y la explotación de las y los trabajadores, sienten en su propio cuerpo al patriarcado a través de los gritos de Chaves, de sus matonadas, de sus insultos. Estas pruebas estandarizadas son simplemente un ejemplo, un prisma, del futuro que se cierne sobre cientos de miles de futuros asalariados.

Sí, no hay duda de que la derecha, incluso la izquierda más tímida, va a criticar a las y los estudiantes de secundaria y serán virulentos contra sus representantes. Es porque las y los estudiantes, sin duda alguna, están ante una lucha contra la sociedad capitalista que no les ofrece futuro.

El gobierno y los patronos son conscientes de esta gran posibilidad. Por ello utilizan a sus secuaces para evitar las movilizaciones independientes, por ello se vieron obligados a retroceder parcialmente al bajar el valor de las pruebas estandarizadas al 30% de la nota final.

Por ello mismo las y los estudiantes de secundaria no se deben dejar llevar por los cantos de sirena que los alejan de combatir la raíz de los problemas que enfrentan. Lejos de ello, se preparan para nuevas movilizaciones contra las pruebas estandarizadas. Buena decisión, pues abre el camino a cuestionar aún más las bases de explotación y opresión en que se basa la sociedad costarricense y dan un ejemplo de democracia y lucha a toda la clase trabajadora y demás sujetos sociales.