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Red Internacional
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OPINIÓN. ¿Qué nos dejan las elecciones presidenciales?

¿Como quedan el país y la provincia con la victoria de Fernández y Kicillof sobre Cambiemos? ¿Que rol juega la izquierda anticapitalista en este contexto? Algunas reflexiones desde el conurbano bonarerense.

Nacho Agustín Estudiante de Ciencias Políticas - UNLa . Juventud del PTS

Martes 29 de octubre de 2019 16:32

Foto de la pintura "Sin Pan y Sin Trabajo" (de Ernesto de la Cárcova) colgada en la escuela donde fiscalizó el autor.

Imagen: Foto de la pintura "Sin Pan y Sin Trabajo" (de Ernesto de la Cárcova) colgada en la escuela donde fiscalizó el autor.

Pasaron las elecciones: ganó el peronismo en el país, en la provincia y también en el municipio de Presidente Perón. Se van los nefastos de Macri y Vidal, pero se quedan la crisis, la deuda y el FMI. Respeto a quienes están felices y ponen su esperanza de mejorar en el cambio de gobierno y la vuelta del peronismo, aunque no lo comparto, y no creo que sea un cheque en blanco para Alberto y Axel. La expectativa de la gente de mejorar su calidad de vida se verá contrapuesta con el cumplimiento del pago de la deuda y la gran crisis social. Mejorar las condiciones de vida del pueblo y cumplir con los acreedores de deuda son intereses contrarios, más sabiendo que el FMI negocia sus deudas a cambio de reformar y ajustar el sistema previsional, laboral, educativo, de salud, etc.

El contexto internacional tampoco es favorable. El precio de las materias primas de las que vive Argentina viene a la baja hace años. Vivimos una remake de una "Guerra Fría" económica entre EE.UU. y China, Rusia, y la Unión Europea de por medio. Los pueblos del mundo, cansados, se levantan contra las políticas de los gobiernos, el FMI y la economía de sus países, como en América Latina, y en varios países como Francia, el Estado Español, Hong Kong y el Líbano, el fantasma de la lucha de clases vuelve a recorrer el mundo, pero también crece la extrema derecha con discursos de odio y xenofobia.

Vamos a ver cómo se desarrolla el gobierno de Alberto Fernández cuando tenga que lidiar con todo esto, y ahí se verá más claramente que la verdadera grieta no es entre Cambiemos y el peronismo, si no entre el pueblo laburante y los grandes bancos, los agroexportadores, los terratenientes y las grandes empresas.

En la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof tampoco la va a tener fácil; la deuda de la provincia creció exponencialmente con el gobierno de María Eugenia Vidal, deuda que pasó por la Legislatura Provincial y fue aprobada con la complicidad de sectores del massismo que hoy están dentro del Frente de Todos (y el quórum del kirchnerismo), como Blanca Cantero, legisladora provincial e intendenta electa por el municipio de Presidente Perón. La Bancaria hace pocos días denunció que la gobernadora estaría queriendo sacar un préstamo de 6 mil millones de pesos del Banco Nación para pagar los sueldos estatales en la provincia. Vidal fundió la provincia, pero no lo hizo sola; el massismo y los demás sectores del peronismo -que ahora van a ser parte del gobierno de Kicillof- fueron cómplices para pasar todas las leyes de ajuste.

A nivel local hay cambio de gobierno: sale el eterno Aníbal Regueiro y entra la ya mencionada Blanca Cantero (que responde al sector de Carlos Acuña de la CGT), cómplice del endeudamiento provincial. Aunque se vendió como oposición, fue cogobierno de Regueiro en el Concejo Deliberante y el Consejo Escolar durante mucho tiempo. No se puede poner ninguna esperanza en este cambio, cuando al fin y al cabo nos seguirán gobernando los hijos políticos de Oscar Rodríguez, como desde la fundación del municipio.

Para la izquierda no fueron las mejores elecciones: la polarización se nos hizo cuesta arriba, y muchos de nuestros votos se fueron al voto al “mal menor". Pero no hay que hacer una lectura lineal: positivamente surgió una camada de nuevos votantes FIT y Nicolás del Caño se instaló como una figura reconocida. No se logró que entren nuevos diputados al Congreso Nacional, aunque en este sector se lograron 800.000 votos a nivel nacional, y Myriam Bregman estuvo a tan solo 8.000 votos de entrar al Parlamento por la Ciudad de Buenos Aires. A nivel local también la situación se complejizó con la presentación de dos listas vecinales que dividieron mucho el voto; a pesar de esto logramos mantener nuestro espacio. Desde nuestro lugar vamos a seguir acompañando cada lucha y cada reivindicación del pueblo trabajador, las mujeres y los sectores oprimidos, fortaleciendo un espacio socialista y anticapitalista, construyendo un partido revolucionario, peleando por que haya sindicatos antiburocráticos y centros de estudiantes que se pongan al servicio de la lucha de la clase obrera.