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Red Internacional
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Tucumán. ¿Qué sucede realmente en la industria azucarera?

La sobreproducción azucarera estimada para la zafra 2015 ha disparado una disputa entre cañeros e industriales torno a los cupos de exportación. Vuelven los vaticinios de una crisis “como la del 65”, previa al cierre masivo de ingenios.

Emiliano Trodler Economista

Miércoles 24 de junio de 2015

Las condiciones climáticas que favorecieron a la producción de caña para la zafra 2015 anticipan un panorama contradictorio: aumento en el volumen de producción y mayores excedentes que presionarán hacia abajo los precios locales. De acuerdo a las proyecciones de la Estación Experimental (EEAOC), en el escenario de máxima el aumento en la producción de caña será de un 18% respecto del año anterior.

El volumen de producción de azúcar en los últimos diez años osciló entre las 2,1 y 2,4 millones de toneladas métricas valor crudo (TMVC). Se estima que para 2015 la producción de azúcar rondaría los 2,4 millones de TMVC. Si tenemos en cuenta que el consumo interno se mantiene estable en torno a los 1,8 millones de Tn., entonces para 2015 el excedente de producción se ubicará en torno a las 600 mil Tn.

A contramano de los catastróficos augurios, el empresario azucarero Jorge Rocchia Ferro (Grupo Los Balcanes) afirma que ese excedente es manejable y que “el panorama no es malo” para la zafra 2015. En efecto, del excedente exportable ya hay unas 220.000 tn de azúcar comprometida para la cuota americana, con precios por encima del promedio internacional.

Es decir que este año el excedente de la producción azucarera que se deberá exportar en los mercados tradicionales será del 15% de la producción azucarera, un volumen excedente similar al de años anteriores. Pero el problema no es el volumen de producción, sino la rentabilidad que moviliza a los capitalistas.

Desde 2011 los precios de contrato internacional del azúcar vienen en descenso. Sin embargo a inicios de 2015 el precio de referencia internacional del azúcar se ubica en niveles similares a los de 2009.

Pero como los precios internacionales están bastante más abajo que los precios de mercado interno, los capitalistas están en una contradicción que les impide encontrar una salida beneficiosa para todos: en función de su interés individual cañeros e industriales prefieren volcar su producción al mercado interno. A nivel global esto provoca la caída de los precios para todos.

El frente único entre grandes cañeros e ingenios

De los 23 ingenios que hay en la Argentina, solo 9 cuentan con destilerías de bioetanol. Entre ellos el Ingenio La Florida (Grupo Los Balcanes), Ledesma, y El Tabacal (Seabord) concentran el 70% de la producción. Sólo este reducido segmento de ingenios se está beneficiando del boom internacional de los precios del biocombustible. Seguramente esto explica el optimismo de Rochia Ferro y el aumento en las ganancias que registra El Tabacal (Seabord) a pesar de la caída en los precios del azúcar.

Explica también el frente único entre CACTU, CUE, UCS (grandes cañeros) y los ingenios sin destilerías como el Grupo Minetti, Atanor, y el Grupo Colombres (que preside CART) para exigir la modificación de la Ley Azucarera de manera que el alcohol deshidratado deje de ser contabilizado por el Ipaat como excedente exportable y los grandes ingenios inmovilicen mayores cantidades de azúcar.

Ese frente único entre grandes cañeros e industriales viene planteando también una reducción en el cupo de exportación (que el Ipaat estableció en un 40%) lo que redundaría en una mayor oferta de azúcar a nivel local. Es decir, dos medidas contradictorias en cuanto a sus efectos globales. Es que tanto los ingenios como los grandes cañeros (que también son sujetos a retención para exportación), antes que “exportar a pérdida”, prefieren lidiar con una parte de esos excedentes locales descargando los costos sobre los cañeros más chicos y acortando el período de zafra.

De esta manera se pone de manifiesto que industriales y grandes cañeros trabajan juntos para la ruina de las pequeñas explotaciones de caña que deben “reventar el mercado” a $240 la bolsa de azúcar.

La alianza de la UCIT con CACTU o CART va en detrimento de las miles de familias cañeras que trabajan en explotación de menos de 10 ha. Estas explotaciones representan el 63,7% de los productores, pero ocupan el 8,4% de la tierra cultivada con caña.

Es que la UCIT parece representar más bien el interés de una importante porción de pequeños y medianos cañeros arrendatarios, cuyos intereses están más estrechamente atados al de los ingenios y grandes cañeros.

Por eso todas estas entidades se han encolumnado detrás de CAME para marcar la agenda del próximo gobierno: devaluación, eliminar las retenciones, y endeudamiento externo.

La renuncia unilateral al Ipaat por parte del Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (CACTU) pone de manifiesto, una vez más, la incapacidad del Estado en manos de los capitalistas para evitar las crisis de sobreproducción que derivan en una mayor concentración de la tierra, la ruina de miles de familias, y la concentración del capital industrial.

Una salida independiente de los trabajadores

Si entre cañeros e industriales se pelean por ver quién paga la caída del precio del azúcar, en algo están perfectamente de acuerdo: la temporada y los salarios son una variable de ajuste.

Es por eso que los trabajadores deben pelear en forma independiente por imponer su propia agenda estrechando lazos de solidaridad con las miles de familias que viven de su propio trabajo en las pequeñas explotaciones cañeras y que están siendo arruinadas igualmente por los grandes cañeros e industriales. Una agenda común e independiente de la burocracia sindical y las cámaras patronales podría partir de la exigencia de salario básico igual a la canasta familiar, temporada mínima de 10 meses de trabajo, créditos baratos para evitar la ruina a las pequeñas explotaciones familiares cañeras, y el control obrero de toda la industria azucarera y de las grandes explotaciones cañeras.