La Corporación Humandas, a nombre de Ana María Campillo Bastidas , presentó hoy una querella por tortura y abuso sexual, cuando fue detenida en el año 1974 por el Servicio de Inteligencia de Carabineros.
Natalia Cruces Santiago de Chile
Miércoles 17 de junio de 2015
La querella fue presentada en la Corte de Apelaciones de Santiago por delito de secuestro agravado, violencia sexual como tortura, violación y abuso deshonesto, en el caso de Ana María Campillo Bastidas, detenida en el año 1974 durante los primeros años de la dictadura.
Ana María estuvo detenida en un recinto que quedaba bajo la Plaza de la Constitución, utilizado para torturar a opositores políticos de la dictadura.
Según el relato de Ana María, ella fue detenida junto a su pareja y otras personas en junio del año 1974, estando aproximadamente cuatro a cinco días detenida. No sería la única vez, ya tuvo una segunda detención, en la que fue torturada y violada por integrantes del Servicio de Inteligencia de Carabineros (Sicar). Según informes de organismos de derechos humanos, la SICAR colaboró en tareas de represión e inteligencia y también con la DINA.
Ana María presenta su querella como una manera de visibilizar la violación a los derechos humanos cometidas en dictadura, especialmente en el caso de la violación y abuso sexual contra mujeres y varones, como una forma específica de tortura, señalando la necesidad de que otras personas también denuncian.
La violencia sexual ha sido condenada por organismos internacionales como una forma específica de violación a los derechos humanos, como la Convención de Ginebra o las Naciones Unidas.
Las dictaduras latinoamericanas utilizaron la violación como una forma específica de tortura y represión, especialmente contra mujeres pero también contra varones. También el abuso sexual que incluía la desnudez de los prisioneros, tocaciones, etc. La abogada de la Corporación Humanas que presentó la querella, señala que también la aplicación de corriente en los órganos genitales parte de estas políticas represivas.
Paralelamente, se solicita el reconocimiento de este espacio como un centro de detención y por lo tanto, como un lugar hoy de memoria de la violación a los derechos humanos.
No es la primera vez que se presenta una querella de este tipo. En el año 2010 Patricia Herrera señaló también que sufrió tortura y violencia sexual de parte de integrantes de la SICAR. Patricia también fue detenida en junio de 1974 y llevada al mismo centro de detención en el que estuvo Ana María. Hasta el momento existen siete querellas por la tortura de violencia sexual contra ex agentes del Estado.