Este miércoles la Democracia Cristiana junto a los partidos de Chile Vamos aprobaron en la cámara de diputados una norma que protegería “a los niños que están por nacer”, en realidad se trata de un nuevo obstáculo para la Ley de Interrupción del Embarazo bajo tres causales que viene impulsando la Nueva Mayoría.

Bárbara Brito Docente y ex vicepresidenta FECH (2017)
Jueves 4 de mayo de 2017
Esta sociedad no nos entrega nada a las mujeres, sólo violencia, maltrato, abuso y opresión. Por eso millones venimos saliendo a las calles, contra la violencia machista y, también, por el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo y vida. Así lo hicieron las mujeres polacas a quienes buscaron arrebatarle el derecho al aborto; y, en Chile, cada día somos más y estamos más decididas a conquistar el derecho al aborto libre, legal seguro y gratuito para vivir en mejores condiciones en este régimen político y social que nada tiene para entregarnos.
Para nosotras hay bajos sueldos, trabajos precarios, educación sexista y discriminatoria impuesta por la moral de la iglesia, pobreza y desocupación, doble jornada laboral y una no remunerada, pensionas más bajas…; en definitiva, como decía Trotsky, las mujeres en este sistema capitalista y patriarcal nos encontramos doble o triplemente esclavizadas. Y aún más en Chile, que mantiene una de las legislaciones más conservadoras del mundo en el terreno de los derechos sexuales y reproductivos.
En este marco la Nueva Mayoría impulsó el proyecto de interrupción del embarazo bajo tres causales que se encuentra hace más de un año estancado en el parlamento. Este proyecto, que sólo responde al 3% de los casos de aborto clandestino que se realizan hoy en Chile como cifra estimativa, ha sido aún más cercenado por la acción de la Iglesia, la DC y la derecha. Esta semana buscaron dar un golpe más duro votando una norma que impediría el aborto en toda causal en embarazos de niñas menores de 18 años bajo la excusa de la “protección de la niñez”, lo que podría interferir en el proyecto de despenalización del aborto.
El derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo es una necesidad de las mujeres, no estamos disponibles para que nos sigan imponiendo una vida que no queremos o que no podemos vivir. Exigimos ya una educación no sexista y anticonceptivos gratuitos y de calidad para no abortar, así como el derecho al aborto para no morir o para no tener miedo a las posibles consecuencias que puede tener un aborto no asistido, ilegal o en clandestinidad.
El aborto es una realidad desde tiempos inmemoriales y hoy el avance tecnológico puede salvar a muchas mujeres a la vez que otorgarnos la libertad de hacer lo que queramos con nuestro cuerpo y vidas. Somos contrarias a la maternidad obligatoria, ser mujer no es sinónimo de ser madre así como tampoco estamos destinadas a tener hijos y reproducirnos. Esta tiene que ser una decisión.
Los que hoy están votando contra este derecho, están votando contra las mujeres y no a favor de la niñez. Están votando contra las mujeres pues luego son ellos mismos los que mantienen a mujeres y niños con sueldos de hambre, en la pobreza, con una educación sexista; son ellos mismos los que promueven una sociedad basada en la opresión de género, una sociedad donde te pueden asesinar sólo por el hecho de ser mujer como lo vemos con el cada vez mayor número de femicidios.
Basta que decidan por nosotras, basta que nos empujen a una vida de miserias mientras ellos, los empresarios y sus políticos, siguen enriqueciéndose a costa nuestra. Es hora de organizarnos en la calle, en nuestro trabajo, en liceos y universidades, junto a nuestros compañeros, para luchar por el aborto libre, legal seguro y gratuito y para romper con todas las cadenas que nos oprimen.