La Izquierda Diario dialogó con algunos de los “indomables”, momentos antes de reingresar a la planta. Algunas de sus conclusiones sobre lo que fue el conflicto del año, y un mensaje a para otros trabajadores que se empiezan a organizar.
Martes 23 de diciembre de 2014
Los empresarios votaron que el de Lear fue el conflicto del año. ¿Son conscientes de eso?
Marcelo: recién empezamos a caer, después del fallo. Somos conscientes que le dejamos un aprendizaje a otros luchadores, para futuras batallas, que si uno está organizado, convencido de que va a llegar a un objetivo como el que nos pusimos nosotros hace 7 meses, puede conseguirlo. Sin los docentes, los estudiantes, y todos los que se solidarizaron con el conflicto, no hubiera sido posible. Pero somos conscientes que dejamos un mensaje: si un se organiza y está convencido, se puede.
Dani: por ahí no tomamos noción de la repercusión de todo esto. Por ahí viene gente de otros lados a contarnos, en tal provincia conocen lo que ustedes están haciendo. Cuando salimos a hacer fondo de lucha, ahí tomamos un poco de conciencia lo que significa nuestro conflicto. Hubo mucho apoyo, mucha fuerza nos dan. Salir y contar el conflicto en otros lados nos abrió la cabeza: esto es gigante, estamos haciendo historia. Estamos dejando una huella, una experiencia para otros trabajadores que se están organizando contra las patronales y la burocracia sindical.
Ezequiel: aparte nuestra lucha logró que se paren los despidos y las suspensiones no sólo en el sector automotriz, sino en otros lugares de trabajo. Creemos que fue un referente para muchos trabajadores y estudiantes, que tendrán que enfrentarse a grandes monstruos como nos ha tocado a nosotros. Y gracias al apoyo de toda la gente que nos acompañó en cada jornada, eso nos daba mucha fuerza para seguir a nosotros mismos.
Vincha. Creo que hemos logrado que otros trabajadores no agachen la cabeza. Fueron 7 meses que nos bancamos muchísimas cosas. Que demostramos que se puede, parar los ataques patronales, de los sindicatos.
Muchos dijeron, cuando algunos compañeros se bajaron, que se acababa el conflicto. Ustedes les demostraron que se podía seguir. ¿En dónde estuvieron las fuerzas?
Dani. Cada compañero que se bajaba era un golpe, que muchas veces era por necesidades, pero sabíamos que la lucha era justa. Lo que queríamos era volver, y seguir organizándonos como veníamos haciendo por mejores condiciones de trabajo.
Marcelo. Quedó demostrado. Por ahí conocíamos en general a la izquierda en general, muchos conocimos al FIT, en este conflicto. Yo quizás conocía antes al PTS, porque Rubén Matu, nuestro delegado, es del PTS. Y nosotros estábamos muy confiados que el PTS no nos iba a abandonar, como muchos otros que nos dejaron en el camino. Me dejó como experiencia de lo que es cada corriente de izquierda. Confié que el partido hasta que no entre el último no nos va a dejar de apoyar.
Vincha. También sacamos fuerzas de nuestras familias. Al ver el grupo de compañeros que tenés, la fuerza viene de ahí. Al ver cómo se compromete cada compañero con la lucha. Todo eso está a la vista.
Dani. A veces estaba bajoneado en casa, y en la carpa me subía el ánimo. Eso nos daba fuerza. También agreadecer a los abogados que se jugaron por nosotros, noches sin dormir para que podamos entrar. Siempre vamos a estar agradecidos con ellos, con el partido, el PTS, que se jugó todo por nosotros, por los militantes, que nos apoyaron y nos dieron la esperanza, la fuerza para salir adelante. Con todos los enemigos que teníamos adelante, la patronal, el SMATA, el gobierno.
¿Qué les cambió en la cabeza en estos meses?
Ezequiel. Lo que uno aprende de esta lucha es a no resignarse, a no dejarse pisotear por nadie. La dignidad que tenemos es la que nos ha llevado para adelante, y que cuando entremos, peleemos para volver a ser esa gran agrupación que fuimos dentro de la planta, y sacarla el miedo que pueda tener la gente adentro. Gente que tiempo atrás no nos saludaba y ahora está perdiendo el miedo. De enseñanza nos deja que no nos tenemos que rendir, que hay que ir para adelante. Hay un grupo importante que hoy nos siguen apoyando.
Dani. Te cambia la cabeza, primero esos despidos ilegales, encontrarse con causas inventadas, que te dejan sin un mango en tu casa. Y aprendés que tenes que salir a pelearla. Eso lo aprendimos, y nos enseñó mucha gente que nos vino a apoyar. Porque es un ida y vuelta, aprendimos y también enseñamos. Por eso nosotros hoy por hoy vamos a entrar con la cabeza bien alta, demostrarle a la empresa que se equivocó. Esos 16 vamos a entrar a reorganizar la Celeste, para que la Celeste siga. Queremos que la Celeste vuelva a ser lo que fue.
Vincha. Me cambió mucho, hay muchos compañeros como yo, que no teníamos noción que había otros partidos políticos, gente que se la jugaba tanto por los trabajadores, y quizás antes cuando estábamos en otros trabajos y nos despedían, no sabíamos todo esto. Y hoy aprendimos que luchando se pueden conseguir muchas cosas. Más que con la frente en alto vamos a entrar sabiendo que fue un reclamo justo, que luchamos por nuestro puesto de trabajo.
Un mensaje para otros trabajadores...
Ezequiel. El mensaje es que se puede luchar, se puede ganar, que no le tengan miedo al Sindicato, se tienen que organizar para pelear todos juntos, por mejores condiciones laborales, sueldos. Lo que nos queda de experiencia es que ya no vamos a bajar nunca más la cabeza, vamos a pelear por lo que creemos justo.
Dani. Los sindicatos tienen que responder a la gente, no a las patronales. Luchando se puede.
Papu. Que hay que seguir peleándola, porque esto va a ser duro. Sabemos que tendremos que pararnos ante la empresa, el sindicato, y ser fuertes para poder reorganizar la fábrica como era antes. Porque sino nos van a querer echar de vuelta. No va a ser fácil. Para mí lo peor la pasamos afuera.
Vincha. Hay que ser conscientes que hay mucha gente que está esperando que volvamos a entrar nosotros. Están trabajando bajo mucho miedo, mucha presión, y cuando entremos nosotros ojalá podamos hacer grandes cosas, como las que ya logramos.
Marcelo. No hay que bajar los brazos, el mensaje es que se organicen. El gremio está para respaldar al trabajador. Si no lo hacen, como no lo hizo el SMATA en su momento, que se organicen, si hay que votar para que se vaya el gremio y elegir nuevos delegados hay que hacerlo. Ahora comienza otra etapa. Queremos reorganizar a los compañeros, entramos más fuertes que nunca.