Si bien es cierto que en una crisis sanitaria mundial el riesgo de enfermar y morir -sin pruebas ni vacunas a la vista- es una posibilidad para todos los seres humanos, si eres pobre, subcontratado o ama de casa, la muerte se convierte en una certeza en la Ciudad de México.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Jueves 9 de julio de 2020
Con más de 7 mil defunciones por covid-19, la Ciudad de México concentra la mayor cantidad de muertes y contagios a nivel nacional. Si bien estas cifras corresponden con que se trata de una de las ciudades más pobladas del mundo, el manejo de la crisis sanitaria por parte del gobierno de la morenista Claudia Sheinbaum ha determinado el impacto de la pandemia con un marcado sesgo de clase.
Y es que según cifras recuperadas por El Universal desde el portal de Datos Abiertos de la Ciudad de México, los decesos se concentran en sectores "vulnerables". Amas de casa, conductores, comerciantes, es decir, trabajadores sin paga, subcontratados o "informales", mismos que, en México, son más que quienes cuentan con algún tipo de contrato y prestaciones.
En la Ciudad de México han fallecido por covid 4 mil 833 hombres y 2 mil 236 mujeres. Mil 876 de las personas fallecidas rondaban entre los 61 y los 70 años.
La apresurada vuelta a la "nueva normalidad" decretada por Sheinbaum, con un cordón de estados alrededor aún en color rojo (que indica riesgo máximo), ha implicado la salida a las calles de miles de personas que se sumaron a otras tantas que nunca pudieron mantener medidas de aislamiento.
Vivir al día se convierte en las grandes urbes en un factor de riesgo que se agrega a las altas cifras de enfermedades crónicas (como diabetes e hipértensión). Se revela así el cruce entre dos problemas estructurales que vulneran las condiciones de vida de la mayoría de la población y que, en medio de una pandemia, son prácticamente una condena de muerte: la precarización del trabajo y la pérdida de derechos laborales y las deficiencias en el sistema de salud.
Las trabajadoras domésticas concentran la mayor cantidad de decesos en la Ciudad de México con mil 413 muertes. le siguen empleados de empresas con mil 265 y mil 69 jubilados. Estos sectores encarnan las consecuencias de políticas y reformas que, a lo largo de los años, no han hecho sino recortar derechos y prestaciones. El caso de las trabajadoras domésticas además, lleva la marca del patriarcado que impone y naturaliza jornadas de trabajo impago a las mujeres.
Expresiones que asignan de facto labores de cuidado a las mujeres, como las que ha lanzado en repetidas ocasiones el presidente López Obrador, son parte del entramado criminal entre el capitalismo y el patriarcado.
Desempleados (657 decesos), comerciantes en locales fijos o ambulantes (609 decesos) y conductores de transporte público y concesionado (284) son otros de los sectores que encabezan las cifras de decesos en la capital. Obreros (139), trabajadores de la salud (más de 206), maestros (23) y estudiantes (22) son otros de los sectores más afectados por un manejo de la crisis sanitaria que descartó la aplicación de pruebas masivas en zonas de riesgo y que subordina el cambio de semáforo de riesgo epidemiológico a criterios administrativos y económicos.
La burguesía y sus medios de comunicación han dado en llamar "malos hábitos" al abandono de la educación y atención sanitaria integral. Así, la responsabilidad es de las personas diabéticas, hipertensas o que no mantienen medidas de higiene y no de un Estado que no garantiza ni el suministro regular de agua potable en alcaldías gravemente afectadas por el coronavirus, como Iztapalapa. Garantizar el acceso a medicamentos y comida no forman parte de las prioridades del Gobierno en esta crisis.
Las alcaldías más afectadas son Iztapalapa, con mil 115 decesos; Gustavo A. Madero, con mil 14 y Álvaro Obregón con 453.
En medio de esta crisis, los sectores afectados no han sido pasivos y se han sucedido protestas en particular desde trabajadores del sector salud y de aplicaciones, cuyas demandas y consignas giran en torno a la exigencia de medidas de prevención básicas y esenciales, mientras muestran de cuerpo entero el rostro de la depredación neoliberal que ha arrasado con los derechos laborales y el sector salud.
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