La performance chilena “Un violador en tu camino” terminó en una oleada de réplicas en distintos países. A casi dos meses de la explosión de una de las rebeliones populares más importantes de la historia de Chile, ¿qué hay detrás de la acción que se volvió viral? ¿Qué desafíos plantea para el movimiento de mujeres la denuncia que realizan las hermanas chilenas?

Sol Bajar @Sol_Bajar
Martes 10 de diciembre de 2019 22:54
Foto: Martín Cossarini - Enfoque Rojo
El rol que podría jugar el feminismo y el movimiento de mujeres ante este mundo convulsionado, donde la resistencia a la ofensiva derechista y a los planes de ajuste está a la orden del día, volvió a quedar de manifiesto con la repercusión de "Un violador en tu camino", la performance chilena que aún con los debates que abre, logró capturar ese cruce entre la violencia machista, patriarcal, y los poderes e instituciones del Estado, que en todos lados producen y reproducen esa violencia a diario.
Dos semanas pasaron de la primera acción, el 25 de noviembre, y esa expresión de rechazo continúa. Y así como estuvieron quienes tomaron nota del llamado internacionalista y solidario con quienes cuestionan en las calles 30 años de herencia de la dictadura de Pinochet, impulsando multitudinarias movilizaciones, paros y huelgas, barricadas y asambleas, también estuvieron quienes sumaron a la letra reivindicaciones colectivas propias, como la del aborto en Argentina, la de justicia por Marielle Franco en Brasil, la del fin de la injerencia de las cúpulas clericales en México.
Por supuesto, no faltaron tampoco quienes buscaron degradar el contenido de la acción, como pasó con grupos de Carabineros chilenos; con el video que viralizó la selección sub 17 de México, mofándose de las denuncias; o con la brutal represión a las mujeres en Turquía, por hacer la performance e "insultar al presidente y cuestionar las instituciones del Estado", con varias de ellas que permanecen detenidas desde el domingo pasado, acusadas de delitos para los que corresponden, en ese país, entre seis meses a dos años de prisión.
Las Tesis protestosuna müdahale: Koreografi devam ederken polisin ses sistemlerini kapattığı bildiriliyorhttps://t.co/NbTo7yl2HP pic.twitter.com/8JcOd0Twbl
— BBC News Türkçe (@bbcturkce) December 8, 2019
Turquía - Represión a las mujeres que protagonizaban la performance chilena
El himno de los Carabineros
Que las expresiones de machismo se encuentran en todos o casi los ámbitos de la vida, o que el patriarcado “es un juez que nos juzga por nacer" (mujeres) o no responder al mandato de la heteronorma, es algo que pone en evidencia esa performance que idearon jóvenes Valparaíso que integran el grupo Las Tesis.
Aunque muches atribuyeron a su título el carácter de una denuncia exclusivamente dirigida a un sujeto individual, “el macho violador”, el lema parafrasea en realidad al nombre del himno del Cuerpo de Carabineros de Chile, “Un amigo en tu camino”. La performance, cuentan desde Las Tesis, denuncia la impunidad, la violencia y la saña particular que sufren las mujeres a manos de ese brazo represor del Estado chileno. Un pilar heredado de la dictadura de Pinochet
Detrás de la letra que se hizo viral hay también otras simbologías, historias, posicionamientos teóricos y testimonios de mujeres que sobrevivieron a la dictadura de ayer y a la represión de hoy, comandada por el presidente “modelo” del neoliberalismo en la región, con diferentes apoyos. Uno de esos apoyos, que sostienen al gobierno de Piñera, está en los partidos que integran la “cocina” parlamentaria, donde recientemente se aprobó la “ley antiprotestas y antiparos”, que busca convertir en un delito a cualquier manifestación.
Desafiando ese mandato, con sentadillas como las que son obligadas a practicar desnudas muchas mujeres y niñes en comisarías y calabozos, denuncian que se busca criminalizar y amedrentar a quienes salen a las calles. Otra muestra de que no se trata de un “problema” que pueda adjudicarse meramente a un sujeto individual, aunque finalmente sea éste el que ejecute la acción.
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El género y la clase
Hace unos días, en Viña del Mar, las mujeres se manifestaron frente al municipio que gobierna la alcaldesa Virginia Reginato. A la versión original, agregaron que “no queremos festival” ni “ciudad bella” mientras “los pacos nos maltratan y atropellan”. Al ritmo del tambor, gritaron que “la Reginato no es sorora, es ladrona y opresora", mostrando que para conquistar la emancipación de de toda la humanidad, no alcanza simplemente con la pertenencia de género. En Chile, donde la desigualdad, la explotación, la opresión y la pobreza han crecido a la par que la concentración de la riqueza en unas pocas manos, eso va quedando cada vez más claro.
Que miles de trabajadoras se hayan sumado, junto a sus compañeros varones, y se hayan apropiado de un poema que habla de la violencia machista, pero sobre todo de la violencia institucional, también es un gesto que lo muestra. Las que sostienen diariamente los hospitales del país, que también vienen jugando un rol destacado, denunciaron por la precariedad que sufre la salud pública chilena. “Que no son 30 pesos sino 30 años, que no se trata solamente de un abusador, sino de un régimen social, que nosotras entendemos como capitalista y patriarcal, también lo demuestra esto”, dice Pamela Contreras, trabajadora de la educación y dirigente de la agrupación Pan y Rosas - Teresa Flores.
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“El caso del hospital Barros Luco, que estuvo más de 40 días de paro, exigiendo la salida de Piñera y la renuncia del ministro de salud Jaime Mañalich, se destaca particularmente”, agrega. Ahí las mujeres, que son mayoría en el sector, se organizaron para hacer la performance frente a la comisaría de San Miguel y en las puertas del hospital. En rechazo a las medidas del gobierno, intervinieron la performance para denunciar que “el ministro de salud manda al pobre al ataúd”. “Fue una declaración contundente y un ejemplo enorme, del que también apostamos a que se apropie todo el movimiento de mujeres”, dice, y agrega que ahí está la alianza que apuestan a tejer las feministas socialistas.
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Otra acción destacada fue la que realizaron las víctimas de la dictadura de Pinochet. En un cruce con las nuevas generaciones y sus pañuelos verdes, las mujeres exigieron que se vaya Piñera frente al emblemático Estadio Nacional, donde funcionó un centro de detención y tortura. “Unas 10 mil mujeres participaron de “Las Tesis Senior””, recuerda la dirigente de la agrupación de mujeres, con presencia en distintos países de América y Europa.
Rostro de mujer
Joseffe Cáceres, auxiliar de limpieza y dirigente sindical, agrega que “la revuelta nos llevó a cuestionar todos los ámbitos de la vida: el acceso a la salud, los sueldos y pensiones de hambre, la educación de mercado, el negociado de los medicamentos, el machismo, la violencia institucional”.
“Muchas de esas precariedades hoy tienen rostro de mujer. La pobreza tiene rostro de mujer”, enfatiza, y reflexiona que “eso explica porqué muchas de nosotras hemos sido protagonistas de estos dos meses de rechazo a la política de Piñera. Es sólo cosa de constatar que los principales sectores de trabajadores que paralizaron el país fueron la educación y la salud, que son sectores altamente feminizados”, cuenta.
Pamela asiente con la cabeza y cuenta que “en este marco aparece la performance de Las Tesis”. “Logramos reconocer en la otra que compartimos la misma opresión, y entonces dimos cuenta que no es un problema individual, que el problema no es únicamente el sujeto que nos agredió. Y también vimos que las consecuencias de esa opresión no son iguales para todas. Hay un sistema, que nosotras entendemos como capitalista y patriarcal, que propaga y se beneficia de esa violencia, y lo hace siempre para para saciar su sed de ganancias”.
“Hasta ahora demostramos que con unidad de la clase trabajadora, de las mujeres y estudiantes, podemos poner en jaque a este gobierno neoliberal”, dice Pamela, y destaca que hay que seguir el camino que mostró esa rebelión, “pero hay que ir más allá: unir al movimiento de mujeres con la fuerza de la clase trabajadora, paralizar efectivamente la producción, hacer realidad eso de ‘que la tierra tiemble´ por nuestros derechos, para sacar a Piñera, para terminar con la herencia pinochetista y para poner en pie una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, para que haya una salida de fondo".
A pesar de las ambigüedades propias de un poema, es un hecho que la performance fue tomada por miles y miles de mujeres en sus diversas manos e idiomas. Con sus propias denuncias y demandas, las mujeres se apropiaron de ese mensaje hasta generar un llamado de atención de proporciones inauditas, que sirvió también para extender la solidaridad con el pueblo chileno a escala internacional.
Lo que plantea Pamela tiene también este otro costado: habla de los cruces y debates urgentes que es necesario encarar entre las experiencias más avanzadas del feminismo que resurgió en los últimos años. Si esas experiencias se pusieran en movimiento junto a la energía y combatividad de la juventud trabajadora y estudiantil, la del pueblo pobre, mapuche y trabajador de Chile, y del mundo, la pelea por la emancipación, sería imparable.
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