El proyecto pretende traspasar el hospital de la órbita municipal a la provincial, y fue presentado en el Concejo Deliberante de Avellaneda, impulsado por el kirchnerismo a través del intendente, Jorge Ferraresi.
Martes 28 de octubre de 2014
El hospital Dr. Eduardo Wilde atraviesa un conflicto desde hace dos meses, cuando sus trabajadores conocieron la intención del oficialismo municipal de provincializar el hospital. En sesión del Concejo Deliberante de Avellaneda, se aprobó por mayoría la creación de una comisión evaluadora sobre la futura transferencia del hospital a la cartera de salud bonaerense.
Tanto la provincia de Buenos Aires como la comuna adelantaron por convenio el traspaso en el mes de junio, durante un acto en el hospital Eva Perón, con la presencia de Daniel Scioli. Uno de los principales argumentos esgrimidos por el oficialismo, en boca del Presidente del Concejo Deliberante, Jorge Degli Innocenti, es que el hospital es desconocido por los vecinos de Avellaneda, y que la población que se atiende ahí es de Quilmes, por lo que el municipio paga un servicio que su ciudadanía no usa. Algo similar a aquel planteo de Macri acerca del hecho de que los hospitales porteños son usados por bonaerenses. Desde ya, no se tardó en catalogar el argumento como xenófobo.
El proyecto.
El proyecto data de tres años atrás, como una medida convenida por la Autoridad de Cuenca Matanza – Riachuelo (ACUMAR) y el municipio. La medida se resolvió en un encuentro entre funcionarios nacionales, provinciales, municipales y porteños, junto con los secretarios de salud de cada una de las 14 comunas de la cuenca, respondiendo al pedido del Juzgado Federal de Quilmes como parte de las tareas de saneamiento de la Cuenca Matanza-Riachuelo.
En zona sur, está en juego la administración de los hospitales municipales Oscar Alende, en Lomas de Zamora; Ramón Santamarina, en Esteban Echeverría; Wilde, en Avellaneda y Ramón Carrillo, en San Vicente.
¿Qué dicen los trabajadores?.
“No al cierre del hospital”, “No a la privatización”, “No al vaciamiento” son algunas de las consignas de la campaña que llevan adelante los trabajadores, junto con los vecinos del barrio, para enfrentar el proyecto del kirchnerismo, al cual ven como un probable detonador del vaciamiento y del consiguiente cierre del hospital
La Izquierda Diario entrevistó a Virginia Villanueva, técnica de hemoterapia y delegada del hospital del Wilde, quien manifestó: “Nosotros nos enteramos hace más o menos dos meses, por los diarios, que existía este proyecto. Ahí comenzamos a debatir entre nosotros que esta idea probablemente termine en el vaciamiento del hospital, donde trabajan más de 230 personas, entre enfermeros, médicos y personal administrativo. Y el director del hospital, Daniel Vidotto, dejó correr esta situación”.
A su vez nos comentó cómo comenzaron a organizarse: “Hacemos asambleas para discutir como seguir, repartimos volantes en el barrio, los mismos vecinos nos piden para repartir ellos, hay una gran solidaridad del barrio. Muchos vecinos hipotecaron sus casas para colaborar con la construcción del edificio, que se inauguró en 1999. El miércoles (22/10) hicimos un abrazo simbólico al hospital, que fue apoyado por mucha gente”.
El paracaidismo de la oposición.
Obviamente, la oposición patronal no pierde tiempo e intenta sacar provecho de esta situación. Proyecto Avellaneda, liderado por Beto Silva (hombre de Jesús Cariglino, intendente massista de Malvinas Argentinas), presentó una denuncia contra Ferraresi, que fue desestimada por el Defensor del Pueblo, Sebastián Vinagre. También por el massismo, el concejal Benicio Gutierrez “brinda” su apoyo a los trabajadores, prometiendo realizar todo lo posible para evitar el traspaso.
Por su parte, los radicales también se oponen al proyecto; sin embargo, el concejal radical Rodrigo Galetovich dice que las protestas “no tienen sentido porque esto aún no empezó”.
Pero los trabajadores creen que sí tiene sentido su lucha y van a continuar con las medidas; y plantean que los acercamientos del massismo y del radicalismo sólo son tácticas electorales. “El massismo se hizo presente, junto a otros partidos de la oposición, declarando que apoyaban nuestra lucha. Pero estos vienen ahora que están en campaña electoral…”, alertó Virginia.
Precarización laboral desde el Estado.
Virginia contó sobre las condiciones de precarización laboral que imperan en el hospital, donde el trabajo de limpieza está tercerizado, falta personal y los salarios son una miseria, que obliga a los trabajadores a realizar horas extras para poder vivir. Dice “Yo tengo 30 años de antigüedad y cobro $5000 de bolsillo, los más nuevos cobran menos aún”.
Por otra parte, un dato a tener en cuenta: el 75% de la fuerza laboral de la salud son mujeres, la mayoría sostenes de hogar, lo cual obliga a las trabajadoras a extender su jornada de trabajo hasta 14 horas.
Para finalizar agregó un dato alarmante: “Se han cerrado especializaciones, como cardiología infantil, debido a los bajos salarios de los médicos”. Más claro imposible.
A nivel infraestructura, el hospital tampoco está mejor. Aunque el edificio es relativamente nuevo (se inaguró en 1999, bajo la gestión del ex socialista Baldomero “Cacho” Álvarez, hoy en las filas del Frente Renovador) está en malas condiciones, por ejemplo, de los cinco ascensores que tiene, funcionan sólo dos.
La salud, lujo para pocos.
La situación del hospital de Wilde no nos sorprende. Es una parte más de la crisis del sistema de salud argentino, que no fue resuelta durante los 10 años de kirchnerismo, sino que, incluso, se agravó. Hay una enorme demanda que no tiene relación a la cantidad de hospitales construidos ni a la cantidad insuficiente de médicos y enfermeros que hacen lo imposible por atender a todos los pacientes. Es “normal” escuchar en un hospital que no hay camas suficientes, que no hay tomógrafo, que no hay anestesistas, que no hay gas, que no hay, siquiera suero.
Virginia contó que muchas veces se opera sin instrumentador quirúrgico, simplemente porque no hay personal.
El presupuesto de salud bonaerense para el año 2015 es de $15.658 millones, el 6,76% del total del presupuesto. “Con estos números, en el 2015 se va a profundizar el colapso del sistema sanitario”, advierten desde la CICOP, la Asociación sindical de profesionales de la salud. Mientras tanto, el presupuesto para "seguridad" es de $23.442 millones, un 66% más que el de 2014, y que por cada médico y enfermero que se sume a la planta del Estado, se estarán sumando cuatro nuevos policías. Todo una definición.
“Con estos números, en el 2015 se va a profundizar el colapso del sistema sanitario”, afirman desde la CICOP, la Asociación sindical de profesionales de la salud.
El Estado, como se ve a a diario, lejos está de garantizarle a la población la salud que, en la actualidad, es cada vez menos un derecho y más un negocio. Que el sistema de salud sea un lujo para pocos, habla a las claras que su mercantilización ya es un hecho.