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Estado Español. Rajoy, Puigdemont y la cuadratura del círculo

Un Govern “independentista” que olvida la independencia. Un Gobierno en funciones que funciona cuando quiere. El bueno, el malo y el feo con sorpresa (falta el bueno).

Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968

Viernes 29 de abril de 2016

Después de meses, Rajoy accedió a tener una reunión con el President de la Generalitat. Esta reunión expresó un suave deshielo en la relación entre ambos jefes, aunque existen diferencias importantes. Parte de ésta “primavera” fue la reunión entre el Vicepresident catalán y la Vicepresidenta española.

Aparentemente, Gobierno y Govern pactaron cinco leyes que no van al TC. Las declaraciones de Xavi Albiol, dirigente del PP catalán, van en ese sentido tratando de mostrar un talante “dialogante” por parte de Rajoy. Por parte del Govern, las declaraciones fueron más comedidas diciendo que solo es un acuerdo técnico. La verdad es que la reunión, con o sin acuerdo, ha servido un poco a ambas partes.

El Gobierno de Rajoy quiso mostrar una imagen de más diálogo, seguramente, pensando en el voto de sectores moderados de la derecha para las elecciones de junio. Aunque no por ello ha dejado de asistir al Tribunal Constitucional. De hecho, éste viernes ha recurrido una parte de la ley de la pobreza energética y antidesahucios. En el mismo sentido se mostró Montoro en la reunión del FLA en la cual ha ampliado algunas décimas el techo del déficit que pueden acometer las autonomías.

Por su parte, Puigdemont explora acuerdos, al margen del “sector soberanista”. Desde que asumió, Puigdemont viene alertando que ésta legislatura no será la que proclame la independencia. El Govern de Junts pel Sí hace rato que alerta que serán más de 18 meses, que quedaremos “a las puertas” de la independencia. Ejemplo de estas nuevas alianzas, fue la que ensayó el fugaz alcalde de Girona con el PP y Ciutadans.

Desde hace varias semanas, el Vicepresidente Oriol Junqueras entiende que los nuevos presupuestos difícilmente serán asumidos por la CUP. Es así que el Govern catalán está tanteando la posibilidad de aprobarlos con la abstención activa de algún otro grupo. Asunto difícil, pero no imposible.

Les une el espanto… a la pérdida del poder

En lo que coinciden Gobierno en funciones y Govern es en aprovechar la situación para lograr cierta estabilidad. El Gobierno preparándose para las elecciones, el Govern buscando nuevas alianzas. Son el pueblo trabajador y las masas golpeadas por las crisis las que no tienen nada que ver con estos objetivos, las que son perjudicadas por sus acuerdos.

Por un lado, en Catalunya hay un profundo fenómeno democrático desde hace unos 6 años para poder decidir qué relación establecer entre el Principado y España. Pero, también en el Estado español hay un profundo descrédito de las reaccionarias instituciones del 78 que se expresa en el Proceso Constituyente y el ascenso electoral de Podemos. Cuestión de la que huyen como la peste tanto el Gobierno en funciones de Rajoy como el de Puigdemont. Lo que les une es el espanto.

¿Cómo entender qué un Gobierno que se dice independentista negocie con el enemigo número uno de la independencia? Y al revés. Solo se entiende porque el Govern catalán evita a toda costa convocar un referéndum de autodeterminación y porque el Gobierno de Rajoy busca ganar algunos votitos.

Cada vez hay más motivos para repudiar al Govern catalán y para rechazar al Gobierno en funciones. Las soluciones a los problemas de los trabajadores no están dentro de las estrechas instituciones de ésta democracia para ricos. Las soluciones se podrán encontrar en las calles, en las movilizaciones de trabajadores y estudiantes como se pueden ver en Francia en estos días.