Ayer terminó el plazo para las indicaciones al proyecto de ley que moderniza las relaciones laborales. Pasará a la sala de la Cámara de Diputados para su votación en particular. El Gobierno admitió algunas de las indicaciones. Dejó fuera, entre otras, la negociación por rama que reclama el movimiento sindical.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Martes 14 de abril de 2015
El Gobierno admite algunas indicaciones
El cuestionado proyecto de ley de modernización de la reforma laboral, tanto por empresarios como por sindicalistas, concluyó su revisión en la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados.
Más de 100 indicaciones se presentaron, que reflejan las múltiples críticas que recibió. Recordemos que incluso la Organización Internacional del Trabajo (OIT) declaró que no termina con el Código Laboral de la dictadura. Aunque los trabajadores podrán encontrar un punto de apoyo para la lucha por sus demandas, único modo de conquistarlas.
Es que la tendencia paulatina al incremento de las huelgas, paros y movilizaciones, de carácter más combativas, obligaba a adelantarse para prevenir un salto mayor. Incluso, dirigentes de la CUT afirmaban meses atrás que se jugaba la legitimidad de la Central, y con la movilización de los profesores conocida como “rebelión de las bases” se vio un crecimiento de los cuestionamientos a las dirigencias tradicionales.
Finalmente, el Gobierno debió acoger algunas de las indicaciones. Hasta el momento, entre las principales, la eliminación de la calificación de la huelga como "pacífica", el cambio de los artículos que criminalizaban la actividad sindical, la simplificación del proceso de negociación colectiva, la limitación de las intervenciones excesivas de la Dirección del Trabajo (DT), y la revisión de la definición de los servicios mínimos.
Las reacciones
Aún así, las reacciones no se hicieron esperar. El empresariado continua con su rechazo completo a toda reforma. El presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), Hermann von Mühlenbrock, declaró que "la reforma, tal como está, es pésima. Es una reforma absolutamente ideológica, populista … es mala para la empresa y mala para el país".
Por su parte, la CUT criticó que no se incluyera la negociación colectiva por rama.
Hay algo más que críticas. Los empresarios se activan, y se reunirán en una asamblea patronal convocando a una jornada de reflexión anti-reforma el miércoles en la Universidad Católica.
La CUT se mantiene más pasiva. Solo hubo una manifestación en las afueras del Congreso de dirigentes de los sectores estratégicos (empresas eléctricas, sanitarias, petróleo y gas) contra el artículo 384 que les impide ejercer su derecho a huelga.
Es claro que de seguir este camino, se podría poner a funcionar la cocina del Senado, y ya se conocen sus resultados con la reforma tributaria.