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Red Internacional
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DEBATE. Reforma de Carabineros: ¿una salida democrática a la represión?

Reaparece la discusión sobre el rol de las fuerzas represivas del Estado, donde ciertas organizaciones de izquierda apuestan a su reforma interna y subordinación a la esfera de la sociedad civil, como salida democrática.

E.E. Vergara Valparaíso, Chile

Miércoles 15 de junio de 2016

Desde ya hace un tiempo se ha venido instalando dentro del debate público la discusión sobre el rol de las fuerzas represivas del estado, apuntando principalmente hacia las FF.AA y Carabineros. Organizaciones políticas como la UNE han venido planteando con fuerza la necesidad de reformar dichas instituciones represivas, tomando en cuenta la brutal agresión recibida por el estudiante de la PUC –y militante de la organización- Rodrigo Avilés, que lo dejó al borde de la muerte, un 21 de Mayo. A dicha política se le suma hoy una línea similar formulada por Izquierda Libertaria, quienes tras celebrar su instancia fundacional, han declarado la férrea necesidad por refundar a las fuerzas del orden público y de defensa nacional.

Acenso en la criminalización de la protesta y el accionar de carabineros

Tal como señala la organización libertaria, se ha podido ver como viene confluyendo un ascenso en la criminalización hacia la protesta social con métodos cada vez más violentos en el accionar de carabineros, que sin duda expresan la herencia de la dictadura enquistada en la médula de dicha institución.

Casos de tortura y humillación como los ocurridos con el presidente del CC.EE del instituto Nacional, quien fue desnudado y golpeado tras ser separado de sus compañeros, el de la estudiante del Liceo de Niñas de Concepción, quien tras ser detenida se le arrancó un piercing de su nariz con un alicate, o el caso de María Paz Cajas, una mujer de 34 años que sufrió un aborto tras ser golpeada en su vagina, por una cabo de carabineros, muestran claramente un envalentonamiento de las fuerzas represivas, donde la legalidad le otorga atribuciones, que son del tiempo del pinochetismo.

Por su parte la agenda corta antidelincuencia ha generado numerosos roces al interior de la Nueva Mayoría, donde diferencias han marcado a sectores del PC con la DC, ya que leyes que se desglosan como el caso del control preventivo de identidad coarta cuestiones, consagradas incluso en diversos tratados internacionales, como la libre circulación de cualquier transeúnte por la vía pública.

Así también, fomenta una clara discriminación, e irrumpe violentamente en un marco de cuestionamiento profundo al régimen político, los partidos tradicionales y sus parlamentarios corruptos, e instituciones tremendamente cuestionadas por la opinión pública, donde miles de trabajadores, estudiantes, pobladores, las mujeres y la diversidad sexual, salen a protestar a las calles.
Sin embargo ¿es una salida favorable al conjunto de los movimientos sociales la democratización de sus fuerzas represivas?

Experiencia histórica sobre el rol de las FF.AA y carabineros

Por el contrario, la historia nos ha mostrado que instituciones represivas como carabineros o las mismas FF.AA, están lejos de cumplir una función de fuerza auxiliar para los movimientos sociales dentro de la sociedad civil. En el caso de carabineros se caracteriza por el mantenimiento del orden público, y su rol en defensa del carácter de la propiedad privada y del estado burgués. Basta recordar aquel periodo de la Unidad Popular, donde miles de obreros y obreras comenzaban a realizar sus primeras experiencias de auto organización y control obrero demandando al Estado chileno que sus empresas pasaran al área social, como el caso de la empresa Elecmetal, perteneciente al Cordón Vicuña Mackena, quienes fueron duramente reprimidos por carabineros al momento de tomarse la fábrica por sus demandas, pasando luego a ser requisada.

Posteriormente el gabinete cívico militar conformado por generales, ministros y dirigentes sindicales -por el contrario de lo que cree un sector importante de la izquierda- sirvieron como instituciones de contención contra el alzamiento de la clase obrera y sectores populares, que frente la experiencia misma en la lucha de clases dentro de un gobierno reformista, dan cuenta de los límites del estado burgués y las contradicciones de la vía chilena al socialismo. Expresión de aquello es la ley Prats-Millas, que significó la desarticulación de la clase obrera a nivel nacional, donde el gobierno se propuso devolver fábricas que habían sido expropiadas, buscando un entendimiento con sectores de la burguesía. La ley de control de armas por su parte significó el desarme de miles de obreros que veían segundo tras segundo la inminente definición de la lucha de clases, donde carabineros y militares cumplieron la función de apaciguar al ascenso de la conciencia de clase, sobre todo el que se gestaba en los cordones industriales. Basta leer la carta de los Cordones Industriales a Salvador Allende.

Trotsky sobre la policía

Como señalamos en un artículo anterior, estratega y dirigente de la Revolución Rusa, León Trotsky se refería de modo particular a la función de la policía en el documento “La Lucha contra el Fascismo en Alemania” en relación al contexto alemán de los años 30’s:

“El obrero, convertido en policía al servicio del Estado capitalista, es un policía burgués y no un obrero. En el curso de los últimos años, estos policías han debido enfrentarse mucho más a menudo a los obreros revolucionarios que a los estudiantes nacionalsocialistas. Por semejante escuela no se pasa sin quedar marcado. Y lo esencial es que todo policía sabe que los gobiernos pasan, pero la policía continúa.”

Ni reforma protocolar ni humanización de la represión

Es en este sentido que ni un cambio protocolar, ni nuevos vínculos con la sociedad, es una vía posible para darle un carácter social y popular a las fuerzas represivas del Estado, por el contrario solo alimentan una ilusión democrática que a través de la historia, ha mostrado ser la piedra de tope para el potencial de importantes revoluciones. La brutalidad efectuada en contra de miles de militantes y sectores de izquierda en el tiempo, se reafirma aún en democracia, donde el asesinato de Rodrigo Cisternas, Matías Catrileo, Manuel Gutierrez, o Nelson Quichillao no encontrará una respuesta popular a través de esta reformación de la violencia, sino a través de la disolución total de las FF.AA y Carabineros, y apostando a la organización de la auto-defensa a través de sindicatos, federaciones de estudiantes y secretarías que consigan extenderse a nivel nacional, en contra de la represión.