En 2014 el número de refugiados llegó a ser de 59.5 millones de personas, cifra que supera a las de la Segunda Guerra Mundial.
Domingo 21 de junio de 2015
Foto: www.cmol.com
En el marco de la conmemoración del día mundial de los refugiados, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) dio a conocer en su informe “Mundo en Guerra” publicado el Jueves 18 de Junio, que en el 2014 hubo 8.3 millones de refugiados más que en el 2013, cuando el número de personas en esta condición era de 51.2 millones. Esta cifra señala que no sólo se llegó al mayor número de refugiados en la historia, sino que además jamás se había visto un crecimiento tan grande de refugiados en tan sólo un año.
De esos 59. 5 millones de desplazados, 19.5 han huido a otros países, en muchos casos a países colindantes, 38. 2 millones se trasladan a otras regiones dentro de los límites de su país y 1.8 millones son solicitantes de asilo. Más de la mitad son niños.
Con 3. 88 millones, el ACNUR pone a Siria como el país que más refugiados generó en el último período, seguido por Afganistán (2.59) y Somalia (1.11). Estos representan más de la mitad de los nuevos refugiados y no es casualidad, pues los tres países están envueltos en feroces guerras civiles o en situación de extrema pobreza.
El informe muestra que Turquía es el país que más refugiados alberga en todo el mundo, desplazando a Pakistán que ocupaba este puesto durante más de 10 años. Evidentemente este cambio se da a consecuencia del conflicto en Siria, que obligó a que 1.59 millones de hombres mujeres y niños se trasladaran a este país fronterizo.
Los que le siguen a Turquía son Pakistán (1,51 millones), Líbano (1,15 millones), Irán (982.000) Etiopía (659.500) y Jordania (654.100).
Estamos hablando de que durante el 2014, un promedio de 42,500 personas abandonaban sus casas al día, huyendo de la guerra o siendo perseguidas. Pero el problema no acaba ahí. El camino es aún tortuoso y los desplazados tienen que sortear hambres, las temperaturas extremas y las calamidades del mar, enfrentamientos entre bandos contrarios, persecuciones, abusos y el insoslayable sentimiento de no saber qué fue de sus seres queridos. Miles perecen en el intento.
Además nadie les asegura que en su destino tengan una suerte mejor, pues empieza una nueva lucha por no ser víctimas de la discriminación religiosa o étnica que sufren, aún más quienes se dirigen a países europeos, donde deben enfrentar tanto la política reaccionaria y anti-inmigrante de los gobiernos imperialistas como el accionar de las agrupaciones paramilitares de extrema derecha. Sin embargo, que pese a estas condiciones haya millones de personas que emprenden este viaje a contracorriente, es síntoma de la desesperación en la que se encuentra la humanidad, que vive en un auténtico infierno terrenal.
Crisis humanitaria y crisis capitalista
Tampoco es casualidad que a 8 años de la crisis económica se haya alcanzado esta cifra. Existe una clara responsabilidad de la política llevada a cabo por los países imperialistas y la llamada “crisis humanitaria”.
El lugar que ocupa Siria en estas estadísticas no se puede entender si no se explica que la intervención imperialista de Estados Unidos y sus aliados europeos en el conflicto Sirio (intervención que en última instancia fue forzada por la declinación de la hegemonía de EE.UU. en el mundo) originó el fortalecimiento y avance del reaccionario Estado Islámico, pues una potencia petrolera aliada de Occidente en el Oriente Medio como los es Qatar, financia y arma a grupos de milicias contrarias a Assad, varias de ellas ahora parte de ISIS.
También, el conflicto Ucraniano, que ha contribuido con varios cientos de miles de refugiados, fue avivado por los intereses tanto alemanes y gringos como rusos de contrarrestar los efectos de la crisis económica.
No obstante esta responsabilidad, los países más importantes de Europa, los más ricos y por tanto los que tienen mayor capacidad de albergar a los millones de refugiados, son los que menos desplazados acogen. Y no sólo eso, sino que además ponen en movimiento operaciones xenófobas para impedir la llegada de migrantes al continente, como el patrullaje del Mediterráneo para capturar embarcaciones que trasladan a desplazados o la militarización de la frontera africana. Evidentemente, son los trabajadores de estos países, quienes pueden ser los aliados de los millones de refugiados, luchando contra las políticas de sus propios gobiernos.
El aumento del numero de refugiados, y las políticas reaccionarias de los gobiernos imperialistas, es una muestra del carácter profundamente retrogrado y degradado del capitalismo mundial, que provoca para sectores cada vez más amplios de la población verdaderas catástrofes cruzadas por las hambrunas, la miseria extrema y las guerras civiles.