El siguiente es un relato de una laburante de la localidad de Moreno. Lugar donde los pibes y las pibas jóvenes salen a la vida con algún que otro deseo de avanzar a su manera, pero se encuentra de repente con el plan de mierda que tiene este sistema para condenarnos a la precarización, al conformismo y por siempre agachar la cabeza. Pero ya no más.
Miércoles 28 de abril de 2021 10:26
"Agradecé que tenés laburo"; "¿Sabes cuántos andan por ahí buscando trabajo?"; "Los pibes recién egresados del secundario no encuentran nada, por la experiencia, por la edad". Prácticamente tenés que estar agradecida de tener laburo, hoy en día es un privilegio. Creo que no soy ni la primera ni la última persona que habrá escuchado algo así.
Yo también la pasé y la sigo pasando. Salir del secundario es una mierda porque a no ser que tengas algún conocido en algún lado, te cuesta una banda conseguir laburo, si es que conseguís.
Tenemos un país bañado en riquezas mal aprovechadas, mal usadas por ese Gobierno, por todos los políticos que dicen ser grandes profesionales y que lo único que hacen es estafarnos en nuestra propia cara.
No entiendo, ni voy a entender nunca, como en nuestra Argentina tener laburo es un privilegio, se supone que estudiamos para laburar y tener nuestros gustitos: ir a vivir solos, comprarnos un autito, una moto, salir de vacaciones, etc. Parece que salimos del secundario con las expectativas muy altas.
Cuando la realidad es que la vida, ni siquiera se asemeja a todo eso que nos pintan desde chicos. Empezamos a caer en esa realidad más oscura que es el sacrificio, el día a día, el no saber que pasará mañana porque no sabes si te van a echar o no, porque no te aseguran nada, porque lo único que queda por hacer es vivir, o mejor dicho sobrevivir.
Siempre me acuerdo de algo que me repetía mucho a mí misma: "¿Para qué voy a estudiar tal materia, de qué me va a servir si para lo que quiero hacer no lo necesito?". Hoy en día entendí y aprendí que realmente todos necesitamos estudiar, leer, informarnos por el solo placer de no darles el gusto a los que nos quieren ignorantes, no importa qué o cuándo (nunca es tarde), hay que hacerlo para tener opinión propia, para hacer valer nuestro derecho, poder opinar, ser críticos e intentar cambiar la historia. ¡Abramos la cabeza!
La verdad que sí, lo reconozco, tener laburo, hoy en día es un privilegio. Pero no lo entiendo ni lo voy a entender nunca. No puedo sentirme privilegiada de trabajar tres días a la semana por $ 3, de laburar doce horas por $ 5, de tener que hacer Rappi, dar clases y limpiar oficinas para que la guita me alcance, de laburar doce horas en un supermercado chino por dos mangos.
No puedo sentirme con privilegios cuando no tengo obra social, cuando no me pagan aguinaldo, ni vacaciones, cuando el sueldo ni se acerca a lo que llaman "básico". ¡No puedo sentirme privilegiada cuando no tengo mis derechos!
Hoy pasé por la estación de Once, cuando vi a un hombre de unos 30 años gritar en medio de la plaza: "¿A vos te parece? Tenes un poco de hambre y ya salís a robar". Y la verdad que me dio impotencia, la gente descarada, sin corazón, habrá pensado que ese hombre estaba loco y que por eso gritaba y hablaba de esa forma a sí mismo.
Yo no. Pensé en lo culpable que se estaba sintiendo ese chabón de haber tenido que ir a afanar para poder comer. Entonces me pregunto: ¿Dónde están el estado, los políticos, intendentes, presidente o como quieran llamarlo? Porque en sí, son todos la misma bosta.
Sí, tener laburo es un privilegio, pero ¿A qué precio? ¿Cuánto más tenemos que aguantar? Yo creo que no mucho más.