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Red Internacional
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SANTA FÉ. Rosario: Patria Grande y las K buscan callar denuncias a los gobiernos el 8 de marzo

A 48 horas de que se realice la movilización por el Día de la Mujer, Patria Grande y las mujeres del Movimiento Evita amenazan con romper la marcha unitaria

Lunes 7 de marzo de 2016 00:28

Tres reuniones de largas horas durante un mes fueron las que permitieron que organizaciones del movimiento de mujeres acordaran un documento combativo hacia este 8 de marzo. De este modo, conquistamos que la lectura al cierre de la marcha denuncie el protocolo represivo de Macri y Bullrich, cuestión elemental para poder salir a la calle para enfrentar los despidos y el ajuste, por las luchas por los derechos que nos faltan a las mujeres y para no dar un paso atrás en los que ya conquistamos. Acordamos también que no fue sólo Macri quien quiere maniatar nuestro derecho a protestar, porque el gobierno anterior le hizo un gran favor al procesar a 5 mil luchadores y al sancionar la Ley Antiterrorista.

El documento exigía de manera decidida la separación de la Iglesia y el Estado y denunciaba todos los abrazos que le dieron los distintos gobiernos al nuevo Papa. Ahí estuvieron tanto Macri como Cristina, quien le regaló la Reforma del Código Civil: ambos presidentes se declararon opositores a que se apruebe el derecho al aborto, por el que mueren 300 mujeres por año producto de prácticas clandestinas.

Habiendo llegado a este acuerdo, todas comenzamos a convocar a cientos y cientos de mujeres a movilizarnos. Pero 48 horas antes de que se realice la marcha, las mujeres del Movimiento Evita pusieron el grito en el cielo planteando que ese documento se cambiaba y se retiraban las denuncias a Cristina o ellas no participaban.

Esa pretensión autoritaria desconoce que se trata de una posición completamente minoritaria entre las organizaciones que nos movilizaremos. En Capital Federal, más decididas, las organizaciones K ya rompieron con la multisectorial y convocan a una propia marcha de carácter autoproclamatorio.

Desde Pan y Rosas defendimos el documento y el acuerdo conquistado tras largas discusiones, insistiendo que esas denuncias representaban a la mayoría de las organizaciones de mujeres. Esta vez se sumaron otras organizaciones de izquierda a la defensa del documento. Así lo hizo también el PCR, contrariamente a la política de subordinación al kirchnerismo que viene llevando adelante hacia el 24 de marzo.

Por su parte, Patria Grande intentó actuar de árbitro para que la maniobra del Movimiento Evita llegue a buen puerto: propuso desechar el documento y que sólo se lean consignas reivindicativas, es decir, que las denuncias a los gobiernos actuales y pasados las silenciemos este 8 de marzo, el primer Día Internacional de la Mujer que nos movilizaremos contra el gobierno de Macri. Insólito: esta vez, las maniobras burocráticas articuladas para salvar a las organizaciones K las llevan a romper con el acuerdo mayoritario.

No nos debilita, nos fortalece

Desde Pan y Rosas planteamos la misma discusión desde hace años: pelear por un movimiento de mujeres que denuncie las responsabilidades de los gobiernos frente a los derechos que nos niegan, no nos debilita, nos fortalece. Frente a distintas corrientes de la izquierda que tambalean frente a los vientos de cambio de cada nueva situación política, somos francas y les planteamos que queremos conquistar nuestros derechos en serio y para eso no debemos atarnos de pies y manos silenciando nuestras denuncias, NUNCA.

Les decimos que estamos en contra de cualquier sectarismo, ya que frente a ataques puntuales o reclamos específicos como fue las decenas de movilizaciones por el derecho al aborto bajo el gobierno de Cristina y en el gobierno de Macri por la libertad a Milagro Sala o el fin de los despidos en las dependencias estatales el 24 de febrero, no dudamos en marchar con absolutamente todas las organizaciones que levanten estos reclamos. Ahora bien, frente a las movilizaciones que los calendarios de todos los años nos llevan a la calle, ¿por qué callar nuestras posiciones?

El 3J demostró lo mismo. Pan y Rosas plantó una enorme bandera que cruzó el Monumento que decía: “#NiUnaMenos. Los gobiernos también son responsables”. Allí, cientas y cientas de mujeres se organizaban alrededor de esa consigna, se sacaron fotos, levantaban las pancartas que llevaban la denuncia. Universitarias, docentes, amas de casa, trabajadoras, mujeres de los barrios sentían propio ese grito.

Pero no parece suficiente, por eso a todas aquellas compañeras que consideran que bajar banderas conduce a un atajo para poner de pie al movimiento de mujeres, les decimos que nos conduce a un callejón sin salida. ¿Por qué callar nuestras denuncias si nuestros cuerpos sienten la violencia bajo todos los gobiernos? ¿Por qué dejar de decir que ni Nestor, ni Cristina y mucho menos Macri, nos dieron ni darán el derecho al aborto? ¿Por qué dejar de denunciar que los 5 mil luchadores procesados y que la Ley Antiterrorista del gobierno anterior le hizo un gran favor a Macri para que hoy quiera implementar el represivo Protocolo Antipiquetes? No enrollaremos ni guardaremos estas banderas, ni lo intenten. Pretender hacerlo es lo que nos divide.

Desde Pan y Rosas estaremos en las calles este 8 de marzo diciendo “Ni con el gobierno derechista del protocolo represivo ni con el de la ley antiterrorista: en las calles por nuestros derechos”. Junto a otras organizaciones cerraremos la marcha con un acto leyendo el documento tal como fue acordado, rechazando cualquier intento de maniobra burocrática que pretenda silenciarnos. Llamamos a las compañeras de Patria Grande a que revean su posición.