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Red Internacional
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OPINIÓN. Rosario: ¿Y dónde estan los sindicatos?

La crisis económica avanza, la gendarmería impide asambleas en La Virginia, en las metalúrgicas de la línea blanca peligran miles de puestos de trabajo. Los sindicatos advierten que le van a parar la mano a Macri, pero ¿cuándo?

Lautaro Pastorini @lautarillodetormes

Sábado 14 de julio de 2018

(Oscar Silva, despedido de Lavandero Industrial GB, junto con su compañero Lujan, esperando respuestas en la puerta de Laundry)

Ante un panorama incierto de despidos, suspensiones y tarifazos, la meritocracia empresarial sale a la cancha con toda clase de jugarretas y maniobras para no perder rentabilidad. Mientras tanto, los sindicatos, lejos de prepararse para defender los puestos de trabajo y el salario, llevan a la clase trabajadora a la larga espera de las oficinas del Ministerio de Trabajo o de la Producción, y vacilan en convocar a un verdadero plan de lucha que le haga frente a los ataques.

La Virginia y la dictadura patronal

Como denunciamos días atrás en La Izquierda Diario, la gerencia de Recursos humanos de La Virginia, entró con la gendarmería a la planta para retirar de su puesto de trabajo a una delegada del turno tarde, y la mantuvo retenida ilegalmente.

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Tal como denuncia Oscar Gómez, trabajador despedido de la alimenticia rosarina, las prácticas anti sindicales de la patronal no son nuevas. Pero hasta ahora, el sindicato de la alimentación no ha hecho nada por los despidos a cuenta gotas, ni se pronunció contra la dictadura patronal dentro de la fábrica. Tampoco se solidarizó con la delegada retenida.

El SMATA y el cuento del tío

Lo del SMATA es insólito. En el mes de junio, Marcelo Barros secretario general del gremio, anuncio que General Motors suspendería a los 1500 trabajadores de la planta por la baja de producción. Explicaron a los medios que la suspensión responde al freno de la producción debido a las importaciones.

Pero lo más insólito ocurrió el lunes pasado cuando Guerrero Motors de la ciudad de San Lorenzo, lanzó un lock out patronal aduciendo “problemas sindicales” por los despidos de dos de sus empleados. Como respuesta, el SMATA armó un piquete en la puerta de la fábrica. Un delegado del sindicato declaró estar “al tanto de que han mermado bastante las ventas de la empresa” y, como si se tratara de una catástrofe de la naturaleza y no una jugarreta de la patronal, agregó “cuando nos notificaron hace 20 días de esta problemática, dijimos que íbamos a acompañar a la empresa con lo que sea, banco de horas, suspensiones, turnos rotativos, todo para sobrepasar la crisis”.

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Sorpresivamente, al otro día del lock out, se llegó a un acuerdo: Guerrero aceptó reincorporar a uno de los dos empleados y al otro le pagó la indemnización. Respecto a la supuesta crisis de la empresa, Gonzalo Guerrero declaró que era falso, que el cierre se debía a posibles huelgas por los dos despidos. ¿Y la crisis? ¿Y Candela? ¿Y la moto? Al parecer el problema no son las importaciones, sino los “costos laborales”. El gremio “defiende” a dos trabajadores y el resultado es que el 50% de ellos no ingresan y que entregan conquistas de la totalidad. Suena raro, casi a pantomima pactada con los empresarios.

La UOM: el sindicato de los “sectores productivos”

En el mes de junio, la UOM de Antonio Donello, como si fuera un representante de la UIA explicó a La Capital que la situación de los metalúrgicos empeoraba debido a las importaciones, justificando así la cuerda floja en la que se encuentran alrededor de cinco mil puestos de trabajo de la industria del frío. Claro está, que Donello se refería solo a los metalúrgicos efectivos, porque los contratados son despedidos con crisis o con ganancias siderales igual. Ese mismo día, Pablo Cerra, el abogado del gremio, declaró por otro medio que ya había al menos cuatro empresas de las grandes marcas de la zona sur que habían presentado preventivo de crisis (PPC).

Esta maniobra por parte de los empresarios no es nueva: sin presentar certificación que evidencie crisis alguna, reciben beneficios estatales y facilidades para los despidos o entrega de los convenios colectivos. En los primeros 5 meses de 2018, estos preventivos ascendieron a 118, mientras que en todo 2017 se llegó a 199. Un crecimiento casi del 30%. Los metalúrgicos ya cargan con más de 1100 despidos durante 2017 en todo el país.

La UOM, que ni siquiera participó de la movilización en el paro general con el Movimiento Obrero Santafesino y el Movimiento Sindical Rosarino, no convocó tampoco a ninguna medida de fuerza para impedir los despidos. Pero además firmó un pacto en el que garantizaba la “paz social” hasta fin de año con la planta más grande la zona: Electrolux.

Paro nacional del 25 de junio: “Vamos a volver”

El paro nacional del 25 de junio fue contundente. La paralización de la industria, el comercio y la circulación comprobó en la práctica que derrotar los planes de ajuste del macrismo, no es un problema de fuerza, sino de la dirección de esas fuerzas. Muy temprano a la madrugada, el PTS – Frente de Izquierda se encargó de cortar la autopista Rosario - Buenos Aires para garantizar que el paro nacional no sea un paro dominguero. A media mañana, y en un acto folclórico, la CTA Autónoma, junto con Amsafe Rosario y Aceiteros, se concentraron en la Bolsa de Comercio.

Los nucleamientos peronistas del Movimiento Obrero Santafesino y el Movimiento Sindical Rosarino se concentraron frente del ANSES. Estos agrupamientos están compuestos por el SMATA, SADOP (docentes privados), CTERA, Bancarios, Judiciales, Sanidad, Comercio, todos gremios de vital importancia para la economía provincial y nacional. Además estuvieron acompañados por las corrientes políticas como La Cámpora, Patria Grande (que participó en los dos actos) y Ciudad Futura, y a la cual adhirieron la juventud del Partido Socialista, y estaban presentes, cerca del escenario, Rubén Galassi del Partido Socialista y el diputado de la misma fuerza política, Luis Contigiani, del FPCyS, quien recientemente votara en contra de la legalización de aborto.

Peronistas, kirchneristas, socialistas y “nuevas izquierdas”, entonaron el famoso “Mauricio Macri la puta que te parió”, denunciaron el carácter neoliberal del gobierno nacional, y el ataque a las conquistas de la clase obrera. Pero el paro como respuesta al saqueo histórico que viene preparando el macrismo con el FMI no fue derrotar el plan de ajuste mediante los métodos de la clase obrera, sino más bien, para descomprimir la bronca, y un llamado a resistir los embates de la crisis hasta las elecciones del 2019.

Salidas

Con crisis o sin ella, los empresarios locales entienden que están en una situación más que favorable para imponer sus condiciones y dilatar cada conflicto obrero en las audiencias ministeriales. La izquierda y el Movimiento de Agrupaciones Clasistas que impulsa el PTS – FIT plantea que hay enfrentar las “trampas” de las patronales ahora, el futuro ya llegó.

Hay que enfrentar las trampas de los preventivos de crisis. Toda empresa que plantee crisis o despidos tiene que abrir inmediatamente sus libros contables para que la sociedad sepa las ganancias exorbitantes que acumularon durante estos años y ahora quieren aumentar “rentabilidad” en base a los derechos conquistados. Ellos saben cuánto cobra cada obrero por los recibos que confeccionan ellos. Los trabajadores se merecen saber cuánto se robaron en todos estos años. Y si tienen crisis de verdad, que se vayan y que el estado, en vez de seguir financiando estos fraudes patronales, que las expropie y la ponga a producir bajo control de los trabajadores.

Por último, los trabajadores tenemos la fuerza social, eso demostró el paro nacional. Pero está encorsetada por los sindicatos y por sus direcciones políticas, que buscan desgastar y conducir el movimiento para contenerlo. Hay que liberar esa fuerza con asambleas, coordinación real desde las bases mismas de los lugares de trabajo y plan de lucha. Por la misma vía construir un partido de trabajadores, independiente de los “sectores productivos”, y que dispute la dirección de ese movimiento para vencer.