En un acuerdo histórico, las potencias productoras de petróleo definieron reducir la cantidad de producción de crudo diario, frente a la reciente y estrepitosa caída de los precios del combustible producto de la baja demanda mundial a raíz de la pandemia de COVID 19

Yara Villaseñor Socióloga y latinoamericanista - Integrante del MTS - @konvulsa
Lunes 13 de abril de 2020
Donald Trump, quien venía distanciado de su potencia rival Rusia, ha girado para posicionarse como agente activo en la resolución de las diferencias, apelando a la necesidad de un acuerdo que permita, en la medida de lo posible, reestablecer, al menos parcialmente, el equilibrio entre la oferta y la demanda de petróleo.
Los mandatarios llegaron a un acuerdo forzado por la magnitud de la crisis que atraviesa el mundo, y, al menos por ahora, acordaron reducir la producción de petroleo.
México, sin embargo, no entraría en este acuerdo según lo declarado por López Obrador, quien se habría comunicado con Trump para explicarle los motivos del porque México no aceptó reducir su producción. Sin embargo, los mandatarios anunciaron que México habría de compensar el no entrar en el acuerdo por otras vías que no especificaron. ¿Pagar el muro? ¿Intensificar la expoliación recursos y mano de obra mexicana? La moneda de cambio por ahora sigue siendo un misterio.
No obstante, reducir 9.7 millones de barriles la producción diaria no alcanza para revertir el profundo golpe que implica la reducción del 35% en la demanda del crudo. Los países integrantes de la Organización de Exportadores de Petróleo (OPEP), tendrían que reducir por lo menos a 75 millones de barriles diarios la producción para enfrentar este retroceso de ventas, es decir, 25.3 millones menos del total acordado por las potencias petroleras.
Aún falta ver cómo impactará a mediano plazo este recorte productivo en los precios del crudo, que se prevé se mantengan por debajo de los 25 dólares por barril.
Trump presumió el acuerdo aprovechando la carrera electoral estadounidense, declarando con la demagogia que lo distingue que miles de empleos se salvarán en la industria energética gracias al acuerdo. Buenas noticias, que sin embargo quedan opacadas al conocerse las cifras de los millones de despidos que se pronostican y los cientos de miles de muertos que ha generado la pandemia del COVID-19 cuyos efectos se han potenciado en buena medida gracias a su línea negacionista.
En este escenario habrá que observar la posibilidad de que se desarrollen futuras movilizaciones de trabajadores del sector energético, particularmente petroleros, contra los despidos y los recortes salariales, como ya vimos en la huelga de los petroleros de Brasil hace unos meses.
En medio de la fragilidad de la economía mundial la cual ya venía enfrentando fuertes tendencias recesivas y ahora se encuentra en un escenario de crisis, medidas como esta, pueden resultar insuficientes para disminuir los efectos de una crisis cuya cara más cruda aún estamos por ver.