Entrevistamos a la jugadora de hockey bahiense a la que no le permiten jugar en primera categoría por ser trans. Hoy se cumple el plazo de la cautelar que exige que la Asociación Bahiense de Hockey habilite su fichaje.
Facundo Martínez Cantariño Docente SUTEBA
Jueves 18 de mayo de 2017
Ayer, en el día internacional de lucha contra la homolesbotransfobia, nos encontramos en la plaza con Saira Millaqueo. Viene de Allen, tiene 27 años y hace 6 que vive en Bahía Blanca. Últimamente le hicieron muchas entrevistas, salió en televisión nacional, en diarios locales, radios. La justicia acaba de habilitar mediante una cautelar su fichaje en la primera categoría de Hockey femenino, algo que la Asociación Bahiense de Hockey (ABH) le viene negando hace meses.
Le exigían, como requisito para considerar ficharla, pruebas hormonales, mediante una circular pública y amparándose en normativas internacionales que entran en conflicto directo con la Ley de identidad de género, sin fundamento deportivo y de manera discriminatoria y biologicista. Hoy jueves, tras esa resolución, es el último día que tiene la ABH para darle una respuesta.
Apenas comenzamos a hablar, Saira cuenta que está difundiendo uncine debatecon otras compañeras trans el sábado 20 en el centro cultural La Panadería. Y hace mucho hincapié en la necesidad de organizarse:
Y hoy volver a atravesar toda la situación de discriminación, de exclusión, de que te corran, de que te silencien. Lo peor que te puede pasar es que no te den respuestas, que quede todo en el vacío, que no se hable. (…) Eso te duele, te lastima, porque lo vivimos mucho tiempo. Yo lo vivo desde chica.
Te puede interesar:Sexualidad, identidad y el mercado rosa en debate
Hablamos de la situación en la que vive gran parte del colectivo trans, donde un 85% está en situación de prostitución. De lo difícil de acceder a la salud, que recién en 2015 fue reglamentada y hoy en la práctica sigue siendo casi inexistente.
Saira cuenta sobre el consultorio inclusivo, pero señala que se hace màs como un gesto que como algo real:
Si bien en los hospitales públicos debería haber equipos que garanticen que se respete la identidad de género, se asesore y brinde gratuitamente cualquier tratamiento relativo a la identidad de género, sabemos que no funciona así. Y eso marca una gran distancia entre la igualdad ante la ley y la igualdad ante la vida. Cuando tocamos este tema, Saira se enciende:
Hoy lo que yo estoy atravesando es una estigmatización por mi identidad trans. Y eso es lo que viene a mi mente, la cuestión del estigma de que "no puede jugar por esta ventaja deportiva, porque es hombre". Y no se dan cuenta del proceso que nosotras hemos tenido que afrontar.
Te puede interesar: “Cada día que pasa sin el cupo laboral es una noche más en la calle”
Salen en la charla los alarmantes números sobre las condiciones de vida en que se encuentra el colectivo trans, con una expectativa de vida que no llega a 40 años. Le pregunto a Saira si conoce chicas trans que también hagan deporte en Bahía Blanca.
Es un derecho que es muy personal el querer hacer un deporte, que te lo inculquen de chica… Pero es una cadena esto de ser excluidas desde muy pequeñas y no poder desarrollarnos desde muy pequeñas, entonces eso es lo más duro de todo. Que con 30 o 40 años no hayas podido desarrollarte. Y que encima después de tanto tiempo sigas en la misma condición habiendo leyes que te amparan, habiendo muchas cuestiones a favor, y herramientas para hacerlo.
Saira cuenta que quiere terminar el secundario y hacer una carrera terciaria. Quizá vinculada al deporte. Hoy tiene un trabajo a la mañana y otro a la tarde, en negro, y hablamos de la batalla a contracorriente que significa en este sistema salir de la situación de prostitución, como logró hacer hace años:
Desde ese punto, todo está mal. Porque vos decís “sí, yo quiero incluirme” y al fin y al cabo me están exponiendo constantemente a la vulneración y al despojo de mis sueños, y de mi deseo de no querer prostituirme, entonces es una hipocresía constante. Nos estigmatizan de borrachas, de prostitutas y de drogonas, pero cuando nosotras queremos salir, incluirnos en un deporte, querer laburar, tampoco quieren. Así que ¿en qué quedamos? En ese vacío, en que nadie nos responde por nada.
Eso te lastima, te da bronca, y te dan ganas de bajar los brazos. muchas veces en esta cuestión que me pasa hoy con hockey muchas veces me cansé, pero es lo que yo deseo, lo que yo siento, lo que sueño. Te digo que lo soñé de chica esto de entrar a una cancha de césped sintético, mirá lo que te digo. Entrar a una cancha de césped sintético en mi pueblo era una locura.
Te puede interesar: Intendente PRO sobre el matrimonio igualitario: “Creo que hay un orden natural de las cosas”
Hablamos de la hipocresía de un estado que mientras sigue sin aplicar la salud integral, o el cupo laboral, favorece que los que más tienen sigan acumulando más, quita retenciones a las grandes empresas y descarga el ajuste con despidos y ajuste al pueblo trabajador. En Bahía Blanca las empresas del polo se llevan millonadas, casi sin impuestos… y Saira contrapone:
En última instancia, le digo, los recursos necesarios están, el asunto es en función de qué intereses… y entonces se impone la realidad:
Antes de terminar la conversación le pregunto: ¿cuál es el camino a seguir para lograr el cupo laborar y la salud integral?
El colectivo trans tiene que empezar a trabajar. Y creo que de a poquito se está haciendo un cambio dentro de las cabezas de las chicas y chicos trans, de querer intervenir, de querer militar la igualdad de oportunidades. Porque eso necesitamos, que tengamos la posibilidad de acceder a los mismos derechos que las demás personas. Creo que es un trabajo que se va dando y tengo mucha esperanza de que se pueda dar acá en Bahía.