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51 AÑOS DE STONEWALL / DIVERSIDAD Y LIBERACIÓN SEXUALES. San Luis se tiñó con los colores del orgullo

La tarde puntana del domingo 28 de junio se tiñó con los colores de la libertad y diversidad sexuales.

Martes 30 de junio de 2020 19:28

Ha pasado medio siglo de la revuelta de Stonewall (51 años, exactamente) cuando gays, lesbianas y trans tomaron las calles, levantando la bandera de la liberación sexual para denunciar el hostigamiento estatal en manos de la policía. En la argentina de hoy, el movimiento LGBTTTIQ+ continúa la lucha por la igualdad y la visibilización de sus reclamos, demostrando sus conquistas y el orgullo que sienten por su orientación sexual, identidad y expresión de género.

En San Luis, la marcha por el Día Internacional del Orgullo LGBTTTIQ+ tuvo una concurrida y nutrida presencia juvenil. En el comunicado que se leyó durante la jornada se pudo oír el reclamo por la poca accesibilidad a programas de vivienda, salud, trabajo, cupo laboral trans y educación.

También estuvo presente el pedido de Justicia por el abuso de autoridad que derivó en el feminicidio de Florencia Magalí Morales y en la muerte de Marcos Maranguello, a manos de la Policía de la Provincia. En la movilización se gritaba: “A Florencia Magalí Morales la mató la policía, nadie se suicida en una comisaría”, pidiendo a la comunidad puntana que deje de hacer oídos sordos frente a la brutal represión de las fuerzas de “seguridad”, en el marco de la cuarentena por el coronavirus.

La intolerancia y la violencia, en muchas oportunidades legitimada, generó que luego de la Marcha del Orgullo, apareciese quemada la bandera multicolor que colgaba en la vereda del Concejo Deliberante de la Ciudad de San Luis. Por ahora, las autoridades solo han emitido comunicados virtuales al respecto, pero parece que la voluntad de encontrar a los anti-derechos responsables es nula.

El único freno ante el avance de estos mensajes de odio lo han protagonizado la movilización de las mujeres de los últimos años y las manifestaciones antirracistas de hoy. Estas respuestas en el actual contexto de crisis, plantean un nuevo escenario donde puede revivir el espíritu combativo de Stonewall, recuperando su crítica hacia un capitalismo que solo promete más miseria, y permitiendo la perspectiva y la lucha por una sociedad completamente diferente.

Mientras los Estados sostengan la represión policial contra las personas trans, y las iglesias reproduzcan su discurso de odio biologicista, el derecho de auto-percibir la identidad de género será constantemente asediado por la discriminación sistemática en la vida cotidiana. Mientras el capitalismo sostenga la mercantilización de los cuerpos, los placeres y el deseo, la orientación sexual y la sexualidad en general de las amplias mayorías estarán destinadas a ser una prohibición, una norma o, incluso, un tabú.

Por estas razones se vuelve imprescindible luchar por un horizonte revolucionario que se proponga transformar radicalmente las bases sociales de este sistema de explotación y opresión. Las movilizaciones, las revueltas o las crisis por sí mismas no garantizan su caída, por lo que se hace necesario preparar esta perspectiva desde ahora, poniendo en pie una organización política e internacional, de las oprimidas y los oprimidos, ligada a la clase trabajadora, que se proponga jugar un rol decisivo en los próximos acontecimientos de la lucha de clases, bajo la perspectiva de construir un nuevo mundo.