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Miércoles 18 de marzo de 2020
En su conferencia matutina de este miércoles, López Obrador estuvo acompañado por los secretarios de la Defensa, la Marina, de Comunicaciones y Transportes, el General Ricardo Vallejo Suárez y el gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, para hablar sobre el aeropuerto Felipe Ángeles, de Santa Lucía.
Entre otras cosas, el Presidente informó que, además de encargarse de la construcción y la administración, los beneficios económicos del aeropuerto serán para la Sedena.
De esta manera, según expresó, se evita la corrupción en el manejo de la obra. Así, AMLO se dijo tranquilo frente a las consecuencias económicas que recorren el mundo producto de la pandemia de covid-19, con alto impacto en México; añadiendo que “la mayor fortaleza es la honestidad de su gente”.
Más adelante, explicó que se apoya tanto en la Secretaría de Marina como en la Defensa “porque son dos pilares del Estado y resistieron el vendaval neoliberal, porque la mayoría de las instituciones quedaron desechas”.
Con el involucramiento del Ejército en la construcción y la administración del aeropuerto de Santa Lucía, el gobierno de la 4T fortalece política y económicamente a esa institución, dándole continuidad a la operación ideológica de presentarla como “pueblo uniformado”, con la que busca recomponerla de la crisis institucional a la que condujo su accionar nefasto en la “guerra contra el narco” y en episodios particulares como la masacre de Tlatlaya o su vinculación con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Además, el tabasqueño anunció la participación del Ejército en dos tramos grandes del Tren Maya, una noticia preocupante para las comunidades y organizaciones como el EZLN que resisten ante la imposición de ese megaproyecto.
Sobre las consecuencias del coronavirus, el mandatario informó que ayer se definió una estrategia ante la crisis económica y financiera provocada por la pandemia. Al respecto, el gobierno considera que se va a estabilizar la economía mundial por la intervención que está haciendo el gobierno de Estados Unidos. Esta visión alegre no sólo desestima el profundo clima de inestabilidad en la economía internacional, sino las consecuencias para los trabajadores y sectores populares que tendrán los salvatajes millonarios a las grandes empresas por parte de los gobiernos.
Sobre el plan para México, sintetizó sus propósitos en dos puntos: no pedirle al pueblo que se apriete el cinturón, sino que se lo apretará el gobierno, no sólo con austeridad, sino con más trabajo y más eficiencia. ¿Será que el gobierno piensa continuar con los despidos de trabajadores estatales, dejando todavía a más en la indefensión frente a la pandemia?
El segundo propósito consiste en mantener los programas de bienestar, sin afectar a la población, sin aumentar impuestos, sin endeudar al país y sin aumentar el precio de los combustibles.
El problema es que el gobierno mete a toda la población en el mismo saco, sin diferenciar entre los grandes empresarios, que sí deben pagar más impuestos ante la crisis, y los sectores asalariados y de bajos recursos en general, a quienes se deben garantizar licencias pagadas al 100% en caso de contagio o riesgo de contagio, además de subsidios para todos los sectores precarizados y desempleados. Por otra parte, no es suficiente con no endeudar más al país, sino que tendría que dejar de pagarse la ilegítima deuda externa para hacer frente a todas las necesidades de salud y subsistencia.
Respecto a los adultos mayores, AMLO anunció que se les entregarán dos bimestres de pensiones a partir de esta semana. Siendo uno de los sectores más vulnerables frente al covid-19, es necesario garantizar que, en el caso de los que aún están activos, como las y los trabajadores de intendencia del metro, no tengan que presentarse a trabajar y cobren su salario al 100%.
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Frente al problema de los despidos por suspensión de labores, López Obrador aseguró que no habrá problemas en ese sentido y que hay posibilidad de ofrecer ocupación mediante programas como Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro, siendo que este último ha funcionado como mecanismo para sustituir a los trabajadores estatales despedidos por jóvenes con menores salarios y todavía peores condiciones laborales.
En cuanto a las medidas sanitarias, el jefe del Ejecutivo insistió en que, según la asesoría médica del gobierno, no hay necesidad de “paralizar la economía”. Con el discurso de no precipitarse, que oculta la defensa de los intereses de los grandes empresarios, el gobierno deja de lado la experiencia en otros países, en los que por no actuar a tiempo se permitió la propagación del virus, lo que los ha llevado a tomar medidas inéditas frente a la crisis sanitaria que dejaron correr.
Lo que hace falta es la suspensión de todas las actividades no esenciales de la economía, con licencias pagadas al 100% por parte del Estado y los grandes empresarios, mientras se extreman las medidas de prevención para los trabajadores que deban continuar activos.
Por otra parte, como si el sistema público de salud no estuviera ya de por sí en crisis, Obrador continuó con un discurso tranquilizador diciendo que “tenemos fondos, espacios en hospitales, medicamentos”.
Ante al avance del coronavirus y la respuesta tardía e insuficiente de un gobierno que privilegia los intereses de los ricos antes que la salud de las mayorías, las trabajadoras y trabajadores junto a los sectores populares tenemos la fuerza para imponer un plan de emergencia que realmente responda a nuestras necesidades frente a la crisis sanitaria y económica.
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