En las últimas semanas, lo que parecía una campaña de baja intensidad se calentó con denuncias del gobierno provincial contra el macrismo.
Domingo 30 de julio de 2017 22:44
Tal como predijera el periodista Gabriel Silva en la entrevista con La Izquierda Diario, la campaña electoral cordobesa entró en zona de turbulencias. El discurso de mayor confrontación del gobernador Schiaretti comenzó el día que Macri visitó la provincia para acompañar a las figuras públicas del PRO, cuando todavía no se habían oficializado las listas. En una conferencia de prensa, con Baldassi de un lado y Schiaretti del otro, el presidente pidió que Córdoba baje el impuesto a los ingresos brutos para los préstamos hipotecarios. El gobernador respondió que lo haría “cuando le devuelvan a Córdoba lo que le deben”.
Unos días antes, el ex gobernador De la Sota había criticado duramente a la Nación por atribuirse la construcción de la autovía Córdoba-Río Cuarto. La ruta que une las dos ciudades más grandes de la provincia, que se realizó casi por completo con fondos provinciales, fue anunciada y licitada en el 2005. La construcción comenzó recién en el 2012 y, desde ese momento, cada vez que se acerca alguna elección está “a punto de ser finalizada”.
De todas maneras, Schiaretti cumplió con el pedido de Macri y bajó el impuesto para los préstamos hipotecarios de 8 % a 1,5 %, una medida que difícilmente contribuya a terminar con el déficit de la vivienda en la provincia.
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Al anunciar la rebaja, el gobernador también reclamó por los fondos de Anses para la Caja de Jubilaciones de la Provincia y exigió rediscutir el esquema de subsidios para las provincias del interior. En el punto más alto de enfrentamiento, el gobernador llegó a comparar los créditos hipotecarios nacionales con la resolución 1.050 de Martínez de Hoz y a pedir un voto “correctivo” para el gobierno nacional en octubre.
Este discurso suena muy similar al recordado “cordobesismo” de José Manuel De la Sota, utilizado durante gran parte de la época kirchnerista. Esta estrategia pareció derrumbarse ante la excelente sintonía entablada entre Macri y Schiaretti desde el 10 de diciembre del 2015. Justamente esta buena relación es lo que hace poco creíble el nuevo posicionamiento de los dirigentes de Unión por Córdoba.
Pobreza y encuestas
Desde el gobierno nacional, por su parte, han mantenido un tono cauteloso. El ministro Rogelio Frigerio, presente en la inauguración de un tramo de la mencionada ruta 36, prometió que en unos días llegarían los fondos de Anses y eludió las preguntas de los periodistas acerca de los reclamos del gobernador. Inclusive Macri reiteró que, más allá de los resultados de octubre, seguirá trabajando en común con el gobierno provincial.
Sólo Jorge Todesca recomendó la semana pasada despedir al director de Estadísticas y Censos de Córdoba. En marzo, el organismo nacional publicó un informe que daba cuenta que en Córdoba hay un 40 % de pobres, dato que fue tomado con tranquilidad por el gobierno provincial. Ahora, en plena campaña, Schiaretti dice que “el Indec es un desastre” y que en realidad la pobreza es sólo del 30 %.
Este “remake cordobesista” no responde a diferencias en las propuestas de Unión por Córdoba y Cambiemos. En palabras de Mariano Bergero, del diario La Voz del Interior, “Macri y Schiaretti tienen una muy buena relación, no sólo institucional sino que personal también de muchos años. (...) Pero además comparten una visión ideológica, a grandes trazos, sobre cómo debe administrarse el Estado y en ese marco, la participación de lo público y lo privado”.
Ante la poca diversidad de propuestas de ambos partidos, los cortocircuitos se deben en realidad al bajo nivel de conocimiento público que tiene Martín Llaryora, el primer precandidato a diputado del peronismo, a pesar de ser vicegobernador. Al parecer, había demasiada confianza en que De la Sota fuera candidato.
Un circo electoral
Ante este panorama, sólo el Frente de Izquierda se planta como una verdadera alternativa para defender los derechos de los trabajadores en la provincia y en el país. Lo dejó en claro Javier Musso, precandidato a diputado nacional por el PTS-FIT en el programa radial “Otra vuelta de tuerca”. Allí cruzó a Daniel Passerini actual legislador de Unión por Córdoba y también precandidato a diputado. En primer lugar, Musso destacó que Unión por Córdoba le votó todas las leyes al gobierno nacional y que las palabras duras de Schiaretti no son más que un circo electoral para no hablar de los problemas fundamentales, como hizo Macri con el tema De Vido. Lo fundamental para todos es la reforma laboral, tema que se retiró de la agenda luego del conflicto de Pepsico y del gran apoyo a los trabajadores en lucha.
Uno de los antecedentes para la reforma laboral que se quiere implementar es justamente el nuevo convenio que tienen los trabajadores de algunas automotrices cordobesas. En Renault, por ejemplo, los 700 puestos de trabajo que han anunciado tendrán un salario 30 % menor al del convenio SMATA.
“Van a decir que, para que vengan las inversiones, como en Brasil se hizo la reforma laboral, Argentina también la tiene que hacer porque pierde competitividad. Van a hacer que los laburantes tengan que trabajar 10 o 12 horas sólo por el plato de comida, a eso se fue en Brasil y eso quieren hacer acá. Y para el mar de desocupados y pobres, van a seguir la receta que lleva adelante Unión por Córdoba, que son subsidios miserables. Nosotros consideramos que no va más esa situación y por eso estamos al frente de todas las luchas, como ahora en Pepsico”, cerró Musso.