El golpe recibido por el peronismo luego de la derrota de Daniel Scioli es importante pero no catastrófico. Diversos referentes nacionales salieron a opinar sobre el futuro del partido. Kirchnerismo, massismo y peronismos provinciales ¿unidos? en el pedido de renovación.
Martes 24 de noviembre de 2015
Luego de la derrota del domingo, quienes más perdieron fueron, sin lugar a dudas, Scioli y la propia presidenta.
Todo parece indicar que la carrera política del ex motonauta entra en un cono de sombras más que marcado. Perder por el máximo lugar del poder político en la Argentina no es poco. Tiene el costo adicional de haber sido impuesto como el candidato, incluso contra la voluntad de una franja importante del kirchnerismo que lo consideraba lo que efectivamente era, un candidato de los años ‘90 y menemista. Desprovisto de poder alguno al perder la provincia de Buenos Aires, sin otros cargos a los que aferrarse y con una derrota a cuestas, el ostracismo es una alternativa de la que su propia “previsibilidad” –uno de sus ejes de campaña– difícilmente lo saque.
Cristina Fernández, al haber impuesto a Scioli como candidato sale también golpeada. No al mismo nivel. Pero la presidenta es, hasta cierto punto, la madre de la derrota por dos motivos. En primer lugar por la elección del candidato que fue derrotado. Pero también por la apuesta a la continuidad de un “estilo” que fue ampliamente rechazado.
Como señala el analista Carlos Fara en Infobae, se votó ampliamente por el cambio en el sentido de un “poskirchnerismo”, no de un antikirchnerismo. Las “formas” del gobierno fueron las cuestionadas, no los contenidos económicos y sociales que hasta el mismo Macri sostuvo en la campaña que no iba a alterar.
El kirchnerismo tiene a su favor el hecho de que se aleja del gobierno con una importante imagen positiva, algo inédito en los años desde el retorno del régimen democrático en 1983. Sin embargo, todavía está por verse si puede ordenar la tropa propia, tanto en el Congreso como en el territorio, para ser un factor gravitante al interior del PJ.
Por ahora, sólo Aníbal Fernández, el padre de la derrota el 25 de octubre, minimizó la diferencia que obtuvo Macri sobre Scioli. “Salimos prácticamente empatados, son sólo 700 mil votos más” dijo el Jefe de Gabinete. Además negó que se vaya a terminar el Frente para la Victoria “¿Cómo se va a terminar el kirchnerismo si sacó el 50 por ciento de los votos?”, planteó.
“El que gana conduce, el que pierde acompaña”
El más famoso lema peronista fue utilizado elípticamente por el presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza. “Hay que hablar con los gobernadores y los intendentes que tuvieron elecciones exitosas y ellos van a ser parte de la renovación del peronismo”, dijo, destacando la buena elección en su distrito, La Matanza. También opinó que “muchos dirigentes que jugaron con Sergio Massa van a volver al peronismo y hay que generar esa gran unidad”, aunque esto suena, todavía, más a expresión de deseos que a realidad.
Si de ganadores hablamos, los gobernadores K que ya ganaron en sus provincias eligieron un discurso mucho más moderado y conciliador que el de Aníbal Fernández. Maurice Closs, gobernador de Misiones, hasta se atrevió a contradecirlo. “No creo que sea un empate, el que se va a poner la banda de presidente será Macri y no va a haber media banda para cada uno”, expresó, y apuntó a la bronca del sector rural contra el gobierno a la hora de buscarle una explicación a la derrota.
El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, quien se perfilaba como posible presidenciable antes del “baño de humildad”, viene de una buena elección en su provincia y, aunque fue de los que más apoyó a Scioli, planteó en tono de autocrítica que “el pueblo no se equivoca”. “Viene una tarea enorme del peronismo”, completó el salteño, que ya fue señalado por Miguel Nanni y Martín De los Ríos, dirigentes locales del macrismo, como el posible nuevo jefe de la oposición, ya que “es el único que puede exhibir un buen resultado”.
Los gobernadores kirchneristas electos Rosana Bertone y Juan Manzur, de Tierra del Fuego y Tucumán respectivamente, también se pusieron “a disposición” del presidente electo.
Massa
Ubicándose en el papel de ganador, Massa realizó el domingo una conferencia de prensa, casi como si su boleta hubiera estado en el cuarto oscuro. En el Museo de Arte de Tigre, indicó que quiere “representar la idea de la Argentina inteligente, apoyando las cosas que están bien y marcando aquello que está mal”. Felicitó a Macri y advirtió que su espacio va a apoyar las medidas que impulse que “sirvan para vivir mejor”, en tanto que va a “levantar la voz” en los casos que vea que “hay un camino que no nos lleva a buen puerto”.
En Córdoba, el distrito donde mayor diferencia hubo entre Macri y Scioli, José Manuel De la Sota también prometió contribuir a la “gobernabilidad” de Macri, aunque aclaró que no le aprobará a “libro cerrado” sus iniciativas. A pesar de que en el 2011 apoyó la reelección de Cristina Fernández, a tal punto que ese año no presentó lista propia para el Congreso, De la Sota sostuvo que “siempre los cordobeses hemos votado en contra del kirchnerismo” y lo atribuyó a la discriminación recibida durante la década K. Advirtió que desde el kirchnerismo “usurparon el peronismo en estos años”.
El escenario político del peronismo aparece así cruzado por múltiples tendencias que habrá que ver cómo evolucionan. El campo del Congreso Nacional será un escenario de las mismas.