El sábado 3 se realizó la X°Marcha del Orgullo LGTB en Rosario. Bajo el lema de “Ni Unx Menos. La homo-lesbo-trans fobia también es violencia de género” cientos marcharon por las calles rosarinas. La izquierda participó con un bloque independiente.
Martes 6 de octubre de 2015
El sábado 3 de octubre se celebró la X° Marcha del Orgullo LGTB en Rosario. La marcha congregó a cientos de gays, lesbianas, travestis y transexuales que marcharon hasta el Monumento Nacional a la Bandera. De la marcha participaron numerosas organizaciones como VOX Asociación Civil, el Movimiento Evita, Patria Grande, Las Safinas, Las Toras de Chavela, Varones Antipatriarcales entre otras.
Organizaciones de izquierda como la Juventud del PTS y el Partido Obrero marcharon en un bloque independiente que también denunció a los gobiernos, tanto nacional como provincial como los principales responsables junto a la Iglesia Católica por la violencia homo-lesbo-trans fóbica.
Bajó la consigna “Ni Unx Menos. La homo-lesbo-trans fobia también es violencia de género” la marcha partió de la Plaza Libertad y llegó al Monumento a la Bandera. En el camino se detuvo frente a la catedral de Rosario donde se exigió la separación de la Iglesia y el Estado.
La marcha también recordó los nombres de Coty Olmos y Natalia Chocobar, víctimas de crímenes transfóbicos en Santa Fe y Río Gallegos respectivamente. Como tampoco se puede olvidar el ataque que sufrió Michelle Mendoza, militante trans del Movimiento Evita, quien fuera detenida y golpeada por la misma policía santafesina, una de las instituciones más cuestionadas por sus vínculos con el narcotráfico y el gátillo fácil.
Politizar el orgullo. Un debate con la Comisión Organizadora
El movimiento LGTB en la Argentina en los últimos años ha conquistado importantes derechos. La Ley de Matrimonio Igualitario y la Ley de Identidad de Género sin lugar a dudas fueron un golpe rotundo para la Iglesia Católica. Somos orgullosos de las conquistas obtenidas, sin lucha y sin salir a la calle nunca las hubiésemos obtenido.
Sin embargo como dio cuenta esta edición de la marcha los derechos por conquistar son muchos. La sanción de leyes de cupo laboral trans, el aborto seguro, legal y gratuito, la separación de la Iglesia y el Estado son expectativas que comenzaron a debilitarse poco a poco. Las declaraciones reaccionaras de Scioli y Vidal contra el derecho al aborto. El vínculo reforzado con el Vaticano que este gobierno asumió y que los principales candidatos se comprometen a reforzar nos deja un mensaje claro al movimiento de mujeres y al movimiento LGTB. Bergoglio ya lo dejó en claro: la disidencia sexual es la enemiga. Nada nuevo asoma en la faz bergogliana de esta institución reaccionara que muchas organizaciones de la Comisión Organizadora pretendían embellecer.
Numerosas organizaciones LGTB señalan correctamente que el pliego de reivindicaciones que cada marcha sostiene es compatible la visibilización orgullosa de sexualidad y cuerpos no heteronormativos. Efectivamente una de las herramientas históricas del movimiento LGTB ha sido la de politizar el cuerpo y nuestra sexualidad, como diría el Frente de Liberación Homosexual, la “homosexualidad es un derecho incuestionable, al cual no renunciamos a cambio de nada”. Luchamos por el placer y nos enfrentamos contra la heteronorma y sus instituciones.
Efectivamente las reivindicaciones que congregaron a la X Marcha son parte ineludible de la agenda del movimiento GTB. La ley de cupo laboral trans, la separación de la Iglesia y el Estado, el cese de la persecución a las personas en situación de prostitución, el derecho al aborto seguro, legal y gratuito son algunas de ellas.
En cada una de estas situaciones aparece el Estado, sus instituciones y sus gobiernos para recordar que la igualdad ante la ley no es la igualdad ante la vida, a pesar de los avances que se han conquistado.
¿A quién dirigirse sino no es al Gobierno y al Estado Nacional que sostiene con sumas millonarias a la Iglesia Católica? ¿A quién dirigirse sino es al oficialismo quien vetó sucesivamente los proyectos presentados para legalizar el aborto? Los gobiernos provinciales, como el de Santa Fe, sostienen a la misma policía denunciada por gatillo fácil y ataques homo-lesbo-transfóbicos. Ellos también son resposables.
Avanzar en una perspectiva que retome la alegría de vivir orgullosos nuestra disidencia contra un sistema que hace de la estigmatización a nuestros cuerpos y nuestras sexualidades su norma, acompañado de organizarse de manera independiente y en las calles, retomando los mejor de la tradición del movimiento LGTB como la de Stonwell cuando gays, lesbianas y travestis, es una perspectiva para conquistar nuestros derechos.
La conquista por nuestras libertades no va a venir de un amigo del Opus Dei, como Scioli, ni de la derecha neoliberal del PRO de Macri. No va a venir de aquellos gobiernos que sostienen a una de las instituciones más decadentes y anacrónicas de la historia como la Iglesia Católica y el Vaticano. Avanzar en esta perspectiva independiente del Estado, sus instituciones y partidos es el primer paso para que la igualdad ante la ley sea la igualdad ante la vida.

Rodrigo López
Nació en Rosario en 1989. Es licenciado en Historia de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario.