Junio se conoce a nivel mundial por ser el “mes del orgullo LGBTIQ+”, lo que se conmemora especialmente el día 28 de junio, en honor a la revuelta de Stonewall”, en 1969, cuando cientos de personas realizaron una serie de protestas contra la discriminación y la violencia policial, enfrentándose durante días a la represión y abriendo paso al movimiento por la liberación sexual. Conversamos con Sebasthian Valdivia, auxiliar de aseo del Hospital Regional y activista por los derechos de la diversidad sexual.
Viernes 18 de junio de 2021
Poco se habla por parte de las organizaciones tradicionales de la diversidad sexual en Chile sobre los inicios del movimiento por la liberación sexual y, mucho menos, se profundiza en las raíces combativas y de lucha que hay detrás. El “mes del orgullo LGBTIQ+”, conmemorado a nivel mundial, y, específicamente, el 28 de junio, no son fechas de rutina y meramente “carnavalescas” donde presenciamos comerciales que aluden a la diversidad sexual o vemos luces con los “colores del orgullo” iluminando edificios institucionales, como La Moneda, como un lavado de imagen más; al contrario, son fechas que tienen marcada a fuego una historia de lucha y resistencia contra una sociedad patriarcal y discriminatoria donde no está permitido vivir y amar libremente.
Sobre esta fecha y su significado, entre otros temas, conversamos con Sebasthian Valdivia, joven trabajador del aseo en el Hospital Regional de Antofagasta, ex candidato a concejal por la comuna y militante de la agrupación de mujeres y diversidad sexual Pan y Rosas y del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR).
Al preguntarle sobre el sentido del “mes del orgullo”, qué se conmemora, Sebasthian nos comenta que “el mes del orgullo es conmemorar todas las luchas que ha dado la diversidad sexual, principalmente desde la revuelta de Stonewall, que fue hace ya 52 años, donde hubo enfrentamientos con la policía durante tres noches; gays, lesbianas, transexuales, se enfrentaron a la represión de ese tiempo y dijeron basta”.
Y es que tal como menciona el joven trabajador y activista por los derechos de la diversidad sexual, fue la “revuelta de Stonewalle”, en Estados Unidos, el año 1960, la que abrió el camino para el desarrollo del movimiento de la diversidad sexual. En aquella época los actos homosexuales eran ilegales en todos los estados, salvo en Illinois. Greenwich Village, barrio de Nueva York donde se encontraba Stonewall, era el destino de las personas LGBTIQ+ que huían de sus casas o sufrían el desarraigo.
Eran años muy duros para las personas de la diversidad sexual, con una fuerte propaganda estatal conservadora sobre la familia y la sexualidad, donde la heterosexualidad era- y sigue siendo hasta nuestros días- la “norma oficial”. Además de esto, la comunidad LGBTIQ+ sufría de manera constante la persecución policial y estatal, lo que llevaba a que la vida de las personas LGBTIQ+ fuese en gran medida clandestina, reducida a lugares específicos como barrios de las grandes ciudades y a bares clandestinos manejados por la mafia, como el caso de Stonewall.
“El hastío ante la completa impunidad policial y discriminación llegó a su límite la noche del 28 de junio de 1969, luego de que la policía una vez más llegara al lugar a detener y revisar a las personas que se encontraban en el bar Stonewall, maltratando especialmente a las personas transexuales, quienes se negaron a ser detenidas. Esa rabia, ese descontento, es el que desató la revuelta que duró días, y ese espíritu de lucha y combatividad es el que reivindicamos. Para lograr la liberación sexual y de la humanidad, tenemos que terminar con este sistema capitalista, de explotación y opresión, mediante la lucha y organización junto a la clase trabajadora, a la diversidad sexual, mujeres y sectores populares”, afirma Valdivia.
Matrimonio igualitario y las luchas de la diversidad sexual en un contexto convulsivo
En relación al anuncio del Gobierno sobre legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, Sebasthian plantea que “el matrimonio igualitario tiene el apoyo de más del 70% de la población, eso es muy bueno y es un derecho democrático mínimo, que partidos como la UDI o la Iglesia Católica no toleran y se oponen rotundamente porque son sectores conservadores y anti derechos de la diversidad sexual, y en el caso de Piñera lo utiliza de manera demagógica para poder tener más aprobación en su Gobierno, ya que viene en el suelo. Es un derecho mínimo, pero no podemos quedarnos con eso, porque además del matrimonio igualitario, hay otras problemáticas como el desempleo y las dificultades para conseguir trabajo que viven personas de la diversidad, o la prohibición de la adopción homoparental, entre otras”.
“La diversidad sexual, junto a las mujeres, son los sectores más precarizados y golpeados en este sistema, lo que ha sido mantenido por todos los gobiernos de la ex Concertación, ex Nueva Mayoría, por la derecha y por instituciones totalmente homofóbicas, como es la Iglesia Católica. Piñera usa la demanda de años de matrimonio igualitario para ganar unos puntos en el marco de su masivo rechazo por parte de la población, pero nuestra lucha y demandas no se tranzan ni mucho menos están para que este Gobierno asesino, empresarios y sus políticos intenten lavar su imagen, por eso no caemos en esa alegría acrítica ante este anuncio, como sí lo hacen organizaciones oficiales como el Movilh, que lo celebran como un regalo de Piñera”, critica el joven.
Valdivia hace un llamado “a quienes somos de la diversidad sexual y hemos estado en las calles luchando por las banderas de octubre, en las calles enfrentando la represión policial, y levantando la campaña por la liberación de los presos políticos, a que retomemos el camino de la movilización, junto a las mujeres, trabajadores, trabajadoras, juventud, para así conquistar cada una de nuestras demandas: las mismas oportunidades laborales para todas y todos, cupos laborales trans, igual trabajo igual salario, los mismos derechos civiles y reproductivos, erradicar la moral de la Iglesia en la educación y establecimientos educacionales, entre otras”.
“Considero que tenemos la fuerza para levantar un gran movimiento de la diversidad sexual combativa y anticapitalista, rescatando lo mejor de las luchas y experiencias históricas, tomando las lecciones para poder encarar todo este momento que estamos viviendo, con un proceso constituyente lleno de trabas, para que nada cambie de fondo, pero donde debemos hacer pesar la lucha en las calles y la organización de sectores como única vía para lograr nuestras exigencias”, finaliza el trabajador.