El Parlamento griego votará este martes en segunda vuelta al aspirante a la presidencia de Grecia, Stavros Dimas, en medio de una grave crisis política, agravada por las denuncias de compra de votos y la oferta del Primer Ministro a la oposición de participar en su Gobierno si respalda a su candidato.
Martes 23 de diciembre de 2014

Fotografía: EFE
En la primera ronda del pasado miércoles, Dimas obtuvo 160 votos, lejos de los 200 (dos tercios de la Cámara) que se requieren en las primeras dos vueltas.
Este domingo, Samarás ofreció ampliar su Gobierno a miembros de la oposición y formar “un gobierno de conciliación nacional”, si aceptaban votar a Dimas. Se espera que en la votación de mañana el candidato obtenga un mejor resultado que en la primera, pero todavía lejos de los 200 necesarios.
De no salir elegido en esta vuelta celebrará una última el próximo 29 de diciembre, en la que el candidato necesitará 180 votos (tres quintos), 25 más de los que tiene la coalición gubernamental de conservadores y socialdemócratas.
Tomando como base de cálculo a los diputados que se han mostrado abiertos a votar a favor de Dimas en alguna de las siguientes rondas, bien sea porque han decidido respaldar la iniciativa de Samarás o porque ya lo habían anunciado de antemano, los medios griegos llegaban hoy a la conclusión de que en la segunda vuelta el candidato podría reunir hasta 170 votos y en la tercera, 175.
Un papel relevante lo desempeñarán los 24 diputados independientes, muchos de los cuales proceden originariamente de las filas de conservadores y socialdemócratas y a quienes iba dirigida sobre todo la oferta de Samarás, junto integrantes de Dimar, la centroizquierda que formó hasta el año pasado parte del Gobierno tripartito.
En la primera ronda, sin embargo, tan solo 5 de los diputados independientes optaron por respaldar al ex comisario europeo y varias veces ministro griego Dimas, mientras que no obtuvo apoyo alguno del resto de la oposición, es decir, de Syriza, los comunistas del KKE, los nacionalistas Griegos Independientes, Dimar y los neonazis de Amanecer Dorado.
Si ya la primera votación se celebró en un ambiente de máxima polarización, pues el fracaso del Gobierno de imponer a su candidato automáticamente llevará a la convocatoria de elecciones anticipadas, esta segunda se celebra en un clima aún más enrarecido, tras denunciar un diputado de los Griegos Independientes un intento de soborno a cambio de votar a favor de Dimas.
A ello se añadió el domingo el intento "in extremis" de Samarás de recabar más apoyos al ofrecer a la oposición "pro europea", según dijo, para participar en su Gobierno a cambio del apoyo a Dimas.
El jefe del Ejecutivo aseguró que con la elección del presidente Grecia recuperaría la estabilidad y "podrá negociar la salida del Memorándum (rescate) y un nuevo paraguas de ayuda".
Samarás asumió así una iniciativa lanzada días atrás por un grupo de ocho diputados de la oposición, básicamente parlamentarios independientes y de Dimar.
A cambio de su respaldo al candidato presidencial, estos diputados exigían la creación de un Gobierno de transición para finalizar las negociaciones con la troika de acreedores, una reforma constitucional y la convocatoria de elecciones a lo largo de 2015, requisitos que el primer ministro aceptó todos.
La propuesta, no obstante, se ha encontrado con el rechazo de toda la oposición y en algunos casos incluso se ha interpretado como un intento de comprar el apoyo de los diputados con cargos ministeriales.
"Es obvio que Samarás quiere lograr la elección inmediata del presidente para aplicar todas las medidas que ha acordado con la troika", opinó el partido Syriza, para lo que sugirió que el primer ministro "puede prometer a algunos su participación en el Gobierno".
Una vez más, la formación de Alexis Tsipras apostó por la convocatoria de comicios generales anticipados.
La centroizquierda de Dimar, que formó parte del Gobierno hasta el año pasado y a la que podría ir dirigida la propuesta de Samarás, rehusó también participar en ella.
Dimar argumentó que el país "necesita un cambio político" y llamó a la celebración de comicios para acabar con "políticas que atrapan a la sociedad y a la economía en un punto muerto".
Durante los últimos días, el cruce de reproches, filtraciones de un video que demostraría el intento de un empresario de "comprar" el voto del diputado en cuestión, e indirectas por parte de otros parlamentarios que también apuntarían a irregularidades, han convertido todo el proceso de votación en un escándalo, que agrava la crisis política.
El Gobierno, por su parte, viene jugando a la carta del miedo, insinuando que la convocatoria de elecciones y la posible victoria de Syriza llevará irremediablemente a la “quiebra del país”.
En caso de que Dimas no logre en la tercera ronda reunir los votos necesarios, se deberá convocar elecciones, que se celebrarían el 25 de enero o el 1 de febrero, es decir, en pleno proceso de evaluación del programa de rescate por parte de los acreedores.