Ante el anuncio de recortes presupuestales en el plan para 2017, hemos sido testigos del cinismo con que distintos funcionarios continúan despilfarrando recursos. Los mismos que gastan miles de pesos en viajes y construcciones con cargo al erario, al tiempo que reciben sueldos millonarios, son los que piden al pueblo trabajador que se apriete el cinturón y paguen la crisis.
Maestra Tania Vonki Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase
Lunes 5 de septiembre de 2016
Este jueves el gobierno federal, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público presentará a la Cámara de Diputados el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación. Este proyecto planteará un recorte al gasto público de alrededor de 300 mil millones de pesos para enfrentar la baja de ingresos. La cultura, la salud y la educación son los rubros más afectados por los recortes presupuestales.
Estos recortes se sumarían a los casi 300 mil millones de pesos que ya se han recortado en 2015 y 2016, mientras que en su 4to informe de gobierno, Enrique Peña Nieto anunció que para finales de 2016 la deuda pública alcanzaría los 462 mil 372 millones de pesos, comparado con los 408 mil 287 millones a los que ascendía a finales de 2015.
Ante el anuncio de recortes presupuestales en el plan para 2017, hemos sido testigos del cinismo con que distintos funcionarios continúan despilfarrando recursos. Mientras consejeros del INE se reúnen en hoteles con un costo por habitación por noche de más de 68 salarios mínimos, el Senado registró un aumento por más de 42 millones de pesos en gastos con relación al gasto del primer semestre de 2015. Fueron de 564 millones de pesos a 606.4 millones.
A este aumento, se suman los 141.9 millones de pesos destinados a engordar la nómina de los senadores. Un aumento del 11.3% al que hay que añadir los 411 millones que ha costado en el primer semestre de 2016 la nómina del personal parlamentario así como el costo que tendrán los 500 nuevos asesores, los 299 parlamentarios y administrativos así como los casi 150 secretarios y órganos técnicos así como los 17 nuevos empleados del Canal del Congreso. El costo total de la nómina ha aumentado un 141.9%.
Según cifras de la OCDE, los senadores mexicanos son los mejor pagados de todos los países que la conforman y son también los que menos horas trabajan.
En 2015 los senadores mexicanos habían anunciado un recorte a su salario por la irrisoria cantidad de 100 pesos mensuales, mismos que han recuperado con creces.
Mientras los trabajadores mexicanos son quienes más horas trabajan (2,228 en promedio), los senadores apenas acumulan una jornada laboral ordinaria de 700 horas, 195 días al año. Son ellos quienes envían mensajes a la población para “resistir” la crisis, para “trabajar más” y presentan la idea de que los recortes son para no aumentar impuestos como si fuera una victoria, cuando en realidad esos recortes son un duro golpe a la educación, a la cultura y a la salud e implican, por la vía de los hechos, la precarización de nuestras vidas y la avanzada privatizadora de la administración de Enrique Peña Nieto.
Desde la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase, hemos levantado la consigna de que todo funcionario gane el mismo sueldo que una maestra de educación pública, de la mano de la denuncia de que mientras esta “casta” parasitaria dilapida en sueldos y lujos el erario, millones de trabajadores pagamos la crisis y enfrentamos la represión.