Senadora del Frente de Todos y prima del exgobernador tucumano Alperovich, reprodujo en la sesión del Senado la versión de la Policía provincial y se tiró contra quienes condenaron la desaparición y muerte del trabajador rural.
Jueves 11 de junio de 2020 23:00
En la última sesión del Senado, Beatriz Mirkin tuvo una lamentable afirmación sobre Luis Espinoza, desaparecido y asesinado por la Policía. “Luis Espinoza no fue a buscar plata para la pobre familia que tenía, fue a cobrar. Porque si la senadora Vega conociera Tucumán y conociera el lugar de donde es Luis Espinoza podría entender qué es lo que pasó, ahí hay cuadreras y corre mucha plata”, afirmó.
La senadora del Frente de Todos buscaba responderle a la senadora opositora María Clara Vega, de La Rioja. Vega había afirmado que Luis Espinoza “osó dejar la cuarentena para salir a buscar algún comestible para su familia”.
Previamente, Mirkin afirmó que le “pidieron que no hablara, pero la verdad que tenía una ganas de darle un bollo; si hubiera estado presente tal vez le hubiera hecho como la diputada Camaño, le hubiera pegado un chirlo a la senadora Vega, es una vergüenza lo que dijo”. Tras la sesión, la prima de Alperovich pidió disculpas a través de Twitter.
Entre la demagogia de opositores y oficialista, Mirkin terminó reproduciendo una afirmación lindante a las primeras declaraciones de los policías detenidos. Mientras todavía se buscaba a Espinoza, los uniformados deslizaron la posibilidad de que Espinoza haya huído con la recaudación de una carrera clandestina.
El testimonio y la realidad de la familia del peón rural distan bastante de esas afirmaciones. A Luis Espinoza, que iba junto a su hermano Juan, le robaron los $ 20.000 que llevaba para ayudar a su madre y una hermana. Padre de 6 hijos, Espinoza estaba reconstruyendo su casa, que había sufrido un incendio. En la actualidad, la familia Espinoza recibe donaciones mientras el gobierno de Juan Manzur prometió ante las cámaras una ayuda que nunca les mandaron.
Los dichos de Mirkin además de falsear los hechos terminan arrojando un manto de sospecha sobre la víctima, insinuando que formaba parte una carrera cuadrera clandestina. Por el contrario, los últimos trascendidos de la causa daban cuenta que detrás las carreras ilegales hay un entramado que involucra a policías y políticos de la zona.