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Conacyt. Señalan a Mariana Imaz Sheinbaum por influyentismo para becas de posgrado

En medio de las investigaciones de la FGR contra académicos por malos manejos de recursos del Conacyt, señalan a la hija de la jefa de gobierno de la CDMX, Mariana Imaz Sheinbaum, por usar influencias familiares para obtener becas de posgrado, que ascienden a más de un millón de pesos en el periodo de 2019-2020.

Lunes 27 de septiembre de 2021

En medio de las investigaciones de la Fiscalía General de la República contra varios académicos miembros del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, por malos manejos de recursos, la hija de la actual jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, Mariana Imaz fue señalada por recibir fondos excesivos de parte del Conacyt.

De acuerdo con información de la Plataforma de Nacional de Transparencia del Instituto Nacional de Transparencia (INAI), la también hija del político Carlos Imaz fue beneficiada en el 2019 y 2020 por el Conacyt al recibir un millón 12 mil 436 pesos por concepto de Subsidios para Capacitación para Becas. Por lo que algunos especulan con que la académica pudo beneficiarse de la entrada de su madre al gobierno de la Ciudad de México y la llegada de María Álvarez-Buylla al frente del CONACyT. Sin embargo, cuando más recibió dinero la investigadora fue entre el 2016 y el 2017.

La suma total que recibió desde el tercer trimestre del 2016 hasta el 2020, obtuvo $2,505,376.5484 pesos. Y de hecho, el monto más importante fue de $832,808.3923 y se lo asignó el Conacyt entre 2016 y 2017.

Cabe tomar en cuenta que un estudiante de posgrado con la beca Conacyt, gana entre $9,800 y $14,700 pesos mensuales, lo que los montos anuales no rebasan los $180 mil pesos. Esto ha generado sospechas del posible influyentismo en la asignación de recursos para estudios de posgrado con la hija de la actual jefa de gobierno de la CDMX.

Esto después de una serie de recortes a las becas para estudios de posgrado anunciado en días pasados.

Gran parte de los recursos se quedan en manos de las burocracias académicas, que mediante el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) acaparan los beneficios, sin que estos vayan a parar necesariamente a la generación de investigación, pues muchas veces quedan dentro de estas élites.

El desarrollo de la ciencia y la tecnología no puede quedar al arbitrio de los gobiernos de turno ni de los empresarios y las trasnacionales. La agenda de investigación científica y tecnológica tiene que determinarse a partir de las necesidades sociales, es decir, al servicio de la mayoría de la población.