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Red Internacional
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Racismo institucional. Separan a los niños de sus madres al llegar en patera: el racismo del Estado español

Tras permanecer varios días en el Atlántico, los pequeños fueron separados de sus madres al llegar a Canarias. La separación de niños migrantes de sus padres no es un episodio aislado, sino que es una práctica generalizada desde 2013, incluso cuando portan documentos de identificación que acreditan el parentesco.

Elías Lavín Madrid

Viernes 23 de octubre de 2020

Aissa Didla, que llegó en patera a Fuerteventura, fue separada de su hijo mayor (le han permitido continuar con el bebé) nada más tocar tierra, debido a los protocolos de la Fiscalía para prevenir el tráfico de niños. EFE/Carlos de Saá

Esta práctica comenzó en 2013, con la excusa de que las redes de trata de mujeres empleaban a los niños para forzar la permanencia de las mujeres en el Estado Español al obligarlas a hacerse pasar por sus madres. Las fiscalías ordenan desde entonces, en muchas ocasiones, la separación de los niños hasta que se realizan las pruebas de ADN. Sobre el papel se establece que la separación mientras se demuestra la filiación no ha de ser algo sistemático, sino que sólo se puede realizar de forma excepcional, como medida extrema y en caso de “situación de riesgo inminente” para el niño o la niña. Sin embargo, con el tiempo esta medida se ha generalizado, convirtiéndose en norma la separación de las familias a su llegada al Estado Español, una medida con un claro contenido racista, utilizada de hecho para castigar la llegada de personas migrantes.

La "sobreactuación" y la "falta de un estudio individualizado" ha sido denunciada en infinidad de ocasiones, así como la demora en la realización de unas pruebas de ADN. Entre los numerosos casos está el de Oumo, a la cual separaron de su hijo durante siete meses a pesar de tener documentos que acreditaban el parentesco y de haberse sometido a pruebas de ADN. Ante la multitud de casos, el Defensor del Pueblo señala "excesiva la demora" en la entrega de los resultados de las pruebas de ADN especialmente en Andalucía y Melilla.

Esto sucede frecuentemente a pesar de que, según los datos de la Fundación EMET Arcoiris de Córdoba, tan solo el 4% de las personas que pasan por esta fundación dan resultados negativos en las pruebas de ADN. Los números presentan un porcentaje algo superior, pero que continúa siendo, sin embargo, una minoría de los casos. Según los datos de 2019 de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, fueron 416 los menores que, acompañados de adultos, trataron de acceder al Estado español en patera. En 2019 se hicieron 651 pruebas de ADN por motivos de identificación de vínculos de parentesco, de las cuales 39 dieron negativo. Desde los colectivos sociales y distintas fundaciones señalan que, sin embargo, es preciso valorar el vínculo entre los migrantes más allá de la relación madre-hijos.

Por otro lado, la Fundación EMET Arcoiris destaca la violencia de estos procesos:

"Para los niños es muy doloroso. Vienen de un trayecto complicado, llegan aquí, a un centro donde están bien escolarizados, se incorporan a las actividades, y a los dos o tres meses, cuando están habituados a ese nuevo entorno, sale la prueba de ADN negativa e inmediatamente son retirados: es muy traumático". El racismo institucional es opaco a las realidades sociales, la directora de la fundación afirma que “quienes no son sus madres nos lo suelen decir antes de que salgan los resultados de las pruebas de ADN". No siempre el resultado negativo se debe a que tras ellos haya procesos de trata de mujeres, en la mayoría de los casos negativos las mujeres que acompañan a los niños son familiares lejanos o amigas de su madre que tratan de ponerse en contacto con los verdaderos progenitores de los niños, algunos están de los cuales están en Europa, para pelear por su reencuentro.

La organización Women’s Link, que hace seguimientos de estos casos de separación de menores por parte de las instituciones del Estado, considera que "mantener a una mujer separada de sus hijos e hijas porque es víctima de trata o porque se encuentra en situación administrativa irregular es discriminatorio y racista". Destacan, asimismo, los efectos psicológicos de estas decisiones arbitrarias de los Estados imperialistas. "Esas separaciones tan brutales, sin previo aviso y en edades tan tempranas, provocan daños irreparables en la relación entre el niño o niña y su madre".

Todo esto ocurre bajo un gobierno supuestamente progresista, que se ha negado a regularizar a miles de inmigrantes, que mantiene abiertos los Centros de Internamiento para Extranjeros y cerradas las fronteras para los que huyen del hambre o la guerra.