El hermano de Santiago habló con La Izquierda Diario sobre la actualidad de la causa, pero también sobre cómo lo cambiaron estos 110 días de lucha, de las responsabilidades políticas y el apoyo que siente en su pelea por llegar a la verdad.

Daniel Satur @saturnetroc
Domingo 19 de noviembre de 2017 12:29

Imagen: Enfoque Rojo
“Llega un momento en que no podés darle pelota a todos”. Así arranca la conversación con el hombre que en los últimos meses se convirtió en algo así como el enemigo público número uno del poder político y mediático. Su apellido, Maldonado, está en boca de un país entero. Y desde que su hermano Santiago desapareció tras una represión de Gendarmería su teléfono no para de recibir llamadas, mensajes, saludos e insultos.
La semana pasada decidió “no darle pelota” al teléfono y se dedicó sólo a trabajar. “Pero todos los días hay algo nuevo, y va a ser peor”, dice con bronca. Horas antes de este diálogo, La Nación y Clarín habían publicado una vez más información maliciosa y tergiversada sobre el caso. “A veces creo que a propósito tiran cosas como para ver qué hacemos, tantean a ver qué dice la gente frente a esa información falsa”, reflexiona.
Sergio Maldonado suele decir que desde hace tres meses y medio tiene otra vida, muy diferente a la que tenía. Su aplomo, su convicción y sus reflexiones denotan que, en todo caso, esta nueva vida se asienta en los mismos cimientos que la anterior. “A mí siempre me enseñaron que con la verdad llegás a todos lados”, le dice a La Izquierda Diario por teléfono mientras intenta hacer callar al perro en su casa de Bariloche. “Si vos estás convencido querés saber la verdad de lo que pasa”, agrega. Y afirma que reclama porque lo que está reclamando “es verdadero y pasó”.
¿Ustedes siguen convencidos de que el cuerpo de Santiago fue plantado en el lugar donde se lo encontró?
¿Cuáles son las dos o tres cosas más fuertes que los convence en esa idea?
Más en concreto, una de las cosas que nos hacen pensar en que fue plantado es que el agua estaba mucho más alta de lo que estaba el 1° de agosto. Y el sauce no crece en el agua, no es una vegetación que está todo el tiempo debajo del agua, si está ahí es porque el agua suele estar baja, como cuando desapareció Santiago.
Otra cosa, a ese lugar lo mapuches van todo el tiempo a buscar agua, lo hubieran visto ahí al lado. Además para llegar justo donde estaba el cuerpo hay que pasar por entre la rosa mosqueta, es muy difícil llegar. De hecho para poder meter el gomón hubo que machetear y cortar ese perímetro. Santiago no puede haber pasado por ahí porque se hubiese enganchado toda la ropa. Y la ropa estaba en buen estado.
Fue muy cuidadosamente puesto. Y la hipótesis sería: "corriste en un lugar que estaba seco, te quedaste ahí, después te tapó el agua, quedaste ahí escondido 78 días y después flotaste". Pero ¿y el estado de la ropa, de la plata que tenía, del documento, de las huellas digitales? Todo eso nos hace desconfiar.
Que el cuerpo haya aparecido, y de la forma en que apareció, genera muchas más dudas de las que ya teníamos antes.
¿Y ahora, después de plantado, se niegan a investigar el lugar?
¿Nuevo testigo?
En los últimos días el canal chileno 24 Horas difundió el testimonio de un joven chileno, Nicasio Luna, que dice haber estado junto a Santiago el 31 de julio y el 1° de agosto en la Pu Lof. Incluso dice que es él quien aparece corriendo junto a Maldonado en la foto que sacó Gendarmería de la casilla de guardia.
Luna relata que corrió al igual que el resto de los reprimidos hacia la zona del río cuando desde el lado de la Gendarmería se escuchaba la orden de “fuego libre”. Entonces, dice, “nos tiramos al río, entre las ramas de los sauces. Ya del otro lado, más tranquilos, nos reunimos con los demás muchachos y ahí contaron que escucharon que habían agarrado a uno y que le estaban pegando”.
No nos permiten el ingreso de expertos independientes. Nosotros no vamos a confiar en los mismos que estuvieron ahí, hicieron siete rastrillajes, intervinieron hasta con 400 efectivos y no vieron el cuerpo.
Los Maldonado vieron ese video y decidieron presentar un escrito en el Juzgado de Esquel pidiendo que se cite a Luna y también al juez federal Guido Otranto, quien tuvo conocimiento de la existencia de ese testigo pero nunca lo citó a declarar mientras estuvo a cargo de la causa.
¿Qué pensás del testigo chileno?
Nosotros sabíamos que existía desde el principio, pero nadie nos decía nada. Cuando preguntamos nos dijeron que estaba perdido, que no lo encontraban en ningún lado. Y ahora nos enteramos que el tipo apareció en un canal de televisión de Chile, diciendo que estuvo ahí con Santiago.
¿Es cierto que fue a buscar sus cosas al Juzgado al otro día?
¿Ustedes ya pidieron que declare?
Si Lleral ya se los negó ¿por qué volvieron a pedir que se convoque a expertos universitarios?
¿Qué deberían hacer esos expertos?
Lleral tampoco tomó medidas el día del hallazgo, ¿no?
Estamos a un mes de que se encontró el cuerpo y no fue nadie a hacer ningún peritaje en el lugar. La misma comunidad mapuche fue a pedirlo y les dijeron que no.
Campaña antimaldonado
El mayor de los hermanos Maldonado mantiene una admirable compostura aún cuando las imágenes más nefastas se le vienen a la cabeza. Aún, incluso, cuando se le pregunta por Patricia Bullrich, Pablo Noceti, Gonzalo Cané o Gerardo Milman.
Es más, lejos de enojarse por la referencia a esos funcionarios, es como que estaba esperando que se le pregunte para descargar un poco de tanto acumulado.
Mirando hacia atrás, ¿qué pensás de todo lo que hicieron para desmoralizarlos, volterlos y hacerlos callar?
Pero hoy parece que nadie habla más de ellos
Bullrich es una de las principales responsables del desvío de información. Con su defensa cerrada, la Gendarmería se sintió avalada y entonces sacó pecho.
Y muy ligado a eso está el tema del espionaje que se hizo sobre ustedes, también sobre la APDH. ¿Porqué opinás que el Estado se ocupa de perseguirlos a ustedes?
Después ya no sabía a quién tenía al lado sacándome fotos. Ellos iban relatando todo lo que hacíamos. Hoy también nos están siguiendo. Pero uno ya lo toma con naturalidad. En un momento decía “bueno, qué sé... hasta sentís como que te cuidan” (risas).
En una entrevista con la negra Vernacci planteaste que después de las elecciones dejaron de atacarlos. ¿Aflojaron con esa persecución también?
Verdad y Justicia
La historia argentina está atravesada por la lucha inclaudicable de las víctimas de la represión y la explotación contra el poder económico, político y policial. Con el correr de los años el espacio público se fue poblando de una mixtura en la que convergen los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo con las pancartas de mujeres que fueron arrancadas por las redes de trata, familiares de caídos por el gatillo fácil con ex detenidos desaparecidos y nietos recuperados.
Desde hace poco más de cien días Sergio Maldonado se sumó a esa lista de voces denunciantes y se apropió de ese espacio público. Y desde entonces se volcó sobre él, sobre su compañera Andrea Antico, sobre el resto de la familia y sus allegados la admiración popular y el reconocimiento a la fortaleza mantenida frente a tantos ataques por parte de los máximos sospechosos del crimen de Santiago y de sus encubridores.
¿Sienten ustedes esa admiración, ese reconocimiento? ¿Cómo te la estás bancando? ¿Cómo lo vivís? ¿Qué te pasa por adentro para levantarte cada día y decir vamos a seguir peleando?
Yo creo que, si estás convencido, querrás saber la verdad de lo que pasa. Yo no salí a decir que Santiago estaba en una playa escondido, que los extraterrestres se lo llevaron y lo tienen secuestrado en algún lado. ¿Cómo haríamos para sostener algo si no es con la verdad? Si yo estuviera dudando de algo no podría encarar todos los días y salir a reclamar. Yo reclamo porque lo que estoy reclamando es verdadero y pasó.
Cuando salimos a decir que Santiago estaba ahí no estábamos inventando nada, de hecho terminó estando ahí. Las pruebas ahora dicen que Santiago estaba ahí, los testigos dicen que estaba ahí.
¿Cómo haríamos para sostener algo si no es con la verdad? Si yo estuviera dudando de algo no podría encarar todos los días y salir a reclamar.
Hasta ese hecho elemental tuvieron que salir a demostrar
¿Qué querés decir cuando planteás que estás viviendo “una nueva vida”?
Que esta lucha que llevamos adelante desde el 1° de agosto es un camino de ida. No puedo volver atrás sin saber la verdad o tener justicia.
Obviamente habrá momentos en los que flaqueás un poco
¿Y en esta etapa particular del caso cómo estás?
En estos más de cien días te habrás hecho de aliados para enfrentar a otros que ni te imaginabas que ibas a enfrentar. ¿Quiénes son aquellos en los que te apoyás para dar esta batalla?
Empecé a estar en contacto con muchos artistas. Hasta Charly García me envió un Whatsapp con una canción, dándome aliento. Estás en contacto con gente que por ahí no te la imaginás, que trasciende. Pérez Esquivel cada tanto nos pega un llamado. Estuvimos en Uruguay y tuvimos una larga charla con la vicepresidenta Lucía Topolansky. Y así se van creando vínculos. En esta nueva vida, como digo, tengo una relación casi de hermandad con Mariela de Amnistía Internacional. Y tengo dos abuelas postizas como Norita Cortiñas y Taty Almeida.
Me apoyo en todos los que se pusieron a disposición desde el primer día y siguen estando hoy. Todos los que nos mandan cada día sus mensajes de apoyo.
Para ustedes siempre fue importante la movilización masiva, fuera en Plaza de Mayo, en Esquel y en otras ciudades, para hacer más fuerte la denuncia. Hace poco, en otra nota, hiciste un llamado para que el caso de Santiago no decaiga
A veces te dicen ¿y qué podemos hacer? Al principio respondía “yo qué sé”. Es que no sabíamos siquiera cómo convocar a una marcha. En estos tres meses y medio hicimos una experiencia, como si hubiesen sido años, nos fuimos fogueando. Ahora estamos en condiciones de saber qué necesitamos. Por ejemplo, que el tema se mantenga. Ahora digo “no me pregunten a mí, movilicen también ustedes, hagan acciones, mantengan el tema. No esperen que yo les diga lo que tienen que hacer”.
¿Qué hilos conductores ves entre tantos casos que se suceden a lo largo de la historia reciente? En esa infinidad de desapariciones y asesinatos a mano de fuerzas estatales ¿cómo ubicas el caso de tu hermano?
En el caso de Iván Torres, por ejemplo, el grado de dolor e impunidad es el mismo que acá, pero ahí María Millacura estaba prácticamente sola luchando por su hijo. Como en ese caso se trataba de la policía local, es como que quedó todo ahí, en Comodoro Rivadavia, y no trascendió tanto. Con lo cual a su vez no recibió el nivel de ataques que recibimos nosotros. Por un lado no estaba toda esa cosa de meterle todo el tiempo y por otro lado no estaba la gente que le brindara tanto apoyo.
Con ese caso o con el de Daniel Solano hay otra diferencia: dentro de todo lo malo nosotros vamos a tener el cuerpo, como para tener un lugar donde rendirle homenaje, llorarlo o lo que sea. Las familias de Solano y Torres no lo tienen.
No es que sea más importante este caso que otro. Pero lo de Santiago trascendió más y se hizo más “mundial”, digamos, por el grado de brutalidad de lo que pasó.
También le da particularidad al caso de Santiago un actor del que se habla poco y que explica en parte por qué Gendarmería y por qué se comprometió tanto el Gobierno con Bullrich y Noceti: los grandes terratenientes de la zona
Sergio se toma un minuto para recordar las pericias de unos teléfonos y computadoras de Santiago que, hace poco, mostraron las pasiones de su hermano. El arte, la solidaridad con causas populares. “Ese día no pude verlas porque estaba en Buenos Aires. Pero lo que transmitían era lo mismo que sabíamos de Santiago. Una marcha de pescadores en Chile, una asamblea, artistas callejeros, fotos de sus tatuajes”.
De acá al 24 que se conocerá el informe de la autopsia, ¿qué pensás que va a pasar? Uds ya adelantaron que allí no concluye la investigación
Gracias por tu tiempo Sergio, ¿algo más que quieras agregar?
El 12 de septiembre fuimos a Rosario, había una universidad llena de pibes, te aplaudían y te largas a llorar. Hay montón de cosas que te superan.
El apoyo, que en la calle te abracen, te den un aliento y te digan “estamos con ustedes”. Eso es importante.
La fortaleza te la da ir siempre con la verdad y enfrentar las mentiras, te vas a encontrar con mucha más gente
Y te toma como referente de una lucha que no es solo por Santiago…
Sergio termina así, agradeciendo el apoyo que recibe, pero convencido de que quiere devolver de alguna manera, apoyando otras causas. Convencido de que la investigación, en un sentido, recién empieza. Que no puede volver atrás sin saber la verdad y encontrar justicia por Santiago. “Es el único camino”. Y en ese camino rescata la importancia de la movilización que lo ha acompañado estos más de 100 días. Y que no quiere que cese.
Está convencido de todo eso. Y no es poco.

Daniel Satur
Nació en La Plata en 1975. Trabajó en diferentes oficios (tornero, librero, técnico de TV por cable, tapicero y vendedor de varias cosas, desde planes de salud a pastelitos calientes). Estudió periodismo en la UNLP. Ejerce el violento oficio como editor y cronista de La Izquierda Diario. Milita hace más de dos décadas en el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) | IG @saturdaniel X @saturnetroc