La jueza nombró a Luis Barrionuevo como interventor. La medida constituye un brutal avasallamiento sobre la vida interna de una organización política. Además, la justificación es más que endeble.
Miércoles 11 de abril de 2018
“Hermanos de frustrados candidatos, dirigentes sin mandato político que perdieron por paliza en las elecciones nacionales, ex funcionarios que solo podían ejercer alguna función a la sombra de la ex Presidente y que en la actualidad nadie reconoce (…) Estos impresentables mal pueden pretender ejercer un mandato que no existe”.
Así describió la situación interna que vive el peronismo el sindicalista Carlos Acuña al presentar, el pasado lunes, una medida cautelar solicitando la intervención del PJ. Le llevó a Servini de Cubría menos de 24 horas en dar lugar al pedido.
Inexplicablemente, para quitar de en medio a los “impresentables”, la jueza federal designó a Luis “quema urnas” Barrionuevo como normalizador del partido.
La decisión constituye una medida completamente arbitraria de intervención en la vida interna de una organización política. Una decisión completamente antidemocrática que prescinde de la opinión de afiliados, votantes y simpatizantes. La misma tiene por finalidad inclinar la cancha en favor de un sector del actual universo peronista. Señalemos que el más afín al oficialismo de todos ellos.
A Barrionuevo, alineado fuertemente con el macrismo -incluso más que el peticionante Acuña- la jueza le legó la tarea de "realizar un inventario de bienes muebles e inmuebles del Partido Justicialista Orden Nacional”, como así también “informar sobre la situación económico-financiera de la entidad". Se dirá que un hombre que dijo “hay que dejar de robar por dos años” no sería el más idóneo para informar sobre la situación económica-financiera de nada. La jueza tampoco justifica su decisión en este terreno. Por el contrario, en el cuestionable fallo de 12 páginas no hay un solo indicio de las razones por las que toma esta decisión.
La jueza Servini dispuso la intervención judicial del Partido Justicialista y designó interventor a Luis Ba... by La Izquierda Diario on Scribd
La tensión no tardó en escalar. El titular desplazado, José Luis Gioja, se atrincheró -según palabras de Barrionuevo- en una oficina de la sede partidaria de Matheu 130 y emitió un duro comunicado en el que tildó la medida de Servini como un “atentado a la democracia” que busca “proscribir al peronismo”. Lo mismo hicieron otros dirigentes kirchneristas que se pronunciaron fuertemente en las redes sociales y a través de diferentes comunicados. El diputado nacional y ex gobernador de San Juan también informó que apelarán la medida en tanto reunirán al Consejo Nacional pejotista desplazado por Servini para analizar los pasos a seguir.
PLENA JUDICIALIZACIÓN DE LA POLÍTICA pic.twitter.com/q4nP0eucrD
— José Luis Gioja (@joseluisgioja) 10 de abril de 2018
Barrionuevo, por su parte, llegó a la sede de calle Matheu rodeado de militantes que protagonizaron algunas escaramuzas. Al ritmo de la marcha peronista, el grupo festejó la asunción del nuevo titular quién, ante las cámaras, amenazó con pedir el desalojo si Gioja no desistía de su actitud. “Lo único que falta es que me desaloje la policía”, contestó el otro y así siguió el tira y afloje durante la tarde.
Horas más tarde, ya entrada la noche, la sede del PJ se vio cercada por efectivos de la Policía de la Ciudad. Allí apareció una orden judicial de desalojo y otra vez volvió a aflorar la tensión. Finalmente, pasadas las 21.30 h, Gioja se retiró del edificio anunciando que su sector presentará una apelación este miércoles.
Flotan en el aire varias incógnitas: ¿por qué Servini de Cubría resuelve esta intervención en tiempo record y pone al frente de la misma al cuestionadísimo Barrionuevo? Tal vez la presencia de la ex esposa del gastronómico, Graciela Camaño, en la cumbre que organizó el senador Pichetto en Gualeguaychú explique parte del asunto.
La medida judicial beneficia indudablemente al sector del peronismo más oficialista, que viene de garantizar la gobernabilidad del macrismo en el Congreso Nacional y en las calles, vía la tregua que sostienen las cúpulas sindicales. Acuña, recordemos, es uno de los que se distanció de la convocatoria lanzada por Hugo Moyano el pasado 21F.
¿Se trata, como afirmó Gioja, de una movida impulsada por el propio macrismo? No queda claro, aunque para el oficialismo constituye, en principio, una buena noticia: la tan mentada "unidad peronista" que desde el kirchnerismo hasta el massismo vienen proclamando sin concretar, entra ahora en una crisis más profunda y, para variar, judicializada.
De fondo, la institución judicial demuestra una vez más su cara bonapartista. Jueces que no vota nadie, que cobran sueldos millonarios y que pueden permanecer en sus cargos eternamente -la propia Servini ocupa el Juzgado Federal Nro 1 de la Capital Federal desde 1990- pueden decidir de forma arbitraria las autoridades de los partidos políticos, por encima de afiliados y votantes, sacando de la galera resoluciones apresuradas e interventores de dudosos antecedentes, como Barrionuevo.
A la luz de los acontecimientos, la política kirchnerista, que viene insistiendo en la unidad con los Rodriguez Saa, los Pichetto, los Massa y los Bossio, además de derechista, se vislumbra inconducente.
Pero esta maniobra que hoy va en contra del sector más cercano al kirchnerismo no es nueva. Tampoco el rol de Servini de Cubría. En el año 2005 la misma magistrada decidió la intervención del PJ nacional. Entre los argumentos que la magistrada eligió se leía sobre "el grado de división interna alcanzado registra pocos antecedentes en la vida de la institución, lo que parece hacer imposible cualquier intento interno de acercar posiciones". Demasiado parecido al fallo de este martes.
En ese entonces, desde el duhaldismo acusaron al kirchnerismo. Sería ese espacio el que, tiempo después, se quedaría con la conducción ungiendo a Néstor Kirchner presidente del partido. La misma jueza, una decisión similar y una inversión de lugares entre los afectados.
Se hace necesario rechazar toda injerencia de la casta judicial sobre la vida de los partidos políticos. La medida que hoy es utilizada contra una parte del peronismo mañana pueda caer sobre los sectores verdaderamente opositores nucleados en fuerzas políticas como el Frente de Izquierda. Sectores en donde se pelear por una perspectiva independiente para la clase trabajadora.