lid bot

Sigue la crisis en Vox: dinero oscuro, dimisiones y acusaciones cruzadas

En las últimas semanas se ha desvelado el traspaso de al menos 7 millones de euros de dinero público por parte de Vox a su think tank la Fundación Disenso, de la que Santiago Abascal es dueño vitalicio.

Roberto Bordón

Roberto Bordón @RobertoBordon13

Martes 31 de octubre de 2023

Hace unas semanas se desveló el desvío de al menos 7 millones de euros en los últimos cuatro años de Vox hacia la Fundación Disenso, think tank de Vox, organización cuyo patrono vitalicio es Santiago Abascal. La abultada cantidad en comparación con otros think tanks junto con la nula transparencia de qué ocurre con el dinero y otra serie de irregularidades financieras ha disparado una crisis mediática sobre el partido de Abascal. Una situación que ha aprovechado Macarena Olona, exdirigente de Vox y purgada de dicho partido, para arremeter contra la dirección y sembrar la duda sobre un posible caso de corrupción. Entre medias, se siguen sucediendo conflictos internos y dimisiones que desvelan luchas de poder internas en la ultraderecha española.

¿7 u 11 millones de euros?

El traspaso de dinero público de un partido político hacia su think tank no es una sorpresa, otras organizaciones como el PSOE, PP o EH Bildu lo hacen en muchos casos solicitando subvenciones expresas para ello como las que otorgan el Ministerio de Cultura y Deporte o el Ministerio de Asuntos Exteriores bajo el concepto de “funcionamiento de fundaciones y asociaciones vinculadas a partidos políticos”. La polémica surge por otros factores.

Por un lado, por la elevada cantidad de dinero público que en total se ha traspasado de Vox a la Fundación Disenso. Si Vox en 2022 obtuvo 15,5 millones de euros en ingresos ordinarios, al menos 10 millones era dinero público proveniente de diferentes subvenciones, siendo los 5 millones restantes provenientes en su mayoría de cuotas de afiliados y donaciones. Es decir, que entorno al 64% del dinero que maneja Vox es dinero público. Aquel mismo año, Vox traspasó en febrero 2,5 millones de euros a Disenso (la misma cantidad que el año anterior) y este año 2023 otros 1,5 millones. Estas cantidades distarían de las que normalmente según los medios manejan las fundaciones privadas que actúan como think tanks de los partidos políticos españoles que suelen girar más entorno al medio millón en el caso de la fundación Pablo Iglesias del PSOE.

Una cantidad de dinero que además no se sabe en qué se gasta. El patronato de Disenso está ocupado por el propio Abascal de forma vitalicia. Por lo que es Abascal quien se pasa a sí mismo el dinero confiando en que él sabrá gastárselo donde debe hacerlo.

A esta falta de transparencia, por otro lado, habitual en los partidos burgueses, se suma la duda plantada por Macarena Olona en su última acusación contra Vox. La exdirigente de VOX eleva la cantidad de dinero desviado hasta los 11 millones ya que suma los casi 4 millones que la empresa Tizona Comunicación S.L le habría cobrado al partido de Abascal como asesores de comunicación. Una empresa propiedad de Kiko Méndez Monasterio y Gabriel Ariza, miembros de la cúpula de Vox y asesores directos de Abascal. Para Olona, se trataría de un chiringuito con el que una minoría en la dirección de Vox se estaría enriqueciendo a nivel personal tras haber ganado una lucha de poder interna contra el sector representado por Iván Espinosa de los Monteros y la propia Olona.

Te puede interesar: La dimisión de Espinosa de los Monteros destapa la crisis en Vox

Para seguir alimentando las llamas de las irregularidades financieras, la exdiputada también hace referencia a un informe del Tribunal de Cuentas del pasado 29 de septiembre donde se investigaban las cuentas anuales de Vox en 2018 y 2019. Presuntamente la formación de Abascal habría ingresado casi 400.000 euros en 2019 en cajeros automáticos con ingresos fraccionados de 300 euros para esquivar la norma legal que obliga a identificar a los donantes si superan dicha suma en sus donativos. Una noticia que ya generó polémica y a la que no ayudó que pocos días después dimitiese el presumible responsable de dichos movimientos Juan José Aizcorbe, gerente de Vox y máximo responsable de la gestión económica del partido, aunque desde Vox afirmasen que se trataba de un cambio ya planificado en el organigrama.

Las distintas noticias han permitido a Olona reaparecer en los medios para saldar cuentas con quienes la purgaron de su antigua formación. La ultraderechista ha señalado a Santiago Abascal, Kiko Méndez Monasterio, Gabriel Ariza y su padre, Julio Ariza como los beneficiados de esta serie de movimientos. El llamado “Clan Intereconomía” ya que Julio Ariza es presidente y propietario del grupo de medios de comunicación Grupo Intereconomía, la antigua cadena que ya elevó e hizo propaganda a Abascal desde sus inicios.

Aunque a nadie debería sorprender que existan casos de corrupción en los partidos burgueses, ya tuvimos los Gürtel del PP y los EREs del PSOE hace apenas doce años, sí es relevante el daño político que sufre la figura de Abascal. El hasta ahora intocable dirigente de Vox estaría sufriendo un desgaste mediático que va al ritmo de la pérdida de poder político que ha sufrido su partido tras las pasadas elecciones. La idea de que el voto útil de la derecha debería ir al PP parece haber hecho desaparecer el apoyo que un sector de la élite económica había proporcionado a Vox hasta ahora, quizás confiando en que sus intereses estarían mejor representados en un partido unificado de la derecha.

El reguero de dimisiones continúa

A las distintas irregularidades financieras se le suman nuevas crisis abiertas por las distintas dimisiones a nivel autonómico que toman fuerza en un contexto de lucha interna dentro de la formación.

En el último periodo se podría destacar la dimisión de Camino Limia, única consejera de Vox en el gobierno autonómico de Extremadura, y la de Francisco José Cardona, diputado menorquín. Ambas parecen ligadas a luchas de poder internas y ponen en riesgo los diferentes pactos territoriales que la ultraderecha ha constituido con el PP.

En el caso de Limia que habría tenido “discrepancias” con la dirección nacional de Vox ha sido sustituida por Ignacio Higuero de Juan cercano a Ignacio de las Hoces, lugarteniente de Jorge Buxadé y arduo tradicionalista y carlista. La exconsejera habría dejado caer en redes sociales que su dimisión tiene más que ver con el resultado de una pelea interna por dividir cargos que por otros motivos. Cabe destacar que el gobierno de derechas en Extremadura no es especialmente solido ya que Vox al igual que hizo en la primera legislatura de Juanma Moreno (PP) en Andalucía trataría de amagar constantemente con una ruptura como forma de presión hacia su socio de gobierno.

Por otro lado, Cardona habría dimitido de sus cargos orgánicos, pero habría mantenido su acta de diputado tras ser relevado de su cargo como portavoz adjunto en el Parlament balear. Una decisión que se habría tomado tras la votación en contra de la ultraderecha al plan de techo de gasto que tenía previsto el PP para 2024. Un voto negativo motivado por el rechazo del PP al agresivo plan de Vox contra la enseñanza del catalán en dicha comunidad autónoma. Un rechazo no motivado por motivos ideológicos sino aparentemente más por motivos tácticos de cómo afrontar dicho ataque al catalán.

Cardona habría estado en contra de bloquear el techo de gasto y por ello presuntamente habría sido relevado de su cargo de portavoz adjunto, lo que junto a otras diferencias con la dirección nacional de Vox habría motivado el abandono de la formación. Este episodio habría hecho visible la división en tres bandos de Vox en la comunidad autónoma y dificultaría las negociaciones con un PP que depende de sus votos para gobernar en solitario.

A estas dimisiones a nivel territorial, se podría sumar la de Marta Castro, hasta hace poca vicesecretaria nacional jurídica, sustituida por Jorge Buxadé. Castro habría sido cercana a Javier Ortega Smith cuando este era secretario general de Vox y habría sido una de las responsables clave de las estrategias legales y acciones judiciales de Vox en la última legislatura. Este último cambio consolidaría aún más a Buxadé a nivel interno siendo ya el tercero en importancia política dentro de la formación a nivel forma y presumiblemente teniendo dentro de su órbita a Ignacio Garriga, secretario general y número dos del partido.

La posible perdida de influencia de Vox en relación al PP plantea movimientos en la derecha española. El PP, tradicional casa común de la derecha española, es capaz de defender las mismas ideas aberrantes que los de Abascal, aunque busca no limitar su espacio político para poder abarcar también a sectores de centroderecha y del centro liberal. Esta serie de crisis pueden estar marcando una tendencia hacia una reunificación del llamado bloque de derechas en la política institucional, tras la desaparición de Ciudadanos y la posible reducción de Vox hacia su piso electoral.


Roberto Bordón

Andalucía

X