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Red Internacional
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Mundo Obrero. Sinohydro México: despidos injustificados en total impunidad

Tras una situación de misoginia y hostigamiento laboral, la transnacional Sinohydro México dedicada a la construcción de megaproyectos, pide a sus trabajadoras “ser comprensivas” al anunciarles repentinamente que son despedidas.

Sábado 5 de septiembre de 2020

arque fotovoltaico "El Llano" en Aguascalientes.

Sinohydro es la sede mexicana de la transnacional PowerChina; corporación asiática dedicada, en mayor medida, a la construcción de megaproyectos. Uno de sus proyectos estelares de PowerChina fue la edificación de una parte de la “Presa de las Tres Gargantas”, la cual es la planta hidroeléctrica más grande del mundo, tanto en extensión como en capacidad generadora, y se sitúa en el curso del río Yangtsé, en China.

En México, Sinohydro ganó la licitación para construir el parque fotovoltaico “El Llano” en el Estado de Aguascalientes, haciéndose, con ello, de cuantiosos contratos en el rubro de la producción de “energías renovables”.

Sin embargo, esta sucursal mexicana de PowerChina, con oficinas cercanas a la estación Félix Cuevas del metrobus de la Ciudad de México, ha llevado a cabo una serie de despidos injustificados en medio de la pandemia. Durante el mes de julio varias empleadas de esta empresa fuimos despojadas de nuestros trabajos, sin ninguna notificación previa y sin ningún documento de por medio.

El día 13 de ese mes, nos citaron para comunicarnos, meramente de palabra, que la relación laboral con la empresa había finalizado, ello a pesar de contar con contratos indeterminados. Lo que se nos dijo fue que la empresa está en crisis (supuestamente por la emergencia sanitaria) y que los jefes esperaban que “fuéramos comprensivas”. Acto seguido se nos “invitaba” a abandonar las instalaciones de la empresa mientras, caminando, se nos ofrecía un finiquito de solo una quincena que, en caso de no aceptar, los abogados de la patronal amenazaban con que no nos sería pagado ni siquiera lo correspondiente a la quincena ya laborada.

Los abogados nos sugerían, “de amigos”, que aceptáramos la oferta o si no que acudiéramos a la instancia que nos recibiera nuestra demanda en este momento. Burlonamente, nos decían: “No se olviden de que la empresa tiene herramientas en caso de que quieran demandarla, así que mucha suerte… a ver cómo le hacen”. Esta fue la culminación de una situación de intransigencias y atropellos a los derechos laborales cometidos contra compañeras trabajadoras, en la cual la misoginia y el hostigamiento laboral que ejerció el encargado del departamento de recursos humanos de la empresa, fueron el pan nuestro de cada día.

Estas escenas se replican a lo largo y ancho del país.

Si empresas como esta actúan de esa manera, con total seguridad y confianza, es porque se saben impunes, pues las instancias del Estado que se supone deberían velar por nuestros derechos como trabajadores se encuentran en una tesitura omisa frente a esta realidad, y, es importante subrayar, desde el gobierno jamás fue formulado ningún mecanismo legal que impidiera a las grandes empresas sacar provecho de la emergencia sanitaria a través de abusos laborales, de la agudización de las condiciones de precarización laboral y de despidos injustificados que recaen sobre las y los trabajadores.

Por ello se vuelve necesario que las y los trabajadores nos cohesionemos e impulsemos proyectos como el Movimiento Nacional Contra la Precarización y los Despidos, solo así podremos tener alguna oportunidad para defendernos frente a los ataques a nuestros derechos laborales.