A medida que aumentan los casos de covid en la ciudad sus empleados denuncian la falta de condiciones de seguridad e higiene y el no respeto del ingreso máximo de personas.
Domingo 19 de julio de 2020 22:15
Una de las cadenas de supermercados más importantes de la ciudad está incumpliendo con las medidas de prevención en medio de la pandemia, sus empleados están cumpliendo con sus tareas y desde la empresa no respetan la cantidad máxima de personas que pueden ingresar a los locales, en los días de promociones de tarjetas de crédito o bancos no se respetan las medidas distanciamiento y exponen a las y los trabajadores al contagio.
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Una denuncia anónima que llegó a La Izquierda Diario relata que "sólo estamos pidiendo que nos cuiden para poder seguir trabajando, algo básico porque tenemos familia y nos exponemos al contagio". Desde que comenzó la pandemia, sólo les dieron un barbijo y una máscara para trabajar, pasaron más de dos meses desde ese momento, un desprecio total con las y los que sostienen la atención al cliente. El pago del bono a los esenciales sólo lo pagaron dos meses, y no fue con plata sino que eran órdenes de compra por 3 mil pesos para gastar en el mismo súper. Además de no abonar en algunos casos, las horas extras.
A mediados de marzo en distintas sucursales de La Gallega las y los empleados realizaron medidas de fuerza para que les garanticen barbijos, alcohol en gel y guantes, medidas mínimas de seguridad e higiene. Desde que tomaron esas medidas, la empresa tomó represalias con las sucursales donde fue más fuerte el reclamo, como con la de Villa Gobernador Gálvez que repartieron a sus empleados en las sucursales de Rosario para dividirlos. Además de maltrato por parte de supervisores, amenazas y cambios de horarios de trabajo.
La Gallega actúa de manera totalmente irresponsable, poniendo por delante sus ganancias antes que las vidas trabajadoras. El sindicato, según cuentan los empleados, sigue sin hacer nada por ellos. Si los trabajadores y las trabajadoras no se organizan para defenderse, las empresas seguirán poniendo por delante su sed de dinero. La única manera de pararles la mano a la impunidad empresarial, enfrentar los despidos, terminar con la precarización y el desempleo, es uniendo una fuerza cada vez más grande.