Más de 2,700 refugiados de Haití y otros países llegaron a Tijuana. Se esperan alrededor de 5,000 más en los próximos días.
Lucía Rodríguez México D.F.
Lunes 19 de septiembre de 2016
Son hombres, mujeres y niños muchos de ellos provenientes de Haití, que perdieron todo en el último terremoto que azotó el país. También hay personas provenientes de otros países que escapan de la miseria y la violencia. Se suman los mexicanos desplazados por la guerra contra el narco que intentan llegar a Estados Unidos.
Los haitianos y los congoleños fueron primero a Brasil para trabajar en las instalaciones de los Juegos Olímpicos 2016 en Río. Pero las obras terminaron, se quedaron sin trabajo y emprendieron viaje hacia el norte del continente. Otros pasaron primero por Ecuador y Venezuela, donde trabajaron en la construcción, y la crisis económica en esos países los obligó a emprender viaje nuevamente.
En el Desayunador Salesiano de El Padre Chava alojan a 250 migrantes, y no les alcanzan los recursos para apoyar a todos lo que están llegando ahora. Es así que apelaron a la solidaridad y una vez más, el pueblo apoya con víveres, agua, ropa y medicamentos, mientras que los empresarios, nada, según declararon a El Sol de México.
Mientras tanto, el gobierno estadounidense está endureciendo su política migratoria incluso antes de las elecciones. En vez de entregar 100 fichas por día para solicitudes de asilo, redujeron el número a sólo 50 y se frenaron por completo todos los trámites por 15 días.
Miles de personas, desplazadas de sus países de origen, están varadas en la garita internacional San Ysidro, Tijuana. Hasta ahora, se presentaban 300 solicitudes de asilo en EE.UU., pero sólo 1% son aceptadas.
Con esta nueva oleada de migrantes, miles de personas están en la frontera mexicano-estadounidense sobreviviendo como pueden en la calle, sin atención médica, sin alimentación adecuada, sin espacios para aseo.
Es tan grave la situación que la Comisión Nacional de Derechos Humanos ha presentado una solicitud de medidas cautelares para dar alojamiento a los migrantes, ante el Instituto Nacional de Migración (INM), autoridades de Baja California, así como al presidente municipal de Tijuana. Al mismo tiempo, solicita incrementar la seguridad pública de la ciudad norteña.
Sin embargo, son las autoridades gubernamentales y las fuerzas represivas las que ponen en riesgo a los migrantes. Fueron policías los que entregaron al crimen organizado a migrantes en las masacres de San Fernando, Tamaulipas.
Asimismo, queda de relieve de nueva cuenta la política antiinmigrante del partido demócrata, que hoy gobierna Estados Unidos. Barack Obama con la persecución y la criminalización de los migrantes impulsó una verdadera “industria de la deportación”: cárceles privadas que son verdaderas maquilas donde explotan a las personas detenidas y empresas de seguridad que hacen su agosto con la producción y comercialización de cámaras, drones y todo tipo de dispositivos.
El capitalismo en nuestros días es la causa de los desplazamientos masivos, la migración de millones. Millones de personas en condiciones de vulnerabilidad, a las que los empresarios pueden explotar más y mejor y a la vez utilizar para presionar a las clases trabajadoras nativas de cada país para que acepten condiciones laborales cada vez más degradadas.