La Izquierda Diario entrevistó, en Mendoza, a Antonela Stefanía Arenas, la primera alumna de una escuela secundaria que cambió de identidad e hizo denuncias por la discriminación de la institución.
Viernes 28 de noviembre de 2014
Contanos quién sos y cómo fue el proceso de formación de tu identidad
Soy Antonela Stefanía Arenas, tengo 19 años, soy alumna del ENET Nº 1, activista GLTBI y feminista. Cuando era chiquita era calladita y aislada del resto. A los 14 años entré en una especie de depresión. Le pedí a mi mamá ir a la psicóloga. A esa edad le puse nombre a lo que me estaba pasando y gracias a la psicóloga le puse una “etiqueta”, literalmente. Ella me dijo que no me iba a llevar si yo no le decía por qué... me insistió y me insistió hasta que le tuve que decir: “mamá me siento mujer”.
¿Cómo fue la reacción?
En el momento dijeron “te vamos a apoyar”. Fue así de mi mamá, nada más. Esto fue en octubre del 2009. El resto no lo supo. En diciembre me animo a contarle a mi viejo, ahí está el tema. Al principio bien. Sigo con mi terapia psicológica y él ve que no “había respuesta”. Llega junio del otro año, que había estado la movida del matrimonio igualitario, que fui a la marcha y volví con estrellitas de colores, él le lleva a la psicóloga un manual que trata todas las teoría de Nicolosi, que plantea que esto es una enfermedad, siempre confundiendo la homosexualidad con la transexualidad.
¿Y la psicóloga?
La psicóloga lo toma diciendo que lo va a aplicar, pero al final no lo hace, porque no era lo que yo quería. La psicóloga le dio respuesta a lo que quería mi papá, pero ni le sirvió, el libro lo terminó apilando. Son de esos libros de los 90 que aun siguen circulando. Ya tenía 15 años, me había empezado a dejar el pelo largo, me delineaba un poquito. La psicóloga decía que era una cosa amorfa. Pero era lo que se me permitía en ese momento. Empecé a usar ropa unisex como las remeras esas que vienen con los cuellitos más alargados, cosas así. Esperé a cumplir los 18 para encarar el tratamiento hormonal y ahí se entera mi papá, que no tengo claro cómo se entera, quién le cuenta. El tratamiento lo hice con profesionales de acá, en interconsulta con Mendoza. Siempre en forma privada, porque no había otra opción. Lo mejor que se le ocurre a mi viejo en ese momento es conseguirse una terapeuta que según él sí funcionaba y quería negociar: “yo no le cuento a tu mamá que vas a empezar el tratamiento y vos vas allá a hacerte ver por esta profesional, que ni siquiera figuraba en el registro de psicólogos”. Olía mal de entrada. Decido irme de mi casa, y vivo con los chicos de AXIS, en la casa del presidente. Después vivo un tiempo con una tía lejana, al poco tiempo con una amiga por 15 días y después pude conseguir por un subsidio el lugar donde estoy ahora. Se terminó el subsidio, pude pagar dos meses más...y acá estoy. {{¿Y en la escuela?}} Mientras tanto iba a la escuela. Caí a la clase de Matemática con todo el cambio. Fue salir del “closet”. EL 15 de octubre del año pasado, me acuerdo el día, porque hasta di de baja mi anterior facebook. Fue la primera vez que salí como quería salir. En la clase no pasó nada. En el recreo me decían: “¿qué te pasó guacho?” y cosas así. Les fui contando a todos lo que pasó, que me fui de mi casa. Al principio preguntaban, después se empezó a implementar la joda entre los chicos. Fue un impacto al principio para todas las cabezas. {{¿Qué reacciones hubo?}} Llamó la atención al principio. Después se expresó mucho prejuicio, sobre todo en los que no me conocían. Con los que me llevaba mal de antes seguí llevándome mal y con los que me llevaba bien, estuvieron bien. Lo más hostil fue con las otras divisiones. {{¿Los profesores?}} La verdad que muy buena onda, no tuve problemas. Quinto año lo terminé bien. Al año siguiente, que tuve que salir a trabajar se complicó, porque no podía estar las 8 horas bien ahí. Se me otorga un regimen especial que no se cumplía, sobre todo cuando tenía que rendir. Además no podía justificar que trabajaba, porque siempre fue en negro, en mantemimiento de PC
s y otras cosas.
¿Qué pasó cuando hiciste la denuncia pública?
En la escuela se negó el bullying, rotundamente. Se negó que me cargaban o hacían jodas, a pesar de que un montón de profesores lo veían todos los días. Los profesores sabían que tenía un regimen especial, que había materias que cursaba de manera libre, pero llegué el tercer trimestre y muchos no sabían bien en qué consistía la resolución, o ya me habían puesto un “uno”, cosa muy difícil de revertir. Pero no culpo a los profesores. Nadie dijo “te quiero sacar de la escuela”. Pero se ha hecho lo imposible para que me vaya por cansancio. Pero estoy en 6º año, así que voy a terminar.
¿Qué cambió de un año a otro?
Es que al principio era sobre fin de año, no se pudo vivir bien el ambiente. Fue después, cuando empecé el año de cero, hice el cambio de nombre que pude terminar recién ahora en junio, que lo había empezado en noviembre. Fue después de empezar el tratamiento hormonal, que ya lleva un año, cuestión que me cuesta sostener. A veces no me alcanza, a veces tomo antiandrógenos que son más baratos que el estrógeno. Con la ley de indentidad de género debiera cubrirse, pero no está reglamentada y por falta de presupuesto no lo hacen. Habría profesionales en los hospitales públicos, se cubriría el tratamiento. Las obras sociales que se hacen las distraídas deberían cubrir, estamos hablando de medicación crónica.
¿Y ahora?
Ahora estoy terminando la escuela, que se acomodó un poco después de la denuncia, auque me quitaron la resolución, pero ya termino. La primer bandera que levanté es AXIS porque era lo que había acá en San Rafael. L.a pelea por los derechos siempre la vi como una pelea colectiva. En AXIS ahora no se quiénes están. Cuando estaba era un lindo grupo de amigos, pero que como agrupación no tiene las ideas claras. Por eso me fui, y me fui públicamente. El día antes de irme al Encuentro de Mujeres de Salta me atacaron diciendo que era del PRO. Expresé públicamente que no tengo ni tuve nada que ver con la derecha, el PRO, La Cámpora ni nada de derecha. La cara pública de AXIS si estaba relacionada con el PRO. Cuando yo hice la denuncia estuvieron conmigo, pero no todos respondieron a la manera que se necesitaba. La denuncia la tomó una periodista de Canal 9 y de ahí se difundió por todos lados. En este momento no es la Asociación lo que me contiene para militar. Por ejemplo no me sirve defender la prostitución, cuando no es trabajo digno, la mayoría ni lo eligió, se vio obligada por el sistema para sobrevivir. Otra diferencia es que se confunde todas nuestras identidades planteando como iguales a todo el colectivo, sea transexual, trangénero o travesti.
¿Cómo fue la experiencia en el Encuentro Nacional de Mujeres?
En el Encuentro de Mujeres pude ver la diferencia entre un colectivo de izquierda y uno de derecha. Los gobiernos populistas no son de izquierda. Vi a la izquierda y vi como los kirchneristas tomaron el lugar de la Iglesia. Se pusieron a defender la idea de la vida desde la concepción, tenían una posición de derecha sobre la transexualidad y defendieron la prostitución. De Pan y Rosas me gustó la marcha sobre todo, la forma combativa, los cantos, la postura insumisa. Sentí que acordaba mucho con las ideas: la pelea por el aborto legal, seguro y gratuito, el planteo contra la trata, la perspectiva abolicionista sobre la prostitución, la pelea por el trabajo. La postura clara contra el patriarcado.
¿Qué cambió en tu perspectiva política?
Ahora pienso que hay que orientar la militancia hacia la izquierda. En AXIS, cuando conseguimos la personería jurídica no podía tener bandera política. Pero siempre las cabezas expresan una ideología política y esa ideología se le atribuye a la asociación. Hace un año que soy activista de los derechos LGTBI y feminista ahora que conocí a Pan y Rosas. Creo que todo movimiento LGTBI tiene que ser de izquierda y si o si feminista, porque si no enfrenamos el patriarcado, nos limitamos. Hay que enfrentar una sociedad machista, donde en la cúspide está el “macho” y por debajo todo está subordinado. Para ser feminista hay que ser de izquierda. Lo veo así porque lo relaciono con la lucha. Lo otro es conformista con lo que hay, que es lo que hace la derecha.
¿Cómo te planteás la militancia a partir de ahora?
Salgo de AXIS, aunque nos debemos aun charlas profundas, pero ahora estoy impulsando una agrupación LGTBI de izquierda y combativa que se llama Stonewall/géneros insumisos y me propongo juntarme con una juventud que comparta estas ideas. Una organización independiente del Estado, por todas las reivindicaciones históricas que quiere opacar el kirchnerismo, que se proponga pelear por trabajo digno, pelear por educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir junto a las mujeres, por una educación científica y laica, abolir la prostitución, contra la Reforma del Código Civil clerical.
La diversidad sexual fue atacada, perseguida. En la dictadura se persiguió la diversidad. Desde antes, desde el `75, también hay que revalorizar esa parte de la historia, porque el respeto a la diversidad es una lucha de derechos humanos también. Falta mucho por hacer. No está reglamentada la Ley de identidad de género, hay provincias que ni están adheridas, se sigue negando el tratamiento hormonal, se medica a quienes van a pedirlo, falta incluir las cirugías de reafirmación sexual también. Una cosa es la ley y otra la realidad.
Ahora nos estamos juntando con gente, hay que difundir la propuesta por todo Mendoza, que sea con el Frente de Izquierda, para que haya un frente diverso. Se que hay una juventud organizada del PTS, aspiro a que sea un movimiento. Se viene el declive del kircherismo... y hay que organizarse por el avance de la derechización y sabemos a dónde no van a ir los recursos económicos si hay que transferir a otros sectores. Hubo ciertos avances en la conquista de derechos, pero hay que seguirla militando, es revolución permanente, porque lo que se gana con lucha se sostiene con lucha. Por esto también voy a ir al acto del PTS del 6 de diciembre a Buenos Aires que va a expresar las luchas actuales en todos los terrenos.