×
×
Red Internacional
lid bot

FESTIVIDAD REACCIONARIA. Toma de Granada: celebración patriotera, rancia y al servicio de la extrema derecha

Como es habitual desde hace más de 500 años, Granada vuelve a conmemorar su conquista por los Reyes Católicos, con un acto ultraconservador, gritos patrióticos y presencia importante de grupos xenófobos.

Jorge Calderón

Jorge Calderón Historiador y Profesor de Secundaria, Zaragoza

Miércoles 4 de enero de 2017

Foto: Twitter

El 2 de Enero de 1492, tras varios meses de duro y asfixiante asedio por parte de las tropas de los Reyes católicos, Granada cayo. El ultimo gobernante musulmán (Boabdil) de la antes todopoderosa Al- Andaluz, rendía su última plaza, la bella ciudad de Granada y su majestuoso conjunto palaciego de la Alhambra.

Hablamos de rendición, porque aunque se hable de “Toma”, la ciudad cayó tras la firma de un pacto de capitulaciones entre los gobernantes cristianos y musulmán.

Pacto, que después, los Reyes católicos incumplieron y miles de granadinos musulmanes fueron expulsados ilegalmente por tener creencias religiosas diferentes u obligados a la conversión forzosa. Tras ellos vinieron los judíos, con lo que se impuso por la fuerza la uniformidad católica en todos los Reinos Hispánicos. Para el que no cumpliera esto, ya estaba la “sangrienta” “Santa Inquisición” para con sus torturas, cárcel o quema publica de los “falsos cristianos” o “herejes” en los llamado “Autos de Fe”, hacer cumplir esa exclusividad católica.

Para engrandecer más el afán de imposición de la fe cristiana, de sus católicas majestades, tras la llegada de Colón a América, ese mismo año, se impuso esta fe a la población nativa de este continente. No importo que para ello hubiera que aniquilar por la fuerza, a través de los malos tratados, enfermedades y los trabajos forzados, al 90% de la población (más de 80 millones de personas).

Celebración Patriota y Xenófoba

Todo esto es lo que celebran en la ciudad de Granada desde 1495. Si el hecho histórico que se conmemora ya es rancio y ultra conservador, la celebración no le va a la zaga.

Empieza con empieza la celebración, en la Catedral de la ciudad, con la entrega del Estandarte real. Más tarde llega la misa y la bendición del Arzobispo a las autoridades. La entrega finaliza con una corona de laurel y un ramo de flores adornado con las banderas de España, Andalucía y Granada ante los féretros de los Reyes Católicos”. El concejal hace la entrega final del Estandarte Real para saludar a la ciudad, preguntado 3 veces al público congregado: ¿Granada Granada, Granada? Estos responden ¿¿Qué? , a lo que el concejal grita. ¡Por los ínclitos Reyes Católicos, ¡Viva España, Viva el Rey, Viva Andalucía y Viva Granada!”. El acto finaliza con un desfile militar de fuerzas armadas y representantes políticos.

Como vemos tanto la “parafernalia” del acto como los gritos simbólicos del mismo son totalmente excluyente y de un patriotismo rancio. Al fin y al cabo, lo que se está conmemorando es el triunfo de un pueblo sobre otro, la idea de acabar con una cultura, en este caso la Islámica.

Todo esto hace que año tras año, este acto sea utilizado por la extrema derecha para mostrar su defensa de la “Patria Española” y su racismo y xenofobia más radical. Como denuncian diferentes colectivos de izquierdas de la ciudad, en declaraciones hechas estos días en diferentes medios de comunicación: “No hay año que no lleguen radicales insultando a los inmigrantes con banderas del aguilucho recreando aquella separación tan grave que hicieron los Católicos en esta ciudad”.

Este año por ejemplo, durante la misa, en la plaza de la Catedral, se congregaron algo menos de un centenar de personas convocadas por grupos de extrema derecha como Alianza Nacional, Falange o Democracia Nacional. Estos han lanzado gritos xenófobos como: "España cristiana, nunca musulmana", intercalados con frecuentes vivas a España.

Frente a ellos, estaba un grupo más numeroso de extrema izquierda, liderados entre otros por “Nación Andaluza”, que gritaban "Nada que celebrar" y otras frases para pedir que la fiesta se sustituya por una dedicada a Mariana Pineda (histórica mártir republicana).

Esta celebración y todo lo que conlleva, no es más que un ejemplo claro del creciente auge de la extrema derecha y el discurso xenófobo anti inmigrantes, sobre todo anti-musulmán. Los constantes atentados perpetrados por terroristas islámicos en Europa son aprovechados por los políticos para acrecentar ese odio. Como decíamos en un artículo anterior, políticos no solo de partidos de extrema derecha, sino también de la derecha tradicional. Refiriéndose a esta celebración, Esperanza Aguirre, una de las figuras históricas del PP, dijo que se trataba de "Un día gloria para las españolas; con el Islam no tendríamos libertad".

Parece que volvemos a los tiempos del Nacionalcatolicismo Franquista, de “España, una Grande y Libre”, “Santiago y cierra España,”. De una historia basada en el Cid Campeador, los Reyes católicos, Carlos I y Felipe II, y por supuesto Franco (como el ultimo “centinela de Occidente”), como grandes defensores de la cristiandad frente a la barbarie islámica.

Por ello hoy más que nunca con el discurso, pero también con la acción debemos hacer frente a esta oleada creciente de islamofobia y xenofobia.