lid bot

FÚTBOL. Torneo femenino de fĂștbol: que la violencia misĂłgina no juegue mĂĄs

Ante un nuevo hecho de violencia machista, las jugadoras dijeron basta y se unieron para crear Futbolistas Unidas Argentinas, el colectivo que sin dudas va a cambiar la historia del fĂștbol femenino: "No vamos a permitir que la violencia sea protagonista. Nuestro juego no es asĂ­".

Leila Grayani @chinagrayani

Miércoles 27 de noviembre de 2019 23:39

Foto: Inés Roy-Lewanowicz.

Otra vez los violentos se llevaron el protagonismo en un partido de fĂștbol, pero en esta oportunidad sucediĂł en el clĂĄsico femenino entre Excursionistas y Defensores de Belgrano por la novena fecha del Torneo Rexona. ClĂĄsico que deberĂ­a haberse disfrutado hasta el Ășltimo minuto, por ser el primero en la era semiprofesional, y que lamentablemente quedĂł opacado por los inadaptados de siempre.

En la previa ya se sentĂ­a que algo no andaba bien. MĂĄs de veinte policĂ­as rodeaban el Coliseo del Bajo Belgrano, algo nunca visto en un partido de fĂștbol femenino. Las tribunas tenĂ­an simpatizantes de ambos equipos. La jueza, MarĂ­a EstefanĂ­a Pinto, dio el pitazo inicial y la pelota comenzĂł a rodar en el clĂĄsico.

“Sos horrible siete, hija de puta, la reconcha de tu madre”, le gritaba un “hincha” local a Mariana Toribio mientras el DragĂłn iba ganando por 1 a 0. “CerrĂĄ el orto, cuatro, sos horrible. Dale, la puta que te pariĂł. CĂĄllate, fea de mierda”, le dijo minutos mĂĄs tarde a Cecilia Ierrobino. Y como no le alcanzĂł se la agarrĂł con la jueza, a quien insultaba cada vez que cobraba una falta. “¿SabĂ©s quĂ© pasa? Yo les grito todo esto porque las desconcentro y las saco de partido, es una estrategia”, confesĂł en voz alta a quienes estaban colgados del alambrado junto a Ă©l.

Fueron noventa minutos de insultos, escupitajos, violencia desmedida. Y bronca. Bronca que manifestaron aquellos y aquellas que no pudieron frenarlo, ni los periodistas que estaban cubriendo el partido, ni las jugadoras que estaban adentro de la cancha, ni los hinchas que solamente querĂ­an disfrutar una tarde de fĂștbol en familia.

Este hecho fue la gota que rebalsó el vaso. Las futbolistas dijeron basta. Se cansaron, y con justa razón. Por todas las veces que las sacaron de las canchas, que las maltrataron y que les negaron sus derechos. “Por este motivo y muchos otros que cotidianamente sufrimos en la práctica de nuestra profesión, decidimos unirnos y manifestarnos en total desacuerdo con que los clubes sigan permitiendo la entrada de esos grupos de ‘hinchas‘ nefastos a nuestros partidos”.

Antonela Tatulli juega en Defensores de Belgrano y estuvo entre las once titulares: “Desde el ‘vamos’ supimos que iba a ser una tarde, como mĂ­nima, extraña. Y digo extraña porque todo lo sucedido es ajeno al fĂștbol femenino que venimos construyendo hace tiempo. Cuando llegamos, bajamos de la combi rodeadas de policĂ­as. ArrancĂł el partido y, en conjunto, el coro de insultos hacia todas las jugadoras (locales y visitantes). Agresiones a nuestro fĂ­sico (gorda, rubia boluda, fea), escupitajos y señas irreproducibles”.

Por su parte, la jugadora de Excursionistas, Johanna Chamorro, en diĂĄlogo con FutFemProf, tambiĂ©n repudiĂł lo sucedido: “En el masculino estĂĄn acostumbrados a un estilo de aliento que no se da en el femenino. Insultar a las jugadoras y denigrarlas no lo comparto. De hecho, cuando saliĂł la 9 (Tatulli), para evitar que la insulten le dije que salga por otro lado”.

El comunicado de las futbolistas es muy claro, no quieren violentos en su fĂștbol, ese que estĂĄn construyendo desde hace años y que poco a poco va ganando terreno en un ĂĄmbito tan machista como el deporte, sobre todo en Argentina, donde las mujeres todavĂ­a tienen que dar explicaciones de por quĂ© corren atrĂĄs de una pelota. Pero no es difĂ­cil de entender, es difĂ­cil de aceptar para quienes piensan que todavĂ­a tienen el poder, como los barras.

Por eso, Laura Ghiglione, jugadora de Defe y abogada, resalta la importancia de la lucha colectiva: “Es fundamental. Si estamos cada una por nuestro lado es difícil que se pueda lograr algo. La unión es necesaria para que las cosas ocurran y para cambiar el ambiente machista en el que vivimos y en el que nos desarrollamos como jugadoras y como mujeres. Por eso celebro la creación de este colectivo y espero que sea el inicio de algo que sea trascendente para todas nosotras”.

Hoy estĂĄn juntas, adentro y afuera de la cancha. Acompañadas por periodistas, abogadas y psicĂłlogas feministas. Trabajando en la construcciĂłn de un fĂștbol disidente, federal y profesional para garantizarles a las mĂĄs pibas un mundo donde jugar a la pelota sea un goce y no un padecimiento.

AsĂ­ fue el partido:

“Creo que el colectivo termina apareciendo como resultado de algo que ya estaba flotando en el aire pero que no habĂ­a tomado forma. Es extremadamente difĂ­cil lograr una Ășnica voz construida sobre muchĂ­simas voluntades, por eso es algo muy lindo que estĂĄ pasando. Hoy, todas las que se cruzan en un cancha se conocen, no solo de enfrentarse en un partido sino tambiĂ©n de compartir vivencias y momentos afuera de una cancha, entonces todo esto hace que el fĂștbol femenino no se termine en la contienda deportiva y en una rivalidad momentĂĄnea por los tres puntos (que desde luego son importantes en esos 90 minutos) sino que el fĂștbol hoy continĂșa despuĂ©s de que el silbatazo suena y se derrama a otros espacios”, expresĂł Gabriela Ceña, la arquera de Platense.

Pensar en un mundo donde “las jugadoras se conocen, dialogan y comparten sus experiencias”, como dice Gabi, es prĂĄcticamente utĂłpico. O lo era. Saber que, ante un episodio de violencia, estas mujeres salen juntas a la calle y alzan la voz demuestra que claramente el fĂștbol no es como nos lo contaron. Ahora son ellas las que escriben esta historia que reciĂ©n arranca. Esta historia que promete ser de las mĂĄs lindas.


                Â