Hablamos con trabajadoras de Malvinas Argentinas que son parte de una franja de la clase obrera a la que las medidas del gobierno para paliar la pandemia no alcanzan.
Jueves 9 de abril de 2020 19:23
Por estos días se espera la llegada de una nueva extensión de la cuarentena obligatoria. Mientras la crisis económica y social se profundiza el gobierno creó el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y un bono para jubilados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) medidas que apuntan a dar una ayuda a los sectores de la economía informal y desocupados.
Esta ayuda resulta en extremo escasa en un contexto dónde ya en febrero la inflación anual acumulada era de 50,3% (según datos del INDEC) y que en el mes siguiente se disparó producto de la pandemia y la especulación empresarial. A este limitante que suponen las medidas tomadas por el gobierno se le suma que muchos sectores quedan por fuera y no llegan a cubrir la canasta familiar.
La Izquierda Diario dialogó con trabajadoras de Malvinas Argentinas que comentaron cómo impactan las medidas en su entorno.
Patricia, trabajadora doméstica, está cumpliendo la cuarentena en su casa, “Afortunadamente” su empleador la registró y le sigue pagando su sueldo, sin embargo ella nos cuenta:
“Me parece que las medidas económicas que tomó el gobierno no son justas (...) 10 mil pesos no alcanzan con los aumentos de precios que desde antes de la cuarentena venimos sufriendo, sin aumento de sueldos”.
"En mi casa mi marido es monotributista y el gobierno no cubre su categoría, es taxista, lo dejan trabajar, pero no hay trabajo".
La situación laboral de su marido repercute negativamente en la economía familiar, al respecto Patricia sostiene:
“A mí, por trabajar en casa de familia, me corresponden los 10 mil pesos, pero, por la categoría de monotributo de mi marido, no me la dan, él no está ganando ni para cubrir los gastos del auto”.
“Monotributo es un trabajo precarizado encubierto. Yo solo trabajo tres días a la semana, no cubro el mes para alimentos y servicios”.
También denuncia que si bien cobran el SUAF (asignación familiar) tiene muchos descuentos.
En cuanto a las medidas sanitarias implementadas por el gobierno, Patricia manifiesta porque las considera insuficientes:
“Las medidas sanitarias que tomó el gobierno me parecen insuficientes ¿De qué nos sirve quedarnos a la mayoría en casa si mi marido está en riesgo de enfermarse y contagiarnos? Tampoco veo un plan económico que implique más dinero para la salud, debería haber plata para prevenir y menos para la gendarmería que en muchos lugares ya hubo abuso de autoridad”.
Por último, relata:
“Por otro lado, Lo de esta semana de las largas colas de jubilados para cobrar, eso fue no cuidar a nuestros jubilados, exponerlos como lo hicieron, creo que ahí se equivocó mucho Fernández”.
Otro testimonio que nos llega es de Sabina, quien hace dos semanas consiguió trabajo en una clínica privada ya que antes de eso trabajaba en negro, ella refiere sobre como los empresarios se aprovechan de esta situación para aumentar sus fortunas:
“La plata no alcanza, los precios están de acuerdo con los aumentos que los grandes empresarios están poniendo, en mi barrio denunciaron al chino varias veces, no lo cerraron, ni lo clausuraron ni le pusieron multa porque ellos no estaban cobrando mal, los supermercados de barrio están cobrando lo que a ellos le cobran los grandes empresarios”.
“El gobierno tiene que atacar a los grandes no a los chicos, a los grandes empresarios nadie los controla.”
También nos llegó la denuncia de una trabajadora desocupada, Patricia, quien nos cuenta su situación:
“Si sos monotributista y está todo parado ¿cómo haces? No trabajas, como los remiseros, los taxistas, está todo parado, y los que van a recibir los 10 mil pesos ¿qué hacen? No alcanza.”
Mientras se destina un monumental subsidio a las empresas para el pago de salarios que es diez veces más que los recursos destinados al IFE y AUH y se desembolsó la semana que terminó U$S 250 millones (en pesos son 16.375 millones) en beneficio de los acreedores de deuda y se comprometen más pagos de deuda para las semanas próximas.
Miles de trabajadoras informales y desocupadas se enfrentan a la odisea de poder sostener la cuarentena en precarias condiciones de vida.
Urgen medidas más estructurales que inviertan las prioridades
Una situación como la actual requiere medidas excepcionales como la condonación de las cuotas del monotributo, de las facturas de luz y gas, el congelamiento de precios al 1 de febrero y un salario de cuarentena de un mínimo de $30.000 todos los meses para todos los trabajadores y trabajadoras sin distinción, que no tuvieran licencias pagas por sus empleadores.
Eso es posible si en vez de priorizar las ganancias empresariales y de los bancos y el pago de la deuda se priorizan a quienes se demuestra con esta pandemia realmente hacen mover el mundo: los y las trabajadoras.
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