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Red Internacional
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POLÍTICA / MUNDO OBRERO. Trabajadores borrados del tercer informe de gobierno

La semana pasada Enrique Peña Nieto presentó su tercer informe de gobierno en 600 páginas, donde destaca las acciones emprendidas para “vivir mejor”. Sin embargo el conjunto de los trabajadores tienen otra realidad.

Camilo Cruz México

Miércoles 9 de septiembre de 2015

Frente a representantes del empresariado, figuras de la iglesia católica, burócratas sindicales e integrantes de los principales partidos del país, el titular del ejecutivo presentó el tercer informe de gobierno. Habló primordialmente de la reforma educativa y de los supuestos logros que de a poco se plasman en la realidad nacional producto de la aprobación de las reformas estructurales.

Se desglosaron diez medidas que emprenderá el gobierno federal para promover la legalidad, el crecimiento económico y combatir la desigualdad.

Sin embargo pese al bombardeo de los spots televisivos, radiofónicos y demás, el informe de gobierno pasó prácticamente desapercibido. Encuestas recientes revelan que solo el 23% de la población sintonizo o se enteró parcialmente de lo que EPN desglosó en su informe.

Y por el contrario, el 70% de la población desconfía del gobierno producto de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán y demás casos de corrupción. Casi el 60% considera que el país atraviesa un proceso de incertidumbre signada por la baja del precio del petróleo y el alza del dólar, el 78% de la población no sabe de las diez propuestas de EPN para la segunda mitad de su sexenio y poco más de la mitad sabe poco o nada del avance de las reformas estructurales.

La realidad de los trabajadores
Lo cierto es que para el 2015 llegamos a la estrepitosa cifra de 55.3 millones de pobres, lo cual es el 46% de la población del país. Dos millones más en comparación con el 2012.

El colapso de los precios del petróleo ha detenido las inversiones por parte del sector privado en la industria petrolera, lo cual ya tiene su correlato en los recortes al gasto público, se ha anunciado un recorte a la educación superior que afecta a las principales casas de estudio (UNAM, IPN, UAM) y no será este al único sector que afecten.

Según think thank casi el 42% de los trabajadores no pueden satisfacer las necesidades básicas con el salario mínimo. En el Distrito Federal, el salario mínimo es de 70.10 pesos diarios, que al mes se traduce en 2 mil 100 pesos. Según el Consejo de Desarrollo social, cualquier persona que tenga ingresos menores a 2 mil 500 pesos es considerada pobre.

Los millones de trabajadores a nivel nacional enfrentan la brutal precarización y flexibilidad laboral producto de las reformas estructurales. Aunado a los crecientes ritmos de producción y las horas extras que el patrón no paga.

La juventud se enfrenta a un panorama signado por la imposibilidad de acceder a la universidad que, por ejemplo, en el caso de la UNAM solo recibió al 9% de los aspirantes y por otro lado enfrenta contrataciones temporales, sin derecho a generar antigüedad y con un salario que no alcanza ni para la canasta básica.

Cuestión que contrasta con los enormes salarios que ganan los legisladores, gobernantes y demás funcionarios públicos. Si un joven trabajara bajo sueldo mínimo los 365 días del año sin descanso, se le pagaría 25 mil 500 pesos. Un diputado gana mensualmente 51 mil 766 pesos.

Una alternativa para los trabajadores
En la primera sesión de la 63 legislatura, la bancada del MORENA presentó una iniciativa para reducir a la mitad el salario del presidente, legisladores, gobernantes y demás funcionarios públicos, así como suspender las pensiones vitalicias a expresidentes. Lo cual, según el MORENA, generaría un ahorro por 450 mil millones de pesos que se propone sean utilizados en salud, educación y en inversión productiva.

Si bien la propuesta es progresiva, no lleva detrás puntos claves para enfrentar no solo los enormes sueldos de diputados y senadores, sino la perpetración de la explotación de los trabajadores.

Se tiene la intención de invertir el sobrante al sector salud y a la educación, pero no se plantea nada sobre las extenuantes jornadas laborales en los hospitales, la represión por parte de la burocracia sindical a quienes se organizan y los sueldos bajos que percibe la mayoría del personal. Mismo caso en el sector educativo.

Para enfrentar la carestía de la vida no solo basta con reducir los sueldos de los funcionarios públicos y navegar hacia las elecciones presidenciales del 2018 con la promesa que mediante la resistencia civil pacífica y el voto a MORENA se van a echar abajo el conjunto de las reformas estructurales y a recuperar el petróleo.

Para enfrentar verdaderamente la carestía de la vida es necesario levantar un programa que se plantee la necesidad de un aumento salarial de emergencia y una escala móvil de salarios de acuerdo al aumento de la canasta básica, la renacionalización del petróleo bajo control de sus trabajadores y sin indemnización para las grandes trasnacionales, la nacionalización de la banca y el no pago de la deuda externa. Este programa tiene que ir de la mano del desarrollo de la organización de los trabajadores y la movilización en las calles.

Los trabajadores y la juventud que hoy ven a MORENA como una opción viable, tienen un acierto en ver la necesidad de una alternativa política frente a los partidos patronales, sin embargo la dirección y el programa del MORENA es incapaz de llevar hasta el final las demandas del conjunto de los trabajadores.

Es necesario levantar una alternativa política del conjunto de los trabajadores, las mujeres y la juventud, independiente de los partidos patronales. Un ejemplo de ello es el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), que desde Argentina es un gran referente a nivel internacional de cómo enfrentar a los patrones, al imperialismo y a la burocracia sindical.

Los diputados del Partido de los Trabajadores Socialistas en el FIT ponen las bancas en la legislatura al servicio de la lucha de los trabajadores, denunciando la complicidad del gobierno con los patrones y la burocracia sindical, ganando lo mismo que un maestro y donando el resto de su sueldo a fondos de lucha. Sus listas están llenas de mujeres y obreros dispuestos a levantar las demandas de los trabajadores.

Para enfrentar a las reformas estructurales, los sueldos de hambre, la precarización laboral y evitar que la crisis la paguemos los de abajo, es necesario levantar una herramienta política propia de los trabajadores.