El pasado lunes 27/4 los trabajadores y trabajadoras de la Mercerdes-Benz en la planta de San Bernardo do Campo, luego de la movilización a Brasilia y la ocupación de los ingresos a la fábrica, resolvieron en asamblea poner fin a la huelga.
Jueves 30 de abril de 2015
El fin de la huelga llega luego del acuerdo firmado entre la empresa y el sindicato que prolonga la modalidad de lay-off (suspensión del contrato temporario con remuneración) hasta el próximo 15 de junio y la apertura de un nuevo Plan de Retiros Voluntarios (PDV) hasta el 15 de mayo. Un escenario que confirma que los 500 despidos anunciados por la Red Globo se efectuarán por la vía de los PDVs.
La justificativa de la patronal para los despidos es que los negocios marchan mal. La producción del mes se acumuló y llegó la hora de aumentar la productividad. Como afirman los obreros de la fábrica, “es el capitalismo, compitiendo para ganar más dinero”.
Los 270 despidos en enero, en esta misma planta pasaron desapercibidos por el triunfo de los trabajadores de la Volkswagen, que enfrentó 800 despidos. Con este nuevo acuerdo, a pesar de la cortina de humo, nuevamente la patronal sale ganando y los trabajadores perdiendo. Volverán los asedios y la imposición de “retiros voluntarios”, combinado con mantener a 750 trabajadores alejados de sus puestos de trabajo, entre ellos 250 con deficiencias físicas, que a pesar de que la empresa los haya contratado fingiendo una política de inclusión para garantizarse la exención de impuestos, en la primera oportunidad son arrojados fuera de la fábrica.
Dilma asumió con un discurso de garantía de los derechos y la estabilidad del empleo. Sin embargo, no solo aprobó Medidas Provisorias (decretos) 664 y 665 como también será en su gobierno en crisis la que aprobará el PL4330 de tercerización, una modalidad que afecta a los trabajadores de la Mercedes.
La disposición de lucha de los trabajadores quedó clara en diversas acciones y en la ocupación de los ingresos a la fábrica donde se producen los 3 turnos rotativos. Aun no hay una estrategia de unidad entre los que poseen relativa estabilidad y los que están expuestos a despidos inmediatos. La huelga de Mercedes Benz demuestra una vez más que es necesario superar la política de la actual dirección del sindicato para enfrentar los despidos patronales y las medidas de ajuste del gobierno nacional.