A días de realizarse una nueva marcha por el día internacional de la mujer trabajadora, tenemos la oportunidad de salir en defensa de nuestro trabajo, donde hay alta composición femenina. Además es la oportunidad de solidarizar con las luchas de colegas de Antofagasta, exigiendo el derecho a tener a trabajo estable; y de Barrancas en Santiago, donde se paralizó por masivas deudas de los municipios.

María Isabel Martínez Dirigente del Colegio de Profesores, Comunal Lo Espejo y militante de Nuestra Clase
Martes 6 de marzo de 2018

En los días previos al 8 de marzo, fecha donde se conmemora a las mujeres trabajadoras que lucharon por reducir la jornada laboral, obtener garantías mínimas en sus derechos, los profesores nos vemos ante un escenario que pareciera tender a agitarse, luego de un año con hitos en que la dirigencia del Frente Amplio con Mario Aguilar a la cabeza hizo ruido, pero no movilizó.
Hoy el escenario es distinto pues comenzamos el año escolar sin las y los colegas de Barrancas (Cerro Navia, Pudahuel y Lo Prado) debido a que resolvieron paralizar, como se previó, en el proceso de “desmunicipalización". En este no se logró cubrir las deudas previsionales o salariales que mantenían los municipios con sus trabajadores antes de pasar al Estado, las cuales hoy se están desconociendo, generando con ello una nueva deuda histórica.
Por otro lado, es preciso recordar que la implementación de la ley NEP, junto a la carrera docente no están exentas de polémica. Existe detrás el antecedente del profesorado en la calle y también el de la cocina de Gajardo, quien pactaba entre cuatro paredes con la NM.
El contexto actual no es para confiar en que las autoridades darán salida al conflicto sólo por voluntad propia en negociaciones por arriba. Debemos salir a luchar por nuestros derechos, y el próximo jueves tenemos la oportunidad de unir la lucha de las mujeres trabajadoras, con las de docentes, donde las mujeres ocupan un lugar importante. Es deber del Colegio de Profesores y su dirección nacional convocar a manifestarnos el próximo 8 de marzo.
Es bien sabido que la educación es una rama altamente feminizada, pues se estima que en un 70.8% la componen mujeres. Mientras que la participación masculina corresponde al 29.2% (Según fuentes del INE 2015).
Existe una relación entre el rol de la mujer, en torno a las labores domésticas y el cuidado de niños y ancianos, que la sitúan más afín con la educación, en cuanto a cuidados respecta. Estas labores generalmente son vistas como “menores”, reducidas en su importancia o impacto social. Cuando no, invisibilizadas.
El trabajo en educación consta de una gran responsabilidad social, pues se está en contacto directo con niños y apoderados. Es en el aula y en los pasillos de las escuelas, liceos y colegios, donde se modelan y moldean a nuestras y nuestros jóvenes, niños y niñas. Somos los trabajadores de la educación quienes forjamos las premisas sociales que llevarán adelante los nuevos sujetos, o actores sociales.
Así mismo, es más específico el rol que las mujeres hemos tomado en los últimos años, haciéndonos visibles como sujetas de transformación. Haciéndonos viables para otra vida, para otro orden. Donde la opresión y represión doméstica, sexual y laboral va tornándose cada vez como algo más impensable y hasta aberrante.
El trabajo doméstico, el abuso, la violencia machista, sexual, psicológica y emocional. Feminicidios. Falta de derechos sexuales y reproductivos, educación sexista, o problemas en torno a la brecha salarial y derecho a sala cuna. Son conflictos de la mujer que se han visibilizado al calor de un re surgimiento del movimiento feminista.
Problemáticas que solo pueden ser abordadas, desde los ojos y la auto organización de las mujeres. Ahí donde se suceden, en los espacios de participación. Lugar de trabajo, lugares de estudio.
Es por esto que consideramos necesario levantar comisiones de mujeres en todos los lugares de trabajo y estudio, donde las mujeres puedan abordar de manera específica las problemáticas que nos acosan.
Sin duda alguna, las trabajadoras de la educación debemos avanzar a auto organizarnos, a levantar espacios donde desarrollarnos políticamente y luchar “por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres” (Rosa Luxemburgo).
Por todo esto, desde Nuestra Clase y Pan y Rosas invitamos a todos y todas las docentes a protagonizar la marcha en una gran columna y solidarizando abiertamente con los colegas de Barrancas, mostrando que no están solos ¡Te esperamos este 8 de marzo en las calles!

Nuestra Clase
Somos la agrupación de trabajadores de la educación Nuestra Clase, de Chile. Quienes conformamos esta agrupación somos compañeras y compañeros independientes y militantes del PTR