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Red Internacional
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MERCADO DE TRABAJO. Trabajos sin rosas para las mujeres: precarización y menores salarios

Millones de mujeres se incorporaron al mundo laboral, pero los trabajos se caracterizan por ser más precarios, por cobrar menores salarios. La desigualdad profundiza la opresión de las mujeres.

Mónica Arancibia

Mónica Arancibia @monidi12

Domingo 4 de marzo de 2018 14:02

“La maquinaria, al hacer inútil la fuerza del músculo, permite emplear obreros sin fuerza muscular o sin un desarrollo físico completo, que posean, en cambio, una gran flexibilidad en sus miembros. El trabajo de la mujer y del niño fue el primer grito de la aplicación capitalista de la maquinaria. De este modo, aquel instrumento gigantesco creado para eliminar trabajo y obreros, se convertía inmediatamente en medio de multiplicación del número de asalariados, colocando a todos los individuos de la familia obrera, sin distinción de edad ni sexo, bajo la dependencia inmediata del capital”. El Capital, Marx.

Las mujeres a lo largo de los años ingresaron al mercado de trabajo, aumentó la feminización de la fuerza de trabajo, pero como sucede en otros ámbitos este no es un mundo de igualdad.

Precarización laboral, diferencias salariales con respecto a sus compañeros, empleos que se caracterizan por reproducir tareas del cuidado que realizan las mujeres en sus hogares son algunas de las aristas que se repiten y agudizan las condiciones de opresión de las mujeres.

Posibilidades de conseguir un empleo y desocupación

En una sociedad donde aún las tareas domésticas, la crianza de los niños descansa centralmente sobre las mujeres tiene su expresión en el trabajo. Estas tareas obligan a buscar empleos con flexibilidad horaria y con permisos como licencias cuando los hijos se enferman, motivos que también utilizan los empresarios para despedir cuando ajustan.

Las mujeres tienen menos chances que los hombres de participar en el mercado de trabajo. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2017 la tasa de actividad (mide el nivel de actividad en el empleo) de las mujeres a nivel mundial se ubicó en 49,4 %, es decir, 26,7 puntos porcentuales menos que la tasa de actividad de los hombres.

La desocupación es otra variable que muestra diferencias. En 2017, la tasa mundial de desempleo entre las mujeres fue del 6,2 % (OIT), se observa una brecha de 0,7 puntos porcentuales respecto del desempleo de los hombres (5,5 %).

En los Estados Árabes y en África del Norte, las tasas de desempleo entre las mujeres son mayores al 20 %, representa más del doble que las tasas de los hombres.

Salarios bajos

Las mujeres cobran salarios menores que sus compañeros hombres. En la actualidad, la brecha salarial global se sitúa en 23 %.

Según un informe de la OIT, las brechas de género entre las remuneraciones por hora llegan al 40 % en algunos países. Esto significa que la remuneración por hora de las mujeres llega a corresponder al 60 % de la remuneración por hora de los hombres.

Según un informe de Oxfam, en el Sur de Asia y en África Subsahariana, la brecha salarial es más elevada porque las mujeres se concentran en sectores mal pagos como agrícola e informal. No incide únicamente el género, por ejemplo en América Latina, la brecha salarial es mucho mayor en el caso de las mujeres indígenas.

En los países centrales también se refleja diferencia salarial. En Reino Unido por ejemplo, las mujeres perciben menos que los hombres en el 90 % de los sectores.

Según el Foro Económico Mundial, al ritmo actual la brecha económica de género en el trabajo, si se considera tanto las diferencias en salarios como en oportunidades de empleo, tardará en cerrarse 217 años.

Precarización y empleo “de mujeres”

Según la OIT, más del 42 % de los trabajadores en todo el mundo tienen un empleo vulnerable, lo cual significa que “son trabajadores por cuenta propia o trabajadores familiares no remunerados. Este grupo tiene más probabilidades de: recibir una remuneración reducida; trabajar sin contrato o con contratos que les brindan poca protección; tener protección o apoyo laborales reducidos o inexistentes; tener un empleo informal; tener acceso limitado a sistemas de protección social; y vivir en la pobreza”.

En el caso de las mujeres con empleo vulnerable asciende a 43,3 %. A nivel mundial, el 14,9 % de las mujeres con empleo son trabajadoras familiares no remuneradas, mientras que sólo el 5,5 % de los hombres forman parte de este grupo.

En el mundo, la participación de las mujeres en el mercado de trabajo formal es un 26 % más baja que la de los hombres, según Oxfam.

Por su parte, existe una división entre trabajos que reúnen en su mayoría a mujeres. A nivel mundial, un estudio de la OIT observó que en los sectores de la educación, la salud y el trabajo social hay concentraciones más elevadas de mujeres, seguidos del comercio mayorista y el comercio minorista.

Mujeres trabajadoras de pie

Las mujeres trabajadoras pertenecen a uno de los sectores más explotados de la clase obrera mundial. La opresión que viven las mujeres se agudiza para las mujeres migrantes, las mujeres negras, de los pueblos originarios. Las mujeres lesbianas y transexuales también son discriminadas laboralmente.

La desigualdad que viven las mujeres en los puestos de trabajo fue disparador de luchas y organización, las trabajadoras conquistaron mejores condiciones laborales a lo largo de la historia.

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Por eso, este 8 de marzo una vez más sobran los motivos para parar en todo el mundo. Es necesario exigir a las centrales sindicales que convoquen a un paro activo para terminar con el trabajo precario, exigir el pase a planta permanente y la efectivización de todas las trabajadoras y trabajadores. Hay que pelear por la igualdad de oportunidades en la capacitación y el empleo. A igual trabajo, iguales condiciones, derechos y salario.

Ante la mayor desocupación que afecta más a las mujeres, las que trabajan horas de más, hay que reducir la jornada laboral a 6 horas, 5 días de la semana, con el mismo salario y repartir de las horas de trabajo entre ocupadas/os y desocupadas/os.

¡Este 8 de marzo hay que volver a salir a las calles por nuestros derechos!

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Mónica Arancibia

Nacida en Bs. As. en 1984. Es economista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas. Coedita la sección de Economía de La Izquierda Diario.

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