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ENTRE EL 2001 Y LO QUE VENDRÁ. Tras las PASO, un debate en la izquierda

En una charla organizada en el hotel BAUEN estuvieron Christian Castillo (PTS), Gabriel Solano (PO), Luis Zamora (AyL) y Claudio Lozano (FP). El Frente de Izquierda en el centro de la escena.

Daniel Satur

Daniel Satur @saturnetroc

Viernes 21 de agosto de 2015

Fotografía:Jav Ch/Enfoque Rojo

Fotografía:Jav Ch/Enfoque Rojo

Bajo el título “¿Qué nos pasó? De la irrupción de 2001 a la encerrona de 2015”, entre el miércoles y el jueves se desarrollaron las jornadas de reflexión y discusión en el hotel recuperado BAUEN, con cuatro charlas debate.

Las jornadas estuvieron organizadas por el Instituto Pensamiento y Políticas Públicas, la Fundación Centro Psicoanalítico Argentino y en Centro de Estudios para el Cambio Social. Y los participantes de las charlas fueron entre otros Horacio González, Eduardo Grüner, Nora Cortiñas, Patricia Walsh, Christian Castillo, Diego Genoud, Eduardo Anguita, Mario Santucho, Gabriel Solano y Luis Zamora.

La última de las mesas estuvo integrada por Luis Zamora (Autodeterminación y Libertad), Claudio Lozano (Frente Popular), Gabriel Solano (PO) y Christian Castillo (PTS). Era la primera ocasión después de las PASO del 9 de agosto en que se producía un encuentro público entre estos importantes referentes políticos de la izquierda, incluyendo a las dos fuerzas que disputaron la interna en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores.

Los cuatro panelistas acordaron en que lo sucedido el 19 y 20 de diciembre de 2001 cambió la relación de fuerzas entre las clases dominantes y el pueblo trabajador. Y a su vez coincidieron en plantear que estamos asistiendo a los momentos finales de la experiencia kirchnerista como respuesta de las mismas clases dominantes a ese proceso popular que cuestionó las bases de dominación y de representación política.

“El argentinazo puso en debate estategias”

Comenzó la charla Gabriel Solano, dirigente del Partido Obrero y candidato a diputado nacional de la Ciudad de Buenos Aires por el FIT. Destacó que “el 2001 fue una bancarrota capitalista muy fuerte del país” y que como subproducto de ella emergió el “movimiento piquetero, que fue una respuesta original de los trabajadores argentinos frente a una desocupación que al final de los 90 fue impresionante y afectaba a millones”. A su vez afirmó que el movimiento popular que se levantó contra De la Rúa tuvo sus límites, al punto que una parte de él terminó siendo cooptado por el poder político que sobrevino, ayudado por un contexto internacional en el que la economía pudo crecer a costa de la devaluación que abarató la fuerza de trabajo y del aprovechamiento de la capacidad ociosa industrial heredada.

Desde el punto de vista político, para Solano “el argentinazo puso en debate las estrategias”, donde una parte de la izquierda terminó cooptada por el kirchnerismo, otra empalmó luego con la oposición capitalista y otra se mantuvo independiente. En ese marco planteó que hoy el Frente de Izquierda expresa a ese sector que se abrió un camino diferente y que hoy se encuentra peleando contra la burocracia sindical, sostenida por el gobierno. “De acá en más queda perseverar en esa orientación”, afirmó, “peleando cotidianamente por expulsar a la burocracia sindical y recuperar los sindicatos como instancia de lucha”.

Y en ese sentido “la pelea en las elecciones está subordinada a esa otra pelea. Porque cuando el Frente de Izquierda va a las elecciones va con la finalidad de dividir a los trabajadores de los capitalistas. Por eso es importante que la izquierda vaya unida a las elecciones, como un bloque único, para no confundir a la gente con nuestras divergencias y mostrar que nuestra lucha fundamental es contra los partidos de la explotación y de la opresión”.

“Argentina vuelve después de 14 años a una situación de bancarrota económica que va a producir grandes jornadas de movilización y de lucha, y el desafío de la izquierda es enfrentar esta situación habiendo superado los defectos que tuvo en el año 2001-2002”, dijo Solano y concluyó afirmando que “El Frente de Izquierda tiene los ejes de agrupamiento fundamental en ese aspecto: la independencia frente al Estado y todas las variantes capitalistas, la preeminencia de la lucha de clases como principio fundamental y la pelea por un gobierno de los trabajadores”.

“Arranca un nuevo ciclo de gobernabilidad inestable”

La intervención de Claudio Lozano se basó en destacar, citando a Gramsci, la crisis de hegemonía vivida en 2001 y las diferentes experiencias de las que él y la CTA que integró desde su fundación formaron parte. “Fuimos fundantes de experiencias del progresismo en todos estos años, como Proyecto Sur, el Frente Amplio Progresista y hoy el Frente Popular”, destacando que en algunas de ellas tuvieron “éxitos políticos y también fracasos políticos”.
Lozano remarcó que hoy estamos en un fin de ciclo, el de la restitución de la gobernabilidad, y que arranca un nuevo ciclo de gobernabilidad inestable y deslegitimada, con menor capacidad de satisfacer las demandas populares.

En un sentido programático, Lozano planteó que “no alcanza con la cultura de la izquierda en Argentina” y que su orientación y propuesta política se basa en la “radicalización de la democracia”.

“El gran desafío quedó pendiente”

Luis Zamora intervino enumerando las claves económicas y sociales que llevaron a la debacle institucional en 2001, donde en las jornadas de diciembre finalmente se produjo una “irrupción, una explosión y un nacimiento a la vida política argentina de quienes protagonizaron esa formidable rebelión popular”. Destacó que en ese proceso se dio “un triunfo de los de abajo, sin organización alguna, que resistieron al poder que asesinó a 40 personas y que incluso muchos de ellos habían votado a ese mismo gobierno que bajaron”.

En ese marco, el proceso encarado por el kirchnerismo se basó en condiciones excepcionales a nivel económico y en “pescar” el grito popular del 2001 en términos de derechos humanos, de rechazo al FMI, a las privatizaciones y a todo lo sucedido previamente.

Hacia lo que viene, Zamora destacó que hay miles y miles de jóvenes que en estos años consiguieron trabajo como consecuencia del proceso económico comandado por el kirchnerismo, pero que “no respetan a la burocracia sindical, no dan la vida por Perón, ni por Cristina Kirchner ni mucho menos por Scioli”. Concluyó reflexionando que “el gran desafío del 2001 quedó pendiente y el futuro está abierto. Viene un proceso apasionante”.

Castillo: “No se puede entender la formación del FIT sin la lucha del movimiento obrero bajo el kirchnerismo”

El último turno fue para Christian Castillo, el dirigente nacional del PTS, diputado de la Provincia de Buenos Aires (mandato cumplido) y candidato a diputado nacional por la misma provincia en la lista del Frente de Izquierda. Comenzó afirmando que los ciclos políticos vividos en Argentina siempre fueron parte de ciclos más generales a nivel latinoamericano e incluso mundial. En ese sentido el 2001 argentino fue parte de la crisis del ciclo neoliberal a nivel latinoamericano, con grandes puebladas y rebeliones en Bolivia, Ecuador, México y otros países. En ese sentido, tomó lo dicho por sus antecesores planteando que “fue una bancarrota capitalista” que no está reñida con una “crisis orgánica, combinación de una catástrofe económica, pérdida de autoridad del Estado en su conjunto y rebelión popular”.

Destacó a su vez la serie de rebeliones populares y resistencias desarrolladas en los años previos, “una acumulación de experiencias de lucha y organización que se expresaron condensadas en ese momento de crisis aguda”. Desde el santiagueñazo de 1993 hasta la recuperación de fábricas previas a diciembre de 2001, con Zanon, Brukman y otras tantos ejemplos en todo el país, pasando por las asambleas populares de desocupados en Cutral Co. Y a su vez los siete paros generales bajo el gobierno de la Alianza, en los que confluyeron sindicatos y movimientos de desocupados.

Pero a su vez remarcó que “a diciembre de 2001 llegamos con un nivel de derrota muy fuerte de la vanguardia obrera. No quedaban casi militantes de izquierda en las fábricas, habían sido barridos en los 90”. En ese sentido se pudo voltear a un gobierno pero no había fuerza social para poder ser alternativa de poder. Incluso la mayoría del movimiento obrero industrial terminó siendo base de la política devaluacionista de Moyano, que jugó para la fracción capitalista representada por Duhalde, sellando un pacto social que se extendió con el kirchnerismo en sus primeros años.

Sobre lo que sobrevino después Castillo remarcó que en poco tiempo, en junio de 2002, comenzó la recuperación económica, en un proceso que comenzó con Duhalde y Lavagna y se extendió con Kirchner. En ese marco, la debilidad de los de abajo y la recuperación capitalista casi inmediata permitió que la situación no fuera explosiva y que surja el kirchnerismo, “apoyado en tres patas claves: gran parte del aparato peronista reconvertido discursivamente, una fracción de la burocracia sindical y un sector cooptado del progresismo”. Eso, afirmó, le permitió al gobierno buscar bastardear permanentemente las banderas de la izquierda mientras no dudó en reprimir brutalmente a la vanguardia obrera en todos estos años. Vanguardia a la que el kirchnerismo reconoce como un enemigo de primer orden.

“En el 2001 nosotros hablábamos desde una vanguardia obrera que en gran medida existía muy limitadamente en las fábricas. Pero hoy existe una vanguardia obrera que se reúne, lucha, delibera y está construyendo una identidad política de izquierda, alternativa a la dirección burguesa del peronismo”. Así resumió el dirigente del PTS el proceso vivido en estos años por una importante franja de la clase trabajadora, con gran presencia de jóvenes luchadores, que “en las mismas fábricas donde se hizo el genocidio para liquidar a la vanguardia de los 70 empieza a conquistar delegados y comisiones internas que le disputan el poder a la burocracia. Y esa es una realidad enorme en Argentina”.

“No se puede entender ni la formación del Frente de Izquierda, ni por qué logró destacar entre el resto de las corrientes políticas, sin la lucha persistente y resistente del movimiento obrero bajo el kirchnerismo”, destacó Castillo. Y en ese sentido planteó que si la recesión avanza y empiezan a cerrar fábricas se volverán a ocupar fábricas (como hoy lo hacen en MadyGraf y Worldcolor), si crece la desocupación surgirán nuevos movimientos de desocupados y si hay mayor crisis de los de arriba surgirán nuevas experiencias de democracia directa. “Son experiencias acumuladas, que las han desviado pero no las han derrotado en las calles. Y ese es el gran problema que tiene cualquiera de los que vengan a aplicar el ajuste”, sentenció.

Para finalizar, el candidato a diputado nacional del Frente de Izquierda remarcó que “en las próximas elecciones de octubre no es secundario cuánto va a sacar la única fuerza política que va a levantar una perspectiva antimperialista, anticapitalista y socialista de defensa de los intereses de los trabajadores. No es lo mismo si la fórmula de Nicolás del Caño-Myriam Bregman saca un millón y medio o dos millones de votos contra los candidatos del ajuste y el Frente de Izquierda consigue nuevos diputados. Eso sería mostrar una gran voluntad de resistencia.”

En ese sentido, mirando a sus compañeros de panel, planteó que “lo mínimo que hay que exigir a toda fuerza que no esté con los candidatos del ajuste es un pronunciamiento inequívoco de que va a apoyar a la única fuerza de las seis que hay que defiende los intereses de los trabajadores. Esperamos eso por parte de los compañeros del Frente Popular y de Autodeterminación y Libertad.”

“Las batallas se dan en todos los terrenos, y el electoral es uno de ellos. Para todo el que lucha no es lo mismo que haya o que no haya diputados de izquierda que estén en las luchas y en los parlamentos denuncien y den batalla”, concluyó.

Finalizada la ronda de intervenciones, pidió la palabra Patricia Walsh, quien estaba presente entre el público. La referente de los derechos humanos que participó en las PASO en las listas del Frente Popular, hizo público su voto en octubre para el Frente de Izquierda y de los Trabajadores.


Daniel Satur

Nació en La Plata en 1975. Trabajó en diferentes oficios (tornero, librero, técnico de TV por cable, tapicero y vendedor de varias cosas, desde planes de salud a pastelitos calientes). Estudió periodismo en la UNLP. Ejerce el violento oficio como editor y cronista de La Izquierda Diario. Milita hace más de dos décadas en el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) | IG @saturdaniel X @saturnetroc

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