Navegando por Instagram, la semana pasada me encontré con la etiqueta del Día del amor propio. Independientemente de qué tanto reconocimiento tenga esa supuesta fecha me pareció importante dedicar un momento a pensar qué significa este concepto.
Viernes 3 de mayo de 2024

Hoy en día en redes sociales encontramos miles de influencers y profesionales predicando la idea del amor propio como una alternativa para afrontar o ayudar a paliar, diferentes problemas de salud mental que en el último tiempo se han agravado y son moneda corriente entre les trabajadores y sectores oprimidos.
Vivimos en un sistema ultracompetitivo como es el capitalismo, donde solo una pequeña minoría es considerada de utilidad mientras que las grandes mayorías son descartadas o consideradas de segunda. Frente a esto, la idea del respeto y amor por une misme es una herramienta imprescindible para preservar nuestra integridad física y mental.
Pero, ¿Hay un solo tipo de amor propio?
Muchos de estos influencers a la vez que fomentan el amor propio, formulan una especie de culpabilización de aquellas personas con actitudes individualistas o narcisitas, llegando a las terribles y conocidas calificaciones de personas tóxicas. El problema aquí es entender en qué punto alguien se ama a sí misme o se vuelve un individualista tóxico, y desde qué punto de vista consideramos eso.
Como si fuese una responsabilidad enteramente individual el tener que alcanzar este equilibrio inestable, estos voceros ignoran o dejan pasar en qué contexto una persona debe amarse a sí misma. ¿Es la misma la situación la de un trabajador que debe realizar 10 o 12 horas diarias para llegar a fin de mes que la de un jefe con jerarquía en una empresa? Practicar el amor propio incluye poder cuidarnos fisica como mentalemente: ir al psicologo, al gimnasio, alimentarnos bien, tener momentos de ocio, etc. ¿De dónde sacamos el tiempo para hacer todo eso les trabajadores? Si amarse a une misme significa pensar en el beneficio propio, ¿Dónde está el límite donde une se cuida a une misme o se vuelve un individualista tóxico? Desde pequeños y en cada lugar de trabajo se nos inculca que hay que ser el mejor; para sobrevivir a veces hay que dejar de pensar en el de al lado, pisar cabezas, etc. ¿Cómo logramos obtener el tiempo y recursos necesarios para querenos a nosotres mismes sin ser unos narcisistas desalmados?
Estas lógicas ignoran la precariedad, la violencia, el racismo, las desigualdades de género; en resumen, ignoran la realidad material e historica de los problemas que nos atraviesan. Ignoran que vivimos en un sistema capitalista.
Necesitamos tener amor propio, es cierto, pero ¿Cuál es el tipo que necesitamos? Para la clase obrera, este amor propio no debe ser el mismo que tienen quienes nos explotan. Nos enfrentamos a una clase que se nos opone diametralmente, que busca beneficiarse a costa de nuestro trabajo y nuestras vidas, y esa es la burguesía.
Para empezar a querernos a nosotres mismes, tenemos que empezar a tener claro quienes son aquellos que no nos quieren; que se benefician más en la medida en que nuestra vida es más miserable. Practicar el amor propio desde una mirada socialista y revolucionaria implica pensar quienes son nuestros enemigos, cómo actúan y cómo enfrentarlos. Practicar el amor propio es organizarse con los aliados de uno, buscando mejorar nuestra integridad fisica y mental, sin idealizar, llevándo esta practica a la cotidianeidad.
Los explotados y oprimidos no nos resignamos a tener una vida de miseria. Nos amamos a nosotres mismes y la historia lo demuestra. Porque desde el surgimiento de la clase trabajadora hasta hoy, nos organizamos para trabajar menos y vivir más, formamos asambleas y coordinadoras para no aislarnos unes de otres, formamos cajas de resistencia y hasta barricadas para defendernos. Creamos espacios de cultura y estudio para nutrirnos como seres humanos, pero a la vez para organizarnos contra este sistema. Un sistema que busca aislarnos, hacernos cada vez mas narcisistas, insegures de nosotres mismes y cosificades.
Quienes buscamos nuestra emancipación y nos esforzamos día a día por tener una vida que merezca ser vivida, podemos empezar a hablar menos de amor propio y empezar a hablar más de solidaridad de clase.