Hoy el Tribunal Constitucional acogió a trámite la nueva arremetida anti-sindical de la derecha.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Jueves 14 de abril de 2016
El requerimiento: lo que quiere eliminar la derecha
Tras la aprobación en el Parlamento, la derecha continuó su arremetida anti-sindical, recurriendo al Tribunal Constitucional (TC), una de las herramientas más anti-democráticas de uso activo desde el fin de la dictadura, y en especial en este segundo Gobierno de Bachelet.
El requerimiento en una hipócrita defensa de la libertad de los trabajadores y una real defensa de los empresarios, cuestiona cuatro puntos:
1) La titularidad sindical, cuestionando que se prohíba la formación de grupos negociadores.
2) La posibilidad de negociación interempresas, porque abriría las puertas a la negociación ramal.
3) El derecho a la información, porque la posibilidad de que el sindicato acceda a las planillas de sueldos atentaría contra el secreto de los datos personales.
4) La prohibición de extensión de beneficios, porque limitaría la libertad del empresario.
De acogerse, no quedaría nada. ¿Por qué?
El parlamento: lo que logró eliminar el Gobierno
Porque el Gobierno con su reforma eliminó, ni siquiera discutiéndolo, la negociación por rama. Limitó el derecho efectivo a huelga, quitándolo con el “fin del reemplazo en huelga” y posibilitándolo con las “adecuaciones necesarias” y los “servicios mínimos”. Limitó el fortalecimiento sindical, dándole la titularidad, pero quitándole con las exigencias de quórums. Criminaliza de otro modo la huelga, porque no impuso el calificativo de “pacífico”, pero sí lo pone bajo la amenaza de “prácticas desleales”, además de poder sancionar con multar a los trabajadores que realicen bloqueos u ocupaciones de los lugares de trabajo. Además, permitió la flexibilidad (adaptabilidad).
El resultado total, es que pareciera una división de tareas: la centroizquierda de la Nueva Mayoría, quitó unas cosas, y ahora la derecha va por otras.
¿Pero lo logrará?
El escenario en el TC
En el Tribunal Constitucional tiene mayoría la derecha. Se parte con un escenario difícil.
Lo que se prevé, de todos modos, es un resultado dispar, es decir, que algunos puntos se apruebe el rechazo (como la titularidad sindical), otros se rechace (como la negociación interempresa, porque al final no es tal), y los otros dos queden al mejor postor.
Aunque cada coalición está presentando sus abogados, no se va a resolver con argumentos, sino con negociación política, pero entre ellos.
Porque la dirigencia de la CUT descartó la movilización, como lo hizo durante los largos meses de tramitación legislativa, excepto el muy tardío Paro Nacional del 22 de marzo. “Es que la dirigencia de la Nueva Mayoría en la CUT eligió el camino del lobby parlamentario que nos llevó a un callejón sin salida”, declaró William Muñoz, dirigente sindical de Alternativa Obrera. Y agregó que hay otro camino, posible y necesario: “Que la CUT rompa con el Gobierno, más encima ahora Bárbara Figueroa dijo que recurrirá a la Organización Internacional de Trabajadores (OIT), mientras que Atacama es un ejemplo de que los trabajadores mostramos nuestra fuerza cuando nos movilizamos”.
Tras acogerse a trámite, los próximos pasos serán, el martes 19, definir si se acoge la admisibilidad del requerimiento, de ser así, se pasará a las audiencias públicas para después tomar su resolución.