Durante una cena en Nueva York con presidentes latinoamericanos, a la par de la Asamblea General de la ONU, Trump volvió a amenazar a Venezuela con más medidas políticas y económicas.
Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon
Martes 19 de septiembre de 2017
Fotografía: Reuters
Donald Trump volvió este lunes a la carga en su línea injerencista en Venezuela mientras se realiza la Asamblea General de la ONU. Bajo un discurso prepotente e hipócrita se refirió a que está urgiendo la "restauración plena" de la democracia y las libertades políticas en Venezuela, al inicio de una reunión con varios presidentes latinoamericanos “para tratar la crisis” en el país, advirtiendo que Estados Unidos puede tomar más medidas para ejercer presión.
Trump dijo que la situación actual en Venezuela es insostenible, "completamente inaceptable", y recordó las sanciones que ha impuesto Estados Unidos bajo su mandato contra el Gobierno de Maduro. A la reunión con Trump, que se celebró en un hotel de Nueva York, asistieron representantes de varios países latinoamericanos, pero entre los que se destacaban estaba el presidente brasileño, Michel Temer; el colombiano, Juan Manuel Santos; el panameño, Juan Carlos Varela, y la vicepresidenta argentina, Gabriela Michetti. Pero Kuczynski de Perú no habría participado al suspender finalmente su viaje a Nueva York debido a las actuales tensiones políticas en su país.
Recordemos que Trump firmó el 25 de agosto una orden ejecutiva por la que prohíbe las "negociaciones en deuda nueva y capital emitidas por el Gobierno de Venezuela y su compañía petrolera estatal (PDVSA)". Se trata del primer golpe por parte de Estados Unidos al sistema financiero venezolano, después de haber aprobado medidas contra dirigentes de alto escalón del chavismo. Constituyen agresivas sanciones. Estados Unidos decidió atacar la economía de Venezuela golpeando al sistema financiero, aunque hasta el momento sin tocar la importación de petróleo.
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El presidente estadounidense dio las gracias a los mandatarios presentes por "condenar" al régimen de Maduro y dar un "apoyo vital" al pueblo venezolano, al alertar de que su Gobierno está "preparado" para tomar nuevas medidas, sin detallar cuáles. De acuerdo a lo que trascendió por agencias periodísticas Trump no habría respondido a una pregunta acerca de si sigue evaluando una solución militar para Venezuela, como aseguró el 11 de agosto. Aunque hace varias semanas el principal asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, el teniente general H.R. McMaster, desde el Gobierno de Trump "No se anticipan acciones militares en el futuro cercano".
Tras subrayar que los países presentes en la reunión son "algunos de los mayores aliados" de EE.UU. en el continente, Trump advirtió que está preparado para dar pasos adicionales si el gobierno de Maduro continúa en el camino hacia “un régimen autócrata”. Los “mayores aliados” que el presidente yanqui hace referencia centralmente son los firmantes de la Declaración de Lima como Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú. Con relación a Venezuela, además del apoyo de todo el arco del derechismo continental, a la ofensiva de Trump también se han venido sumando los gobiernos de los países imperialistas europeos quienes ya discutieron sobre la “necesidad” de "tomar medidas" contra el gobierno de Maduro siguiendo los pasos de Estados Unidos.
Lejos está Trump de estar interesado por los padecimientos del pueblo de Venezuela y menos que menos por cuestiones de “democracia” o de libertades democrática. Absoluta demagogia e hipocresía. Es más que claro que con esta continuada injerencia imperialista, mete sus garras en el país para darle fuerza a una oposición política que se ha declarado fiel a sus intereses, y que luego de que Maduro impusiera la fraudulenta Constituyente ha quedado a la defensiva y con poca capacidad de maniobra.
Con estas nuevas declaraciones y nuevas amenazas el gobierno de Estados Unidos busca también condicionar las actuales negociaciones que están en curso entre chavismo y oposición en República Dominincana, una ronda de encuentros que cuenta con el apoyo de Trump y la ONU. Por eso es que enfatizamos que Estados Unidos no tiene la más mínima moral justamente ni para hablar de “derechos humanos” ni de “dictaduras”, cuando es el país más violador de derechos humanos en el mundo, sosteniendo sangrientas dictaduras, e incluso dentro de su propio territorio violando elementales derechos, además de acometer genocidios apoyando dictaduras bárbaras en el pasado o con sus actuales invasiones militares como en Irak, Afganistán y Libia, para solo mencionar unos recientes.
Hay que repudiar estas medidas agresivas del imperialismo estadounidense, y rechazar categóricamente la escalada injerencista del imperialismo yanqui. Hemos sostenido que este rechazo a la injerencia y la agresión imperialista estadounidense no implica avalar en modo alguno al gobierno de Maduro, que lejos de tomar medidas que ataquen los intereses del imperialismo. Recientemente hemos visto cómo Maduro ha recurrido a acuerdo con grandes multinacionales, donde se otorgan más concesiones a estas empresas expoliadoras imperialistas con el discurso de “hacerle frente a las sanciones de Trump”.
Como vemos se trata de un “antiimperialismo” que se traduce en más entrega de nuestras riquezas. En otras palabras las declaraciones “antiimperialistas” del chavismo no pasan de huecas declaraciones, pues al mismo tiempo que a los grandes acreedores internacionales –verdaderas aves rapaces imperialistas- se les paga puntualmente la deuda externa mientras el pueblo trabajador y pobre sufre los grandes padecimientos por la crisis, Maduro se orienta a entregar más al capital transnacional el petróleo y los recursos mineros (como en el Arco Minero del Orinoco y la Faja Petrolífera).
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