El primer ministro griego, Alexis Tsipras, descartó ayer categóricamente la convocatoria de elecciones anticipadas en caso de que no se llegue a un acuerdo con los acreedores, pero no la posibilidad de convocar un referéndum.
Miércoles 29 de abril de 2015
Fotografía: EFE Orestis Panagiotou
"¿Qué sentido tiene convocar elecciones? Somos un gobierno elegido hace tres meses", dijo Tsipras durante un programa de entrevistas emitido en la televisión privada Star.
Tsipras reiteró su confianza en que el gobierno de Grecia llegará a un acuerdo con la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional) que permita el desembolso del último tramo del rescate, pero señaló que en caso de que se plantee una situación que “no corresponda al mandato recibido en las urnas”, podría convocar un referéndum.
"No tengo derecho a decidir por el pueblo si las negociaciones llegan a un punto en que no correspondieran al mandato popular", señaló Tsipras en alusión a la eventualidad que se plantee una salida del euro o un acuerdo que viole las líneas rojas marcadas por su gobierno.
El líder de Syriza brindó detalles de las negociaciones que se están llevando a cabo, pero reconoció que sigue habiendo diferencias respecto a estas líneas rojas, como son la restauración de los convenios colectivos o la restitución "en varios plazos" del salario mínimo.
Otro de los escollos lo sigue constituyendo la exigencia de los socios de elevar el impuesto sobre el valor añadido en las islas, algo que Atenas rechaza al menos de forma generalizada.
Por ello, manifestó su confianza en que esta semana, "o a más tardar la próxima" se logre un acuerdo "de mínimos" en el denominado Grupo de Bruselas que permita cerrar las negociaciones sobre el rescate.
Tsipras respaldó a su ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, contra las fuertes críticas de las que ha sido blanco por parte de los socios en el Eurogrupo, y aseguró que es una importante "baza" del gobierno.
Preguntado por el cambio en el equipo de negociación acordado el domingo tras el aluvión de críticas a Varufakis, Tsipras señaló que en un momento tan crítico de la negociación había necesidad de una “reorganización”.
El cambio en la delegación griega consiste en la creación de un "equipo de negociación política", como lo ha denominado el Ejecutivo de Alexis Tsipras, al frente del cual continúa estando Varufakis, pero cuyos trabajos coordina Euklidis Tsakalotos, viceministro de Relaciones Económicas Internacionales.
Tsakalotos es, según los medios locales, el hombre de confianza del viceprimer ministro, Yanis Dragasakis.
Atenas apuesta así por mejorar la coordinación interna de cara a avanzar en las conversaciones con las instituciones, la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que después de tres meses no han conseguido arrojar un acuerdo que permita desbloquear la financiación del país.
Fuentes comunitarias vieron esos cambios como un gesto conciliador de Tispras en las negociaciones, y lo consideraron como una "señal positiva". También dijeron que ha habido "un poco de progreso" en cuanto al contenido de las discusiones, sin detallar en qué aspectos.
El nuevo equipo continuará las negociaciones, que se encuentran estancadas. Según algunas fuentes esto se debe a la presión de la Troika para imponer medidas como la liberalización de los despidos o bajar los salarios y pensiones, permitir los desahucios hipotecarios y la subida del IVA. Medidas que la Troika exigía como parte del segundo programa de rescate, que el anterior Gobierno del conservador Andonis Samarás también se había negado a aplicar, lo que condujo al estancamiento de las negociaciones y la convocatoria a elecciones anticipadas.