En una entrevista publicada el lunes en Clarín, Barbieri asevera que “la UBA está entre las 100 mejores del mundo”. Pero nada dice de las condiciones reales en las que se encuentra la educación pública, ni de su complicidad con los reiterados ataques a esta.

Brenda Hamilton Profesora de Historia (UBA). Integrante del Comité Editorial del suplemento Armas de la Crítica.
Martes 20 de junio de 2017 17:46
La cita continúa: “la única iberoamericana, la única pública y gratuita entre las 100.” Falso, señor Rector. La universidad será pública, pero gratuita no es. Nada sabe esta casta de autoridades, que se dividen entre radicales y peronistas -igual da-, los esfuerzos que hacemos los estudiantes para poder estudiar. Porque no hay becas y los apuntes de una materia llegan a costar hasta $4000 por cuatrimestre. ¿Quién financia eso? El Estado seguro que no. Nosotros mismos con nuestros propios trabajos precarios. Porque también realizamos esfuerzos para poder ingresar, permanecer y egresarnos de la universidad, a pesar de que la oferta horaria sea cada vez peor. Porque hay que decir que si la UBA está en ese puesto en el ranking mundial, es porque la sostienen a diario también los más de 10 mil docentes ad honorem que están dando clases (algunos en esa situación desde hace más de una década).
Por una educación mercantilista y de elite
Y como si esta cuota de cinismo no bastara, Barbieri fue por más. Hay que entender sus declaraciones en contexto: este fin de año se renovarán autoridades en todas las Facultades de la UBA, incluso en el rectorado: y Barbieri está en campaña para renovar su puesto.
Si hay algo en lo que acierta la nota es en su inicio cuando dice “iba a ser el Ministro de Educación si Scioli ganaba la presidencia”: claro está que no hay grieta cuando de administrar la educación pública al servicio de los empresarios.
“Si bien lo que se llama “la grieta” puede sentirse más fuerte en otros aspectos, en la universidad es algo de todos los días trabajar con las cuestiones políticas y con lo que pasa con la realidad. Y en la conducción de la universidad, la inmensa mayoría, no tenemos un correlato directo con lo que son los partido políticos sino con una idea de universidad que queremos y en ese sentido el debate puede ser más concreto”, continúa el Rector. Así es, a la hora de atacar la educación pública no hay diferencias políticas ni ideológicas: el presupuesto educativo a la baja lo votaron tanto radicales como peronistas (no importa en qué lista vayan en agosto y octubre).
Y si de la orientación social de la universidad se trata, tampoco habrá diferencias sustanciales. Barbieri no ahorra explicaciones para esto cuando más adelante dice abiertamente que en los próximos años será necesario profundizar la orientación pro-empresa de la universidad pública, que en actualidad ya esta llena de pasantías que no son más que trabajo gratuito o ultra precario, a tono con el macrismo. En un arrebato de sincericidio explícito finaliza la nota: “Nosotros pertenecemos a un espacio donde hay de todas las ideologías y la verdad que en ese sentido yo estoy trabajando muy bien con el gobierno nacional.”
Suficiente ilustración. Para su posible próximo mandato, Barbieri -otrora afín a la Franja Morada, pero también al peronismo- pretende profundizar sus políticas privatistas en materia de educación y continuar produciendo conocimiento sujeto a la oferta y la demanda del mercado. Para esto se tira en contra de las carreras sociales y humanísticas con la excusa de la “falta de ingenieros” con la que Blanck hábilmente lo acorrala.
Cualquier similitud con los posgrados pagos por Monsanto no es pura coincidencia. ¿Que pasaría si se afectara la ganancia de estas empresas que quieren orientar nuestros conocimientos para su beneficio económico? ¿Y si se dejara de subsidiar desde el estado a la educación religiosa en detrimento de la pública?
Queda clarísimo que la defensa de la educación pública, gratuita y de calidad va a seguir en manos de quienes la sostenemos a diario de manera independiente de todos los gobiernos y autoridades: estudiantes, docentes y no docentes. Por eso militamos todos los días desde En Clave Roja (Juventud del PTS+ independientes) y te invitamos a sumarte a nuestra campaña porque estamos hartos de ver como nuestros compañeros de cursada se quedan en el camino dejando materias porque no llegan a pagar los apuntes o la plata no alcanza para cargar la sube y viajar desde lejos.
Esa rabia también esta cuando vemos que muchos de nuestros amigos tienen que directamente dejar las carreras que eligieron porque la oferta horaria de la UBA esta diseñada prácticamente para no ser compatibles con la vida de quienes estudiamos y trabajamos. Apoyamos la propuesta de Nicolas del Caño y Myriam Bregman de trabajar 6 horas 5 días a la semana, con un sueldo mínimo igual a la canasta básica familiar y sin rebaja salarial para que podamos trabajar todos.
Ademas desde En Clave Roja volvemos a exigir becas integrales de estudio, a Barbieri y Macri les decimos: Nuestra educación vale más que sus ganancias.

Lucía Battista Lo Bianco
Es Profesora en Letras por la Universidad de Buenos Aires y actualmente investiga sobre temas de literatura Latinoamericana. Es militante del PTS.