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Proceso Constituyente. UDI y Partido Republicano proponen lista única de la derecha para la CC ¿Cómo enfrentarlos?

El aplastante triunfo del Apruebo en el plebiscito del pasado domingo, encendió todas las alarmas en la casta política para asegurar su gobernabilidad en el proceso constituyente, es así como ya se hacen ver los posibles candidatos del oficialismo a la CC, como también un llamado de la UDI y el Partido Republicano a que la derecha tenga una lista única, que le aseguraría el poder de veto gracias al quorum de los 2/3 y el Sistema Electoral D’Hondt.

Martes 27 de octubre de 2020

La derecha asumió el demoledor triunfo el Apruebo el pasado domingo, por lo que ahora los ojos están puestos en sus cartas para la Convención Constitucional, elegida bajo Sistema Electoral D’Hondt (el mismo sistema de arrastre por lista con que se eligió la actual Cámara de Diputados), y que, al alero de las reglas cocinadas en el Acuerdo por la Paz y una Nueva Constitución del 15 de noviembre, sesionará bajo los enormes límites del quorum de los 2/3, que le entrega poder de veto a 52 de los 155 Constituyentes, y la Ley 21.200 que le impide legislar en materia de salud, salarios, pensiones, educación y recursos naturales.

“El proceso constituyente es distinto al resto de los procesos electorales, porque acá estamos hablando de lo que va a definir el modelo de sociedad y de los principios que van a regir la sociedad del mañana“, dijo Jacqueline Van Rysselberghe, presidenta de la UDI, mientras propone que los que comparten la idea de la unidad de un oficialismo dividido en el plebiscito, vayan en una sola lista.

El que hizo el primer llamado a un frente común de la derecha fue, nada menos que José Antonio Kast, dirigente pinochetista del reaccionario Partido Republicano. Tras el anuncio de la demoledora mayoría del Apruebo, Kast, en un tono alarmante, dijo que comienza un camino para "recuperar el alma de Chile y defender la integridad de nuestra Patria", indicando que el primer paso es consolidar una lista de candidatos a la Convención Constitucional en unidad con ChileVamos.

Por su parte, Piñera hizo un llamado de unidad a su coalición y pidió dejar las divisiones de lado advirtiendo que así “nadie sería escuchado” y nadie logrará “dejar una huella” en la Convención Constitucional, por lo que instó a enfrentar el proceso en lista única.

Si bien, las reacciones desde RN y Evopoli no fueron positivas frente a la propuesta, el trabajo de los sectores más duros de la derecha oficialista buscará trabajar en esa unidad, con el propósito de acuerdos programáticos hacia la CC.

Pese a los límites del organismo, el desafío para la derecha es claro: sostener en la mayor medida posible los aspectos más irritantes de la Constitución de 1980, asimismo, las bases de la institucionalidad heredada de la dictadura, que protegen de forma robusta los intereses de la clase empresarial parasitaria que ha gobernado el país en función de hacer crecer sus ganancias a costa de la precarización y tercerización laboral, las pensiones de hambre, el desmantelamiento de la salud y educación públicas, etc. Aspectos que fueron motores clave para el impulso de la rebelión popular.

En ese sentido, gracias a los términos antidemocráticos que rigen a la Convención Constitucional, sumado al sistema de arrastre por lista de constituyentes, como también, el apoyo incondicional que ha tenido el gobierno de la derecha desde sectores de la vieja Concertación como la DC y el PPD (los mismos partidos con los que el Frente Amplio y el PC buscan pactar), la derecha sólo necesita conseguir su poder de veto con 52 delegados constituyentes electos, o, en su defecto, buscar "puntos de acuerdo" con los sectores más reaccionarios del pacto concertacionista, que no es más que otro representante de los intereses empresariales del país, por mucho que hayan tratado de subirse al carro del Apruebo.

De esta forma, la casta política busca mantener la gobernabilidad que el régimen perdió tras la aguda crisis de la rebelión popular, encauzando todo el descontento y las esperanzas de los millones que demostraron querer tumbar la herencia de la dictadura, hacia la institucionalidad tramposa que deja, desde ya, vetadas las demandas que dieron inicio al despertar de Chile.

¿Cómo enfrentamos a la derecha, las barreras de la casta política y la institucionalidad?

Frente a este panorama, en la editorial de nuestro medio, señalamos que el FA y el PC están poniendo toda su fuerza en el “camino institucional”. La fuerza que tienen en las organizaciones de masas (CUT, Unidad Social) la ponen en función de alianzas con el viejo “progresismo” y de “presionar” para negociaciones estériles mientras llevan una tregua escandalosa.

En ese sentido, la ilusoria "unidad de la oposición", durante todo este gobierno, no ha tenido otro resultado que derrotas y callejones sin salida, acusaciones constitucionales fracasadas y proyectos de ley que descansan en los cajones del Congreso.

Desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios proponemos que la fuerza de los millones que se propusieron tumbar a la herencia pinochetista, se vuelque al terreno de la más amplia movilización por todas las demandas de la rebelión, la libertad de las y los presos políticos y por el juicio y castigo a los represores.

Sólo en el terreno de la lucha de clases, la enorme movilización de la clase trabajadora con los sectores populares, pueden poner una perspectiva de conquista de estas reivindicaciones que la vieja institucionalidad del régimen quiere vetar.

En nuestra editorial también señalamos que, a la vez que debemos participar en el proceso constitucional que se abre, desde una posición de independencia política de los trabajadores, debemos señalar claramente que constituye una trampa, y que para conseguir de forma íntegra nuestras demandas por salud, pan, trabajo, pensiones, salarios, debemos retomar el camino de la movilización de la clase trabajadora, en particular desarrollar la auto-organización de comités y asambleas en los lugares de trabajo que serán fundamentales en el momento abierto, preparar y desarrollar la auto-defensa frente a la violencia policial, con un plan de lucha en la perspectiva de la huelga general como mostro el 12N, el punto más alto que tuvo la rebelión poniendo en jaque al régimen. Para eso es central el rol de la clase trabajadora y sus organismos.

Para enfrentar a la derecha reaccionaria que usará todos los métodos posibles para mantener intacta la herencia de Pinochet, desde la izquierda proponemos este camino.


Javier Ilabaca

Estudiante de Periodismo, Universidad Central de Chile